Más producción, mejor precio y más mercados, fueron las claves para el auge del petróleo.
No fue ni por una, ni por dos razones, ni tampoco una competencia entre los campos de la Pampa Húmeda y los de Vaca Muerta lo llevó a que en mayo el principal producto exportado por Argentina, en plena temporada de cosecha gruesa del agro, fuera el petróleo.
Para poner el foco sobre lo que sucedió y verlo en su correcta dimensión vale marcar que de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) en mayo las exportaciones batieron el récord histórico desde que comenzó su registro, en 1986 y cerraron en 9.537 millones de dólares, gracias a un doble salto en cantidades (18,1%) y precios (13,9%).
Como se marcó, el principal elemento que se exportó desde el país fueron en mayo los denominados aceites crudos de petróleo, que dicho más en simple, es el petróleo tal como lo conocemos.
En detalle, las exportaciones de petróleo representaron el 12,3% del total de despachos y generaron una caja de poco más de 1.170 millones de dólares en el mes, relegando al maíz en grano al segundo puesto con un peso del 9% de las exportaciones y a la harina y pellets de extracción del aceite de soja a un tercer lugar con un peso del 8,8%, siempre contado en dólares y pese a tratarse de una cosecha que también está en valores récord.
Esto no quiere decir que Vaca Muerta ya superó en términos absolutos en exportaciones al complejo agrario argentino, sino que se trata más bien de una competencia por el producto de exportación puntual y no por el sector.
De hecho, durante los primeros cinco meses del año el petróleo lideró el podio de exportaciones del país con una porción del 9,3% del total, mientras el maíz en grano representó el 8,7% y la harina de soja el 8,1%.
Y en este hito el petróleo fluyó por tres puntos del país: vía oleoducto llegó a chile por el Oleoducto Trasandino (Otasa), y vía marítima lo hizo desde el complejo de Otamérica en Puerto Rosales, y desde el de Termap en Caleta Córdova.
La gran salida exportadora es Puerto Rosales, que en el primer cuatrimestre del año acumuló despachos por 26 millones de barriles. La siguió Otasa, que sumó casi 9 millones de barriles enviados a Chile hasta abril, mientras que Caleta Córdova acumuló 1,7 millones de barriles.
De esta forma, los datos de enero a abril marcan que se exportó nada menos que 37.123.580 barriles de petróleo, dando un promedio de 309.000 barriles diarios.
Pero allí es donde se encuentra la primera explicación del auge del petróleo sobre la soja y el maíz: los despachos de crudo crecieron considerablemente de forma mensual e interanual.
Estos 37 millones de barriles del primer cuatrimestre del 2026 representan un salto del 30,72% sobre los 28.399.350 barriles del mismo corte del año pasado, y se dispara el incremento hasta el 77,7% en la comparación con 2024, cuando los despachos sumaron 20.882.800 barriles.
Esto marca que las exportaciones de petróleo ya venían por una senda de crecimiento en lo que hace a su cantidad, producto del auge del desarrollo de Vaca Muerta. Pero además, en este año se evidencia un impulso más: la disparada del precio del petróleo internacional del crudo que generó el conflicto en Medio Oriente.
Esto se ve claramente al observar que en febrero de este año las exportaciones de petróleo sumaron 8,1 millones de barriles justo en la previa del conflicto, pero para el mes siguiente treparon a los 9,7 millones de barriles.
Y se nota con más fuerza en abril cuando los despachos llegaron a los 10 millones de barriles aprovechando el salto del precio que es lo que termina de justificar el auge.