El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en duda el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá al declarar que el acuerdo no resulta importante para su país. Durante una entrevista telefónica con Fox & Friends, respondió que no le interesa actualizarlo y que preferiría una política comercial independiente.
“No me importa. Realmente no quiero hacerlo”, expresó el mandatario antes de sostener que México y Canadá necesitan a Estados Unidos, pero Washington no depende de sus dos socios. Las palabras llegaron casi un mes después de que el gobierno estadounidense rechazara extender el T-MEC en su forma actual.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó que los tres países realizaron la revisión conjunta prevista para el 1 de julio de 2026. Al no existir acuerdo para prolongar el tratado, comenzará un esquema de revisiones anuales, aunque el pacto comercial sigue vigente y ninguna de las partes anunció una salida inmediata.
La postura de Trump contrasta con las negociaciones que su propia administración mantiene con México. Entre el 21 y el 23 de julio, equipos de ambos gobiernos discutieron acero, aluminio, automóviles, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios de pago electrónico, según información oficial estadounidense.
México busca ampliar la vigencia del acuerdo y reducir la incertidumbre para las empresas que operan mediante cadenas regionales de producción. La presidenta Claudia Sheinbaum indicó que las conversaciones avanzan, mientras su gobierno plantea ajustes en reglas de origen y condiciones que permitan conservar el acceso preferencial al mercado norteamericano.
El señalamiento de Trump también omite el nivel de integración entre las tres economías. Sectores como el automotriz, agroalimentario, energético y manufacturero dependen de proveedores, plantas y rutas logísticas distribuidas en Norteamérica. Empresas estadounidenses participan en esas cadenas y presionan para conservar reglas comerciales estables.
Por ahora, las declaraciones no representan una cancelación formal del tratado, pero agregan presión al proceso de revisión. La Casa Blanca sostiene que el acuerdo actual no entrega suficientes beneficios a Estados Unidos, mientras México y Canadá buscan evitar cambios que eleven aranceles o frenen inversiones.
El futuro del T-MEC dependerá de las siguientes rondas de negociación y de la decisión de los tres gobiernos sobre una eventual extensión. Mientras tanto, el acuerdo continuará vigente, aunque sujeto a revisiones anuales y nuevas disputas.