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Nevaco Global
4 de septiembre de 2026

Petróleo, pesca y logística: el mapa económico detrás de la nueva “malvinización” de Javier Milei

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La nueva centralidad que Javier Milei volvió a darle a la cuestión Malvinas no se limita a la disputa diplomática. Alrededor del archipiélago se mueve, al mismo tiempo, un entramado económico que incluye petróleo, pesca, energía, infraestructura y nuevas rutas comerciales. Algunos de esos proyectos llevan años en marcha; otros buscan adaptarse a un escenario de mayor actividad y todos quedan atravesados por la disputa de soberanía.

La expectativa está puesta ahora en cuánto de ese escenario aparecerá en los anuncios presidenciales y cuánto continuará desarrollándose por fuera del discurso político. En las islas, mientras tanto, avanzan proyectos que pueden modificar su estructura económica y que también tienen impacto sobre la logística y el aprovechamiento de los recursos del Atlántico Sur.

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Una nueva conexión marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas suma una dimensión comercial al escenario que rodea al archipiélago. La Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas cerró un contrato con la naviera chilena Eastern Island para operar, a partir de noviembre, una conexión directa entre Punta Arenas y Puerto Argentino.

El proyecto, impulsado políticamente por el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, busca reactivar un flujo comercial condicionado desde la decisión del Mercosur de 2011, que impide el ingreso a puertos del bloque de barcos con bandera británica de las islas. La nueva ruta permitiría reducir a la mitad la navegación de casi 2.000 kilómetros que actualmente vincula al archipiélago con Montevideo.

El plan contempla transportar gas licuado, alimentos, repuestos y materiales de construcción mediante barcos de origen no británico. La conexión adquiere además una importancia estratégica frente a las necesidades logísticas que podría generar una expansión de la actividad energética en las islas, especialmente si el proyecto petrolero Sea Lion comienza a producir en 2028.

La ruta se suma a un escenario de creciente tensión en el extremo sur. Argentina y Chile mantienen diferencias sobre la interpretación de sus respectivos espacios marítimos y estratégicos, mientras el gobierno chileno de José Antonio Kast reafirmó la posición chilena sobre el Estrecho de Magallanes. En ese contexto, las rutas comerciales y la infraestructura portuaria adquieren un peso que excede el transporte de mercaderías y se vincula con el control y aprovechamiento de los recursos naturales.

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El principal proyecto capaz de modificar la estructura económica de las islas es Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y desarrollado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. Ambas compañías tomaron, en 2025, la decisión final de inversión para una primera etapa de unos US$1.800 millones, con el objetivo de comenzar a producir durante 2028.

La primera fase contempla una producción inicial de alrededor de 55 mil barriles diarios, mediante pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga. Navitas posee el 65% del proyecto y Rockhopper el 35%. La empresa israelí declaró además reservas de 216 millones de barriles y recursos por 603 millones.

Para acompañar ese desarrollo, las autoridades de las islas avanzaron con la construcción de un nuevo puerto multimodal en la bahía de Puerto Argentino. La obra está vinculada con la firma neerlandesa Damen Shipyards Group, que construye los pontones en China y prevé su llegada al archipiélago durante 2027. La infraestructura permitiría ampliar la capacidad logística en un escenario de mayor actividad industrial y energética.

El proyecto petrolero enfrenta, sin embargo, un fuerte riesgo político y regulatorio. Las grandes petroleras internacionales mantienen distancia de Sea Lion, entre otros motivos porque tienen importantes operaciones en Argentina y podrían quedar alcanzadas por las restricciones previstas en la Ley 26.659 para empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental argentina.

El contraste está en el crecimiento del offshore argentino. Frente a Tierra del Fuego y Santa Cruz operan TotalEnergies, Harbour Energy y Pan American Energy, mientras que la producción de gas de la Cuenca Austral ronda los 27 millones de metros cúbicos diarios, cerca del 20% del gas natural argentino. Al mismo tiempo, YPF y Equinor mantienen proyectos de exploración en la Cuenca Argentina Norte.

La importancia de la logística energética también quedó expuesta en agosto, cuando el petrolero británico VS Promise dejó Ushuaia con unas 22.464 toneladas de crudo, equivalentes a aproximadamente 165 mil barriles, con destino declarado a Texas. El movimiento generó una investigación administrativa en Tierra del Fuego y volvió a poner bajo la lupa los circuitos de exportación de hidrocarburos en el extremo sur.

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