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Nevaco Global
19 de septiembre de 2026

La mano derecha económica de Kicillof explica cómo bajar la inflación con crecimiento, aumentar el gasto público y sin cobrar más impuestos

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En un contexto signado por la caída del Producto Bruto Interno, la contracción del consumo y el freno en la inversión, la voz del ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, cobra un peso estratégico. Como el referente económico más cercano al gobernador Axel Kicillof, Costa no solo analiza la coyuntura del presente, sino que proyecta las bases de un modelo alternativo para la Argentina. En su visión, la búsqueda de la estabilidad monetaria mediante la parálisis productiva y la pérdida del poder adquisitivo resulta un camino fallido e innecesario.

Durante su diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Costa plantea que la reactivación de la actividad es una condición imprescindible para estabilizar los precios sin generar cuellos de botella, al tiempo que rebate la noción de que un Estado presente requiera un incremento de la presión fiscal. Asimismo, detalla la ingeniería económica con la que la Provincia de Buenos Aires logra sostener la salud, la educación y la cobertura social frente al recorte de 19 billones de pesos en transferencias nacionales, proponiendo un esquema federal que recupere la producción nacional y el trabajo formal.

Augusto Costa es economista, docente y servidor público. Desde 2019, se desempeña como Ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires, bajo la administración del Gobernador Axel Kicillof. Previamente, fue Secretario de Comercio Interior de la Nación entre 2013 y 2015. Paralelamente a su labor en el servicio público, ocupó un cargo directivo en el ámbito deportivo como Vicepresidente del Club Atlético Vélez Sarsfield.

Augusto no es la única persona que simplemente ha decidido cuando lo presenta, pero también podríamos decidir, es la persona desde el punto de vista económico más cercana al Gobernador Kicillof. Así que escuchar a Augusto también podría permitirnos imaginar una futura política económica en caso de que Kicillof sea presidente. Recientemente comentamos que esta entrevista estaba combinada con cierta anticipación, pero acaba de llegar el día en que, para el Gobernador Kicillof, parecía haber una especie de indicación significativa de la evolución del modelo económico: tuvimos una caída en el Producto Bruto respecto del trimestre anterior —el segundo trimestre sobre el primero—, una caída más abrupta en el consumo y una caída en la inversión, porque la inversión siempre implica un futuro. Para decidir, tenemos una caída del pasado, una caída del presente y una caída del futuro, como una especie de combinación de datos que parecería indicar que a 35 meses de comenzar este plan económico, no solo es capaz de producir los frutos esperados, sino que parece que los está empeorando, ¿verdad? Entonces, Augusto, primero una reflexión general sobre estos datos de la economía general.

Bueno, ¿qué tal, Jorge? Buenos días, gracias por la invitación. Creo que la única reflexión que debemos tomar es la que hemos estado diciendo desde el primer momento: que este plan económico no puede tener otro resultado que estos indicadores. Esto se debe a que Milei perturbó la economía argentina. La rompió en muchos sentidos, particularmente en el aparato productivo, lo que condenó a gran parte de la producción argentina a condiciones de imposibilidad y dio lugar a situaciones generales en muchas provincias que tienen una estructura productiva que depende del mercado interno, el consumo y el desarrollo de la inversión; es decir, los determinantes típicos de la actividad productiva y la generación de empleo, que nos condenan a una situación de fracaso e inviabilidad. Entonces, los números que estamos viendo ahora tienen que ver con las consecuencias del modelo económico que básicamente beneficia a tres sectores: minería, energía, algunas ramas del sector agrícola e intermediación financiera. Y perjudica las principales actividades de las que vive gran parte de los argentinos, que son la industria, el comercio, la construcción y el turismo. Los indicadores de evolución de la actividad económica y el empleo lo demuestran: una economía partida donde solo algunos enclaves productivos presentan resultados positivos y el resto están con números en rojo. Hay provincias, como la de Buenos Aires, de la que soy responsable como Ministro de Producción, que sufren esta situación con especial intensidad, pues se trata de una provincia fundamentalmente industrial, donde la industria es la principal actividad de la matriz productiva bonaerense. Desde que asumió Milei, la industria ha caído al 10%, la construcción al 25%, el comercio al 10%, y entre estos tres sectores explican la mitad de lo que genera la economía y el empleo bonaerense. Hoy vemos cómo la política económica refleja en los indicadores lo que cualquier actor productivo y económico ha estado demostrando desde hace tiempo.

