Las fuerzas militares estadounidenses se retiraron el miércoles 30 de septiembre de sus bases en Irak tras dos décadas de intervención estadounidense que provocaron la muerte de cientos de miles de civiles iraquíes y miles de soldados estadounidenses, y que ahora dejan a un Irán maltrecho pero cada vez más influyente en el centro del futuro de la región.
Según informaron funcionarios estadounidenses, las últimas fuerzas que quedaban en el país se trasladaron a Jordania, sede de la misión en curso para combatir a los militantes del Estado Islámico.
La retirada de las fuerzas y el equipo estadounidenses “marca una transición de una misión de coalición en tiempos de guerra a un esfuerzo de seguridad liderado por Irak”, dijo el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, en un comunicado el miércoles.
“La responsabilidad principal de abordar los desafíos de seguridad que aún enfrenta Irak, incluidos los remanentes del ISIS y las milicias alineadas con Irán que socavan la soberanía iraquí y la estabilidad regional, recae ahora en el Gobierno de Irak”, dijo Parnell.
La retirada pone fin a un acuerdo alcanzado por la administración Biden en el 2024 para eliminar por completo la presencia militar estadounidense en Irak este año. Las tropas partieron de la base aérea de Erbil, en el norte de Irak, que albergaba a la mayoría de los 1,500 efectivos estadounidenses y miembros de la coalición asignados a la misión contra el Estado Islámico, según informó el Comando Central en un comunicado.
Según el Comando Central (Centcom), que supervisa las operaciones estadounidenses en la región, esa misión continuará en Jordania, centrándose en los militantes en Siria. Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato para abordar la planificación militar, afirmó que las fuerzas estadounidenses también pueden lanzar ataques contra Irak desde allí si perciben amenazas contra el personal y los intereses estadounidenses.
El redespliegue de las fuerzas estadounidenses ha pasado prácticamente desapercibido en Washington. La invasión del 2003 provocó un importante costo humano y económico que se sentirá durante generaciones. Según cifras del proyecto Costs of War de la Universidad Brown, entre la invasión y el 2023 murieron hasta 210 mil civiles iraquíes y 4,599 militares estadounidenses.
Aproximadamente 170 mil soldados estadounidenses se encontraban en el país en el punto álgido de la guerra en el 2007, cuando la violencia sectaria se descontroló. El presidente Barack Obama prometió poner fin al impopular conflicto tras ser elegido en el 2008. Declaró el fin de las operaciones de combate y una eventual retirada en el 2011.
El Estado Islámico, surgido de militantes de Al Qaeda y otros extremistas, avanzó rápidamente por Irak y Siria en el 2014, lo que llevó a Obama y a una coalición internacional a regresar a la región en una campaña que se prolongó hasta la primera administración de Trump.
Fuerzas de seguridad iraquíes celebran con un desfile la retirada de tropas de Estados UnidosIrak celebra la retirada militar estadounidense y el fin de la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico. Las fuerzas iraquíes toman ahora el control de la… pic.twitter.com/PeFCj0hPf5
Según las estimaciones de Brown, las décadas de conflicto han costado a los contribuyentes estadounidenses más de US$2.8 billones, incluidos la atención a los veteranos y los gastos relacionados con las operaciones en Siria.
Irak emergió del conflicto con el Estado Islámico con una economía en crecimiento y una cuasidemocracia que ha sido puesta a prueba por las sectas religiosas dentro del Gobierno, particularmente aquellas con estrechos vínculos con Teherán.
La retirada estadounidense ha sido celebrada como una victoria en Irán, que mantiene un frágil alto el fuego con Estados Unidos e Israel tras meses de guerra.
Irán lleva mucho tiempo aprovechándose de la desestabilización de Irak, colocando en el Gobierno a funcionarios afines y armando a grupos militantes que han expandido la influencia de Teherán.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, hizo comentarios sobre la retirada estadounidense el mes pasado durante una visita diplomática a Bagdad que incluyó una visita al lugar donde el comandante iraní Qasem Soleimani murió en un ataque estadounidense en el 2020.