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Nevaco Global
12 de septiembre de 2026

Yemen. Ansarolá y el control de Bab El Mandeb

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Por Xavier Villar. Resumen Medio Oriente, 11 de septiembre de 2026.

Desde 2015, Ansarolá ha controlado la capital, Saná, así como la mayor parte de la costa del Mar Rojo, y ha desarrollado una política exterior centrada en la hostilidad hacia la presencia occidental en la región, especialmente contra EE.UU. e Israel.

En 2011, durante la denominada “Primavera Árabe”, las quejas de la población yemení alcanzaron un punto crítico, desencadenando masivas protestas que exigían la renuncia del presidente Ali Abdulá Saleh, quien había gobernado el país durante más de treinta años. Tras la renuncia de Saleh, Arabia Saudí respaldó a Abdu Rabu Mansur Hadi como el nuevo líder del país. Ansarolá rechazó esta elección y lanzó una campaña militar contra el nuevo gobierno, desencadenando una guerra civil.

Desde 2015, Ansarolá ha controlado la capital, Saná, así como la mayor parte de la costa del Mar Rojo, y ha desarrollado una política exterior centrada en la hostilidad hacia la presencia occidental en la región, especialmente contra Estados Unidos e Israel.

Así llegamos a la situación actual regional, en la que todo cambia con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de este año. En julio, el gobierno de Ansarolá permitió el aterrizaje de un avión iraní en el aeropuerto de Saná, con lo que se rompía de manera efectiva el bloqueo aéreo implementado por Arabia Saudí contra el país. La escalada comenzó después de que los saudíes atacaran el Aeropuerto Internacional de Saná como represalia.

Entonces se produjo la respuesta de Ansarolá. Desde el anuncio, el 20 de julio, de un bloqueo marítimo dirigido contra Arabia Saudí, Ansarolá ha atacado ocho buques en el Mar Rojo y ha obligado al menos a otros treinta a dar media vuelta para evitar el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. El 4 de agosto, además, hundió un buque indio. El nuevo escenario ha provocado una caída brusca del 28 % del tráfico marítimo en la zona, así como un fuerte aumento de los costes del seguro marítimo.

En la actual situación geopolítica, la geografía yemení se ha vuelto aún más relevante para la región y para los flujos económicos globales. El país está situado justo enfrente del estrecho de Bab el-Mandeb.

Conocido en árabe como el “Estrecho de las Lágrimas” debido a su historial de naufragios, el estrecho se encuentra en el extremo meridional del Mar Rojo y lo conecta con el Golfo de Adén, en el Océano Índico. Tiene unos 100 kilómetros de longitud y apenas 30 kilómetros de anchura en su punto más estrecho. Separa Yemen, en la península arábiga, de Yibuti y Eritrea, en el Cuerno de África. Dado que el mar Rojo forma parte de la ruta marítima que une Europa y Asia, el estrecho suele ser uno de los puntos de navegación más transitados del mundo. Los petroleros y buques de carga lo utilizan para llegar al Mediterráneo a través del canal de Suez, acortando en miles de kilómetros los trayectos entre Asia, Europa y América del Norte.

El estrecho siempre ha sido una ruta fundamental para el abastecimiento de petróleo a nivel mundial. En 2023, por ejemplo, transitó el 12 % de los envíos mundiales de petróleo. Al cerrar Irán el estrecho de Ormuz, Bab el-Mandeb se convirtió en una alternativa vital.

Los envíos de crudo saudí desde el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, se dispararon después del inicio de la guerra de Irán, con una media de unos 3,8 millones de barriles diarios entre marzo y julio, aproximadamente cinco veces por encima de los niveles anteriores a la guerra, según las estimaciones de la firma de datos sobre materias primas Kpler.

En términos diarios, esa cifra equivalía a alrededor del 4,5 % del crudo procesado por las refinerías de todo el mundo en 2025.

Sin embargo, los envíos cayeron bruscamente hasta los 1,5 millones de barriles diarios en agosto, después de que Ansarolá reanudara en julio los ataques contra el transporte marítimo saudí en el Mar Rojo.

Con una capacidad limitada para almacenar petróleo, Arabia Saudí se ha visto obligada a reducir su producción. Las exportaciones de crudo cayeron hasta unos 3,1 millones de barriles diarios en agosto, frente a los 5,1 millones de barriles diarios de julio, según Kpler, su nivel más bajo desde al menos 2013.

Los datos preliminares de Kpler sitúan las exportaciones en 2,44 millones de barriles diarios durante los primeros nueve días de septiembre.

Desde el punto de vista estratégico, Arabia Saudí ha pasado de los bombardeos masivos en Yemen —que contribuyeron a la muerte de cientos de miles de yemeníes por la violencia, el hambre y las enfermedades, sin conseguir ninguno de sus objetivos políticos— a la negociación. Desde 2022, ha tratado de gestionar el conflicto de este modo, con la esperanza de mantener la calma en la frontera sur del reino.

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