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La industria automotriz argentina sabe que el plan de gestión del gobierno de Javier Milei redujo las posibilidades de un crecimiento sostenido de la producción nacional, pero le permitió compensar caídas en las fábricas con ventas en concesionarios. Es por eso que el lobby de las multinacionales se ajustó para lograr una mejora en las tasas de interés y universalizar el financiamiento de los cero kilómetros, mientras testea el mercado de las nuevas tecnologías aplicadas a los autos eléctricos para dar respuesta a un sector social con mayor capacidad de inversión.
Hoy, las multinacionales observan el mapa político para saber si se mantendrá la estabilidad macroeconómica para diseñar negocios por otros cuatro años, ya sea por incrementos en la compra de unidades producidas en otra parte del mundo con precios competitivos de mercado, como por diseño de la producción en territorio argentino. Mientras esperan señales sobre la ampliación de cupos de importación por parte del Gobierno, también calculan las pérdidas operativas de sostener las terminales o cerrar definitivamente algunos puntos industriales históricos del sector.
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Según pudo saber PERFIL, las automotrices que mantienen producción local evalúan su continuidad de acuerdo con la capacidad que tienen para ensamblar vehículos de exportación que compensen un mercado interno contraído y que compite de manera directa con los importados. La única salida que le ofrece la administración Milei es que se adapten “al modelo de exportación que tienen algunos modelos, como las pick-ups, que tienen alta demanda en algunos países de la región”. Por lo pronto, el sector encontró un piso y un techo de producción: por encima de los 500.000 autos, aunque con un tope de 600.000 unidades, según indicaron desde la industria.
En este marco irrumpieron las nuevas tecnologías y marcas globales, que desafían los esquemas tradicionales en un mercado que intenta reacomodarse al ritmo de la macroeconomía. Los autos eléctricos y los híbridos son la nueva apuesta de las marcas para captar a clientes que buscan ahorrar dinero en la compra, el uso y el mantenimiento. En ese escenario, el Tattersall de Palermo fue el punto de encuentro elegido para la presentación oficial de la nueva oferta de Stellantis en el país: Leapmotor.
Con el foco puesto en la movilidad eléctrica e híbrida y en la ampliación de su oferta con modelos asiáticos, Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, dialogó con un grupo reducido de medios -entre ellos, PERFIL- y delineó la estrategia de la compañía para ganar terreno en un segmento cada vez más competitivo. La llegada de esta nueva marca al portafolio del grupo automotriz no es un movimiento aislado, sino una respuesta a la transformación estructural que demanda la industria a nivel regional.
El desembarco de vehículos electrificados obligó a las terminales históricas a revalidar sus credenciales y adaptar sus redes. Para Zuppi, el respaldo corporativo que ofrece una terminal radicada en el país será el diferencial fundamental para resolver las dudas que históricamente tuvieron los consumidores locales frente a las nuevas marcas importadas.
Este lanzamiento se produce en un contexto de fuerte contracción y reacomodamiento para la industria local. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), las terminales automotrices produjeron 204.658 unidades durante el primer semestre de 2026, lo que representa una caída del 18,3% respecto del mismo período de 2025. En cuanto a las ventas mayoristas al mercado interno, las operaciones alcanzaron las 228.129 unidades en el acumulado de enero a junio, y se ubicaron un 23,7% por debajo en la comparación interanual. A pesar del escenario complejo y la desaceleración de los primeros meses, desde la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) señalan que el sector comenzó a mostrar un reacomodamiento y advierten señales de recuperación para la segunda mitad del año, impulsadas por un mayor acceso al financiamiento, baja de tasas y el sinceramiento de precios.
Frente a este panorama económico, Zuppi se mostró confiado en el potencial comercial de la nueva oferta. Al ser consultado sobre si el éxito de la marca dependerá exclusivamente del respaldo de la garantía y la posventa frente a la competencia importada, el ejecutivo apuntó al valor del vehículo: "Creo que el gran diferencial será el producto. La relación precio del producto es muy buena y el posicionamiento del precio es muy correcto".
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Sin embargo, el titular de Stellantis Argentina reconoció que la infraestructura de soporte jugará un rol clave en la decisión de compra. "Tiene una ventaja competitiva enorme con respecto al resto, tanto en la posventa como en el plan de ahorro", aseguró el directivo. En este sentido, Zuppi explicó que la comercialización inicial se apoyará sobre el capital ya instalado: "Son concesionarios que ya están dentro de las redes Stellantis y no dependen de esta marca". Además, aclaró que esta primera etapa de lanzamiento está pensada "para un volumen de 12 concesionarios".
El principal activo de la compañía es su extensa capilaridad territorial. Ante el histórico temor del cliente argentino por la falta de repuestos o el abandono del servicio técnico en vehículos importados, el directivo destacó que los usuarios contarán con el respaldo de toda la estructura del grupo. Stellantis busca "bajar la incertidumbre con esos 300 puntos de asistencia", subrayó Zuppi, e indicó que, ante cualquier eventualidad en cualquier ruta del país, el vehículo podrá ser recibido en la red oficial y derivado a los 20 talleres especializados.
El debate sobre la coyuntura económica y el esquema de comercio exterior tampoco quedó fuera de la charla. Sobre la disponibilidad de divisas y los cupos de importación, Zuppi detalló que operan bajo el marco normativo actual y esperan definiciones oficiales. "El Gobierno estipula un cupo como lo tiene hoy. No hay grandes cambios por el momento; lo que dijo hasta ahora es que empecemos a trabajar en el cupo de 2027", indicó, y agregó que no observan diferencias respecto al año pasado.
La volatilidad macroeconómica de la Argentina fue abordada por Zuppi con el pragmatismo que exigen los negocios corporativos. "Argentina históricamente tiene una modificación de lógicas de importación y de economía entre diferentes gobiernos", reflexionó. Lejos de verlo como un obstáculo, consideró que la resiliencia industrial de la empresa es un activo frente a los competidores temporales: "Para nosotros es una ventaja. Mañana llega una marca que tiene un importador, cierra la importación, se va, y para un cliente es un problema. Nosotros damos continuidad, que es lo importante".
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