Junto con el intendente Alak presentaron un plan estratégico para reactivar el aeropuerto de La Plata. Al mismo tiempo, se llevó a cabo una reunión entre el intendente de La Plata y el intendente de Córdoba. El intendente de Córdoba declaró: “Nos están matando a todos por igual”. Y cuando escuchas el perfil de la provincia, que es industrial, pero a la vez tiene mucha importancia en el sector agropecuario, se parece mucho a Córdoba, podríamos decidir. ¿Qué punto de contacto se genera el ver qué le pasa a Córdoba y qué le pasa a la provincia de Buenos Aires?

La mayoría de las provincias del centro (Córdoba, Santa Fe, Provincia de Buenos Aires) tienen un perfil productivo donde la actividad industrial es muy importante y también tiene presencia el sector agropecuario. Cuando vos mirás cuánto explica del empleo cada una de las actividades o de la generación de valor, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, el agro —siendo la principal provincia agropecuaria de la Argentina— explica menos del 9% del empleo y de la producción de la provincia. Y la industria, el 27%; o sea, tres veces más es lo que genera la industria que el sector agropecuario. Bueno, Córdoba también tiene una matriz productiva industrial muy fuerte y es lo que se está viniendo abajo. Nosotros la semana pasada hicimos un Congreso Productivo Bonaerense en la ciudad de La Plata donde estuvo el intendente Alak en la apertura, donde se reunieron durante dos jornadas entre 1.600 y 1.700 personas por día vinculadas al mundo del trabajo, y todos los testimonios iban en la misma dirección: no vemos cómo, con esta política económica y con este modelo, pueda revertirse esta situación de deterioro. Como también lo pensamos con carácter federal, tuvimos un encuentro con el ministro de Producción de Tierra del Fuego y con el secretario de Industria de La Rioja, y en ambos casos el diagnóstico era el mismo: todo lo que tiene que ver con actividades productivas tradicionales (industria, comercio, construcción) está en una situación de crisis absoluta. Eso es lo que está pasando en todo el país, salvo en un par de provincias. Además, cuando uno analiza el vínculo entre la actividad productiva que es parte de los ganadores del modelo —por ejemplo, la minería— y el empleo, la minería es la única actividad que está generando algo de empleo, muy poquito. Lo que está pasando en la economía argentina, que es un fenómeno contraintuitivo, es que incluso los sectores que crecen, crecen sin generar empleo. Ahí tenemos el gran problema hoy de la producción y el trabajo en la Argentina: se está adquiriendo un perfil que va en contra de los intereses de la mayoría de los argentinos.

Hoy entrevistamos a varios economistas, a partir casualmente de los datos conocidos ayer de la caída del Producto Bruto, del consumo y de la inversión, y había una coincidencia en que la causa irreductible, la causa de las causas, era la subvaluación del precio del dólar, la sobrevaluación del precio argentino, como única herramienta para bajar la inflación. ¿Compartís esa visión? ¿Crees que de ahí arrancan todos los problemas de este plan económico?

