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Hamad fortaleció la presencia regional e internacional del pequeño pero ya rico Estado del golfo Pérsico y Catar empezó a desempeñar un rol de mediador.
Imagen de archivo del exemir de Catar, Hamad bin Khalifa Al Thani. Foto: EFE
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Arquitecto de la apertura económica de Catar y protagonista de la expansión de su industria del gas natural, el exemir Hamad bin Khalifa Al Thani murió este domingo a los 74 años tras una trayectoria marcada por la modernización del Estado y su proyección internacional.
Nacido en enero de 1952 en Doha, Hamad bin Khalifa cursó sus primeros estudios en la capital catarí antes de ingresar en la Real Academia Militar de Sandhurst, en el Reino Unido, donde se graduó en 1971, y donde se han formado muchos líderes árabes.
A su regreso a Catar, inició su carrera en las Fuerzas Armadas, donde participó en su proceso de modernización y ascendió hasta el grado de general de división. Años después, el 31 de mayo de 1977 fue designado príncipe heredero y ministro de Defensa, cargo desde el que consolidó su peso dentro de la estructura del Estado.
Pese a esta trayectoria iniciada en lo militar, en 1989 asumió la presidencia del Consejo Supremo de Planificación, lo que le dio otras responsabilidades como el diseño de las políticas económicas y sociales del país, una posición que reforzó su papel en la definición de las estrategias de desarrollo de Catar antes de acceder al poder en 1995.
Pero antes de llegar al poder, antes de convertirse en emir, Hamad fue ampliando paulatinamente su influencia en el Estado, en una época en la que su padre, el emir Khalifa bin Hamad Al Thani, pasaba largas temporadas fuera del país.
Por ello, a comienzos de la década de 1990 ya ejercía un papel predominante en la gestión de la mayoría de los asuntos de gobierno, pero las áreas de Finanzas y Petróleo continuaban bajo la responsabilidad de su hermanastro mayor, Abdulaziz bin Khalifa Al Thani, con quien tenía claras diferencias.
Estos desacuerdos se hicieron cada vez más evidentes y culminaron en 1992, cuando Hamad impulsó una amplia remodelación del Gobierno que redujo la influencia de Abdulaziz. Tras perder el control de esas carteras, este abandonó Catar y se estableció en París.
Finalmente, Hamad asumió el poder el 27 de junio de 1995, tras un golpe de Estado incruento contra su padre, quien se encontraba de viaje a Suiza, y con 45 años de edad se autoproclamó emir y primer ministro.
Gobernó el país hasta 2013, cuando abdicó voluntariamente a los 61 años en favor de su hijo y entonces príncipe heredero, Tamim bin Hamad Al Thani, en una transición de poder poco frecuente entre las monarquías del golfo Pérsico.
Durante los 18 años de gobierno de Hamad, Catar vivió una importante transformación económica y de desarrollo, con la expansión de sus reservas de gas natural, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de las inversiones extranjeras.
El más destacado de los avances fue el registrado en el sector de la energía. El yacimiento de gas North Field alcanzó un auge de producción, y las exportaciones de gas natural licuado (GNL) comenzaron en 1996, lo que provocó un rápido aumento de los ingresos del país.
Para 2006, Catar se había convertido en el mayor exportador mundial de GNL, y para 2010, su capacidad de producción había alcanzado los 77 millones de toneladas anuales.
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