El comportamiento de la economía mexicana durante el segundo trimestre del año causó que el Banco de México (Banxico) ajustara al alza su perspectiva de crecimiento económico al pasarla de 1.1 a 1.5 por ciento para el cierre de 2026; sin embargo, consideró que el desempeño de la actividad se mantiene con sesgo a la baja, principalmente por factores externos como cambios en la política comercial, las revisiones anuales del acuerdo con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por el escalamiento en los conflictos geopolíticos.
De acuerdo con el Informe Trimestral de abril-junio, el banco central mexicano incrementó en 0.4 puntos porcentuales su estimación del PIB al cierre de este año; no obstante, para el cierre del próximo año, redujo la previsión y la pasó de 2.1 por ciento a 2.0 por ciento.
El organismo resaltó que el cambio en su estimación para 2026 se originó por el avance de la actividad económica en el segundo trimestre del año, superior a lo anticipado; también porque prevé una desaceleración entre julio y septiembre y una recuperación moderada y gradual en los últimos tres meses del año.
A pesar de la debilidad que tuvo el consumo privado al inicio del año, en los siguientes trimestres mantendrá una tendencia positiva; no obstante, la inversión seguirá con debilidad por la incertidumbre relacionada con el T-MEC.
Al respecto, explicó que el hecho de que Estados Unidos no haya renovado el acuerdo por 16 años generó mayor incertidumbre sobre la relación comercial de la región, y aunque el acuerdo mantiene condiciones preferenciales para las exportaciones mexicanas, “la falta de una resolución definitiva sobre su futuro persiste como un factor adver- so para las decisiones de inversión”.
A ello se suma el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán situación que ha generado mayor incertidumbre global, y aunque los efectos en la economía mexicana no se pueden anticipar, sí es un riesgo para el desempeño económico.
Respecto a las exportaciones, el organismo estimó que habrá un crecimiento con moderación impulsado por el comportamiento de la producción industrial del país vecino y por sus requerimientos de bienes que tengan relación con el sector tecnológico.
En contraste, el Banxico señaló que existen otros factores que pueden estimular el crecimiento, como que haya más avances en las revisiones anuales del acuerdo comercial, que se logre extender por 16 años; que se reduzca la incertidumbre comercial y que a su vez impulse la inversión y el comercio regional, y que la economía del principal socio comercial del país tenga un mejor desempeño y favorezca la demanda externa o que los avances en proyectos mixtos de infraestructura provoquen un mayor dinamismo de la actividad económica del país.
MENOR DINAMISMO. Por otra parte, debido a la moderación de la actividad económica en el segundo semestre y una debilidad en la inversión y el consumo privado, al cierre de 2026, el crecimiento del PIB se ubicará en 1.1 por ciento, un ajuste al alza de 0.1 puntos porcentuales, respecto de su estimación anterior; y pese a ser mejor que en 2025, no es suficiente, señaló el área de Análisis Económico de Valores Mexicanos Casa de Bolsa (Valmex).
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista jefe de Valmex, sostuvo que, el escenario de 1.1 por ciento contempla que en los primeros seis meses del año el crecimiento acumulado del PIB fue de 1.2 por ciento, pero habrá un menor dinamismo en el tercer y cuarto trimestre respecto del segundo trimestre, presionados por componentes de la demanda doméstica como la inversión privada en mayor medida y por el consumo privado.
El consumo privado ha aportado al crecimiento económico del país, principalmente, porque representa dos tercios del PIB. De acuerdo con los últimos datos de mayo tuvo un crecimiento anual de 1.5 por ciento, impulsado por la compra de bienes importados con 3.5 por ciento, pero en la de nacionales una expansión de sólo 0.6 por ciento; es decir, si se suma que la confianza del consumidor ha mejorado se puede dar soporte al consumo en el corto y mediano plazo.
No obstante, indicadores como las ventas al menudeo y al mayoreo, indicaron una “senda prácticamente lateral”, y en ese sentido, destacó que sí prevén que crezca el consumo privado, pero a “una tasa también, insuficiente, para generar una aceleración significativa del PIB”.
En el caso de la inversión, Ugarte Bedwell dijo que, con datos hasta mayo ha crecido 1.1 por ciento a tasa anual, impulsada por la construcción, lo que podría dar una señal de recuperación porque “tradicionalmente se ha usado como un indicador adelantado de la actividad económica”; sin embargo, aún hay una brecha importante entre la inversión pública y privada.
Mientras que la inversión privada, hasta mayo tuvo una contracción de 1.3 por ciento anual, la pública aumentó 19.7 por ciento en la comparación con 2025, lo que “significa que la mejora no representa un nuevo ciclo de inversión privada”.
El especialista comentó que la inversión privada continuará siendo uno de los principales frenos al crecimiento económico del país, en tanto la confianza empresarial se mantenga por debajo del umbral de 50 puntos.