Es un conjunto de variables. Tenemos una sobrevaluación cambiaria que el proyecto de Presupuesto que manda el Ejecutivo sostiene como política angular de su esquema económico. Tenemos una pérdida del poder adquisitivo, lo que deprime el mercado interno, y una caída de salarios que, junto con el desempleo, genera un empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Con lo cual tenés, como decimos los economistas, un ancla cambiaria y un ancla de ingresos, salariales o de haberes jubilatorios. Tenés una apertura de importaciones que genera un desplazamiento de la producción local, que también tiene como objetivo influir en el esquema de precios internos. Tenés tasas de interés que históricamente en estos años han generado un costo de financiamiento para las empresas enorme y, para las familias que se fueron endeudando, una situación de morosidad que hoy es uno de los principales temas de la agenda, donde nosotros en la Provincia estamos tomando medidas. A esto se suma, por supuesto, el incremento desproporcionado del peso de los servicios (luz, gas, agua) dentro de los presupuestos familiares, que también golpea en el ingreso disponible. Básicamente, la búsqueda de estabilidad del Gobierno tiene que ver con sostener la apreciación cambiaria y generar una situación de una economía paralizada para mostrar encima guarismos o indicadores de inflación que todavía están arriba del 30%. Entonces, ¿cuál es el sentido de un plan económico que se propone explícitamente resolver una de las variables que son relevantes para la economía, como la inflación, sacrificando todo lo demás?

A ver si puedo sintetizar todo eso. Todo lo que busca el Gobierno es tener un solo objetivo, que es bajar la inflación. Entonces, el ancla cambiaria, el ancla salarial o la reducción de las jubilaciones y del gasto público para reducir el déficit fiscal persiguen un objetivo inicial, único, yo diría casi monotemático, que es bajar la inflación. Allí reside el núcleo del problema: concebir la economía como un solo y único objetivo.

No, además de que no lo logra, porque es una estabilidad ficticia por lo que estamos comentando. Pero si te puedo resumir muy simplificadamente y sin mucha rigurosidad, para que se entienda cómo creo que entiende el Gobierno que funciona la economía argentina, dicen: «Bueno, el principal problema es la inflación, lo viene siendo». Y hay que darle un punto, porque la inflación en 2023, en la última experiencia del gobierno peronista, estaba en niveles que realmente no son los que necesita una economía para funcionar de una manera razonable. No es aceptable tener una inflación arriba del 200%, eso lo reconocemos, lo sabemos y es un problema. La estabilidad hoy, en materia de inflación y de variables macroeconómicas, es un objetivo que nadie puede decir que no hay que perseguir. El tema es cómo se busca ese objetivo. Lo que entiendo que asume el Gobierno es: «Bueno, la inflación tiene una causa, que es el déficit fiscal que se financia con emisión». Entonces vino Milei con estas figuras muy gráficas de la motosierra, la licuadora, la dolarización, el cierre del Banco Central, la independencia y la reforma de la carta orgánica para decir que, cortando el origen del problema inflacionario —que lo repiten una y otra vez en todo tiempo y lugar dicicen que es un problema monetario—, se acaba el problema de la inflación. Al haber estabilidad, porque hay previsibilidad, llegan inversiones; al llegar inversiones, la economía crece; al crecer la economía, aumentan los ingresos de la gente; al aumentar los ingresos de la gente, todos vivimos mejor. Bueno, fíjate: hicieron todos los desastres posibles para bajar la inflación y no lo están logrando, porque tener una inflación arriba de 30 puntos después de tres años de gobierno no se puede considerar un logro, y tenemos inversión negativa. Es decir, la economía está desacumulando capital físico. La utilización de la capacidad instalada de la industria está en niveles similares a la pandemia y al 2002. ¿Cómo va a venir inversión a una economía que tiene capital ocioso? ¿Cómo pretenden que una economía paralizada genere incentivos para invertir? Los únicos sectores donde se están anunciando proyectos son los vinculados a Vaca Muerta o a algunos proyectos de minería. Y además les da condiciones excepcionales a través del RIGI, el super RIGI, para obtener rentabilidades que después no terminan derramando en la economía argentina. Entonces está mal el diagnóstico, están mal los instrumentos. En los objetivos podemos estar de acuerdo, pero lo que hay que pensar es una política económica con un tablero de comando que no centre todo en un solo objetivo pensando que, resolviendo eso, se resuelven todos los problemas argentinos, sino que considere un equilibrio entre objetivos que muchas veces también son contradictorios.

