Irán resiste a Trump, ¿por qué falló su cálculo y escaló la guerra?
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La postura de confrontación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán pudo partir de un error de cálculo, creer que bastaba con golpear al liderazgo del régimen para provocar un colapso interno, como Washington habría esperado en otros escenarios de presión política, entre ellos Venezuela.
Pero pronto se dio cuenta que Irán no era Venezuela, el régimen no se desmoronó, la violencia no se detuvo y la ofensiva militar terminó escalando hasta convertir el conflicto en una grave amenaza regional con impacto global, advierte el doctor Samuel Stone, coordinador de posgrados del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP)
El diagnóstico del académico de la UDLAP destaca que el fracaso del Memorándum de Islamabad y la escalada militar a más de 80 objetivos confirman la reanudación plena de un conflicto armado internacional bajo el Derecho Internacional Humanitario.
La administración de Trump ha subestimado la resiliencia y la capacidad de reconstrucción del régimen iraní desde el principio.
“La expectativa que (Trump) tenía era que esto sería como Venezuela: derrocar o capturar al líder y esperar que el resto del régimen colapsara”, puntualizó Stone en un análisis compartido a Publimetro.
De acuerdo con el análisis del académico de la UDLAP, Washington evaluó mal la estructura del régimen iraní al compararla con otros gobiernos de la región y al medir su capacidad militar con parámetros convencionales.
El error, explicó Stone, fue asumir que Irán podía quebrarse rápidamente si se afectaba a su cúpula política o militar.
Sin embargo, el régimen mantuvo capacidad de respuesta, reconstrucción y resistencia, apoyado en estructuras internas como la Guardia Revolucionaria.
El especialista también señaló que la administración de Trump omitió el peso de nuevas capacidades militares, como drones de alta capacidad y misiles guiados, que modifican el terreno del conflicto y complican cualquier intento de cierre rápido.
Stone sostiene que la estrategia de fuerza extrema no responde únicamente a una amenaza nuclear iraní ni a una ventaja política interna inmediata, sino a una motivación personal de Trump en su segundo mandato.
“No es un tema de una amenaza nuclear iraní real ni de ventaja política interna, sino del deseo de cementar un legado personal, sin considerar las consecuencias para la población civil iraní”
Esto implica que no se trata solo de una disputa militar por instalaciones, buques o rutas energéticas, sino de una estrategia que busca imponer resultados políticos en una estructura mucho más resistente de lo previsto.
El Memorándum de Islamabad, firmado en junio como un intento de tregua temporal, quedó prácticamente sin efecto tras los ataques a buques cisterna comerciales en el Estrecho de Ormuz y la posterior respuesta militar estadounidense.
“Estamos otra vez ante un conflicto armado internacional, por lo menos según lo que nos indica el Derecho Internacional Humanitario”, explicó Stone, quien sostuvo que nunca existió una pausa completa de la violencia en Irán.
El especialista agregó que ambas partes registran conductas contrarias a normas internacionales: Irán por ataques contra buques de carga que no constituyen objetivos militares ni bienes de uso dual, y Estados Unidos por operaciones que también han afectado infraestructura civil.
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