Volver a la edición
Nevaco Global
11 de septiembre de 2026

RDEco: por qué Argentina necesita mirar más allá del consumo interno para volver a crecer

Cargando análisis estratégico...

El mercado interno es uno de los componentes relevantes de la economía argentina, pero su evolución no depende exclusivamente del poder adquisitivo de los trabajadores. José Dapena, economista y director del Departamento de Finanzas de UCEMA, sostuvo que para analizar el consumo es necesario observar simultáneamente los salarios y el nivel de empleo.

“No sé si es la única, es decir, empleo también. Si necesitás las dos variables, podés tener mejores sueldos reales, pero si tenés 15% de desempleo, parece que 15% no te sirve para nada”, explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

Dapena remarcó que observar únicamente la evolución del salario real puede ofrecer una mirada incompleta sobre la situación de los hogares. La cantidad de personas que efectivamente tienen trabajo también condiciona directamente la capacidad de consumo.

“Cuando analizás las cifras decís, bueno, veo por un lado el salario real y veo por el otro lado el nivel de desempleo”, explicó. Para el economista, el análisis requiere mirar “tanto el precio como la cantidad” dentro del mercado laboral.

También hizo referencia a la última tasa de desempleo disponible. “Si bien el desempleo está en una cifra, creo que está en 7,5, si mal no recuerdo, en la última medición, que ya viene rezagada con seis meses”, sostuvo.

El economista consideró necesario incorporar la informalidad laboral a la discusión, ya que la tasa de desempleo no permite por sí sola conocer las condiciones en las que trabajan quienes permanecen ocupados.

Desde esa perspectiva, el comportamiento del consumo depende de una combinación entre cantidad de empleo, evolución de los salarios y calidad de las condiciones laborales.

Dapena también destacó la importancia que tiene el consumo dentro de la estructura económica del país. “El sector del consumo es un componente bastante significativo de la economía argentina, sobre todo por lo cerrada que es. Argentina es un país cerrado, no es un país abierto”, afirmó.

A partir de esa característica, Dapena planteó que Argentina tiene margen para incrementar su participación en los mercados internacionales. Según explicó, esa estrategia no debería limitarse a los sectores que actualmente concentran buena parte de las ventas externas.

“Y no me refiero únicamente, para no quedar a energía, petróleo, agro, sino a PYMES”, remarcó.

Como referencia, mencionó el proceso de reconversión productiva de Italia, donde distintas empresas buscaron especializarse en actividades capaces de competir internacionalmente. Para Dapena, una mayor inserción externa permitiría que las compañías argentinas no dependan exclusivamente de la evolución del mercado doméstico.

Uno de los principales obstáculos señalados por el economista es la escala productiva. “El mercado interno te sirve cuando tenés escala también. Si vos no tenés escala, es imposible competir por calidad”, sostuvo.

Dapena comparó en ese punto el tamaño de Argentina con el de China para mostrar la diferencia de mercado potencial. Mientras el país tiene alrededor de 45 millones de habitantes, China supera ampliamente los 1.000 millones.

“Entonces yo no puedo ir a competir con 45 millones de habitantes con un país que tiene 1.500 millones de habitantes”, afirmó.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Judith Arnal, economista: "Hace unos años China exportaba manufacturas de bajo valor añadido como textil. Ahora está exportando mercancías de alto valor añadido que coinciden con la especialización industrial europea"
cope_es

Judith Arnal, economista: "Hace unos años China exportaba manufacturas de bajo valor añadido como textil. Ahora está exportando mercancías de alto valor añadido que coinciden con la especialización industrial europea"

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) ha reclamado al Gobierno de España elevar las exigencias ante el desembarco de fábricas chinas en el núcleo industrial del país y supeditar cualquier ayuda a hitos verificables. En 'Mediodía COPE', con Pilar García de la Granja, la investigadora de FEDEA y doctora en Economía, Judith Arnal, ha advertido de que es prioritario evitar desembolsos de dinero público basados únicamente en anuncios o compromisos iniciales. Según ha explicado, la industria europea afronta una transformación crítica tras la decisión comunitaria de poner fin a los motores de combustión. Durante su intervención, Arnal ha detallado cómo la potencia asiática ha modificado la naturaleza de su desafío comercial frente a Europa al escalar hacia productos de alta tecnología. "Hasta hace unos pocos años, China sobre todo exportaba manufacturas de bajo valor añadido e intensivas en trabajo, como calzado o juguetes, pero ahora exporta cada vez más mercancías de alto valor añadido", ha afirmado. Esta evolución impacta de forma directa en sectores clave como la maquinaria y el automóvil, donde los fabricantes chinos combinan ventajas de costes con un fuerte liderazgo en software. La investigadora ha desgranado los tres factores que explican este avance: la mejora en la cadena de valor, una política industrial de gran escala y un yuan infravalorado. Esta combinación ha debilitado la posición de economías industriales líderes. "Alemania cada vez está perdiendo más cuota de mercado en China y en terceros países; de 14 mercados analizados desde 2001, China ha ganado cuota en todos y Alemania la ha perdido en 12", ha indicado Arnal. La situación de España presenta ventajas frente a la alemana gracias a su menor exposición directa al mercado chino y a la relevancia del sector servicios, que representa el 37% del PIB frente al 25% germano. La tasa de cobertura comercial de Alemania con Pekín ha caído del 93% en 2014 al 46% actual, mientras que la española permanece estable en torno al 15%. Sin embargo, Arnal ha precisado que el sector del automóvil en España depende de empresas extranjeras, lo que eleva el impacto de las inversiones procedentes de China. Desde 2019 se han registrado en España operaciones de capital chino por un total de unos 5.140 millones de euros, vinculadas en muchos casos a incentivos públicos. Para evitar riesgos, Arnal ha defendido aplicar un modelo similar al de los fondos Next Generation EU, liberando ayudas solo con inversiones comprobadas. En este sentido, ha recordado precedentes como la retirada del fabricante CNGR en Finlandia en abril de 2025 o el colapso de la sueca Northvolt en Alemania, donde el Estado asumió más de 600 millones de euros tras fracasar el proyecto en 2024. La investigadora también ha hecho referencia al caso de Leapmotor en Polonia, donde la compañía interrumpió el ensamblaje a los nueve meses para trasladarlo a Zaragoza tras una indicación de Pekín a raíz del voto polaco sobre los aranceles, proceso en el que España se abstuvo. Arnal ha remarcado que el impacto de una cancelación excede la ayuda directa: "No se trata solo de las subvenciones públicas, sino que hay un coste de oportunidad en suelo, conexión eléctrica, agua y tiempo ya comprometidos". Por este motivo, ha concluido que fijar condiciones estrictas resulta esencial para proteger los fondos públicos.

10 sept 2026