Imagínate: 10 de diciembre de 2027, les toca solucionar estos problemas. ¿Qué hipótesis contemplan? Independientemente de que obviamente hay que ver cómo se llega y que no es lo mismo llegar con un dólar de 1.800 que con uno de 2.500, o con una inflación de menos del 20% que con otra persistente del 30%, en líneas generales, las causas de los problemas son las mismas. ¿Qué remedio proponen y vos imaginás particularmente?

Lo que hay que establecer son los objetivos que planteamos: una economía estable que genere empleo y aumento de la producción. Para eso hay que buscar un set de instrumentos que vayan de manera armónica generando esos resultados. Con lo cual, lo primero que te tendría que decir es: pongámonos de acuerdo con esos dos objetivos. Ahí hay un contrapunto enorme con el gobierno de Milei. Si el gobierno de Milei dice que el único objetivo es la inflación, no estamos de acuerdo. El objetivo es crecimiento, estabilidad y mejora de las condiciones de vida. Para eso hay que tener un orden fiscal, un orden monetario y una política cambiaria que acompañe los objetivos que se buscan, pero de una manera virtuosa, no de esta manera donde no solo no se alcanza el resultado, sino que además se destruyen capacidades productivas y científico-tecnológicas acumuladas en la economía argentina durante décadas. Para lograr eso hay que revisar el esquema de ingresos y de gasto público, cómo se financia el Estado y cuál es el esquema tributario que debería tener la economía argentina para poder obtener los recursos genuinos con los que financiar un gasto público que tiene que apuntar y priorizar los sectores que generen más impacto en la economía argentina y mayores ingresos en la población. Eso debe ir acompañado de una política monetaria que no ponga las tasas de interés por las nubes ni a niveles impagables para las familias, pero que tampoco genere una situación donde el esquema de precios sufra presión. Es decir, es una ingeniería que hay que hacer en términos de política económica que excede las recetas simples que nos propone Milei. Por eso, con Axel, cuando planificamos o pensamos una alternativa para este modelo, lo que decimos es que los instrumentos existen y hay que aplicarlos de manera consistente, pero para eso tenemos que entender cuáles son las restricciones que va a dejar este gobierno. Si no, es venir con las promesas vacías que trajo Milei, quien en muchas oportunidades dijo «yo vengo a dolarizar la economía, acá tengo demostrado que tengo los dólares» y no lo hace porque era imposible, sonaba líndo para un sector de la sociedad pero en los hechos no iba a funcionar nunca. Bueno, no es por ahí es por una realmente respuesta seria a esta situación.

Aparecieron carteles de “Axel presidente” y “Cristina libre” en Recoleta

Permítime hacer una aún mayor simplificación, que generalmente es la tarea de los periodistas. Yo te escucho y vos lo que decís es: «Bueno, miren, vamos a suponer que lleguemos el año próximo a fin de año al 20% —que es lo que el Gobierno desearía, 19% u 18%— o que se mantenga en el 30%». Pero en cualquiera de los casos vamos a estar en un escalón de alrededor del 2% de inflación mensual, que es más o menos la que venimos teniendo en la Argentina, salvo picos, en los últimos 25 años. Muchos países que han logrado bajar la inflación... aquel 200% era 10% o 12% que fue un pico de inflación mensual, nosotros teníamos 6% o 7% de inflación mensual, la bajás a 2%, es más fácil bajarla de 6 a 2 que después de 2 a 0. El objetivo de Milei, si fuera reelecto, es querer el cero adelante. Ustedes dirían: «Miren, en lugar del cero adelante inmediatamente, estamos dispuestos a esperar dos años más para que haya un cero adelante, pero vamos a priorizar el crecimiento». Entonces la inflación no es que no nos importe, no es que queramos que suba, pero estamos dispuestos a que baje más lentamente, que lleve dos años más que tenga un cero adelante la inflación mensual, pero no queremos sacrificar el crecimiento y por lo tanto estamos dispuestos a pagar un costo de mayor tiempo en la baja de la inflación. Al mismo tiempo decís...

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