El impacto del dólar sobre la industria textil y la posibilidad de impulsar la producción nacional mediante una corrección cambiaria fueron los ejes del debate en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil. Marco Meloni, con cuatro décadas de experiencia como empresario textil, comparó la situación actual con distintas etapas económicas que atravesó la Argentina y recordó cómo las variaciones del tipo de cambio modificaron la participación de los productos nacionales e importados en el mercado.
Al repasar la crisis de 2001 y la posterior devaluación, Meloni explicó que el encarecimiento de los productos importados favoreció un cambio en la composición de las ventas textiles. Por su parte, el analista Hugo Vasques señaló que el actual escenario presenta una demanda interna debilitada, un factor que considera relevante al evaluar los posibles efectos de una corrección cambiaria sobre los precios y la producción.
"De cada 100 metros que se vendían de tela en el 2001, con mucha depresión o recesión, 30 eran nacionales, 70 eran importados", relató Meloni. Después de la devaluación, agregó, la proporción cambió: "Los 55 eran argentinos".
Sin embargo, Meloni aclaró que el proceso estuvo acompañado por una fuerte caída inicial de las ventas y una posterior recuperación de la actividad y el empleo. La experiencia histórica, por lo tanto, no supone una garantía de que una modificación cambiaria produzca hoy los mismos resultados.
Hugo Vasques coincidió en que el contexto actual presenta una demanda interna debilitada, una diferencia relevante respecto de otros períodos de mayor consumo.
"Hoy tenés un consumo muy retrasado que permitiría que un corrimiento un poco más acelerado del tipo de cambio no se traslade en términos inflacionarios", sostuvo. A su entender, una corrección podría favorecer la protección y el dinamismo de la producción, aunque su efecto sobre los precios dependería de las condiciones económicas.
Meloni advirtió que la crisis industrial no se explica únicamente por el tipo de cambio. También señaló el exceso de oferta internacional, la competencia de productos importados y las dificultades para sostener las ventas en el mercado interno.
"Atención, el problema es el consumo, no hay duda, es el primer problema", afirmó. Y agregó que las dificultades alcanzan tanto a quienes comercializan productos nacionales como a los importadores: "El problema es de venta".
El empresario también cuestionó las prácticas de subfacturación y el ingreso ilegal de mercadería, que, según explicó, perjudican a los fabricantes locales al reducir artificialmente los valores declarados en las importaciones. "Ya que hay tanta oferta, aflojame con la ilegal", reclamó, al pedir controles más eficaces sobre el comercio exterior.