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Nevaco Global
19 de octubre de 2026

Nacen 1.000 niños menos por día que hace una década

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BUENOS AIRES.- La Argentina llega al Día de la Madre con una transformación demográfica de una magnitud poco habitual: en diez años pasó de 777.012 nacimientos en 2014 a 413.135 en 2024. Son 363.877 nacimientos menos, una caída del 46,8%. En términos cotidianos, el país pasó de registrar 2.129 nacimientos por día a 1.129: mil menos cada jornada.

Pero para Pensamiento Lateral, consultora de investigación y análisis de datos, la cifra más interesante no está solamente en cuántos chicos nacen, sino en la distancia entre los proyectos familiares y lo que finalmente ocurre. Según la Encuesta de Intenciones Reproductivas de UNFPA y Voices! (2026), el 57% de las personas de 18 a 45 años tiene menos hijos de los que desearía; el 32% tiene la cantidad que quiere y el 11% más de los que hubiera querido. A la vez, la familia de dos hijos continúa siendo el ideal más elegido.

«La caída de la natalidad no puede leerse únicamente como una pérdida de interés por la maternidad o la paternidad. Los datos muestran una realidad más compleja: conviven personas que eligen no tener hijos, otras que postergan y muchas que desean tenerlos, pero no encuentran las condiciones para concretar ese proyecto», señala Alejandrina Chichizola, directora de Pensamiento Lateral.

Uno de los hallazgos que cambia la lectura más habitual del fenómeno es la edad. Dos de cada tres nacimientos menos registrados entre 2014 y 2024 corresponden a mujeres de 20 a 34 años: esa franja explica el 67% de la caída total. Los nacimientos de madres de 35 años o más también disminuyeron, un 30,9%, por lo que la postergación hacia edades mayores no alcanzó a compensar el descenso.

La reducción de la maternidad adolescente fue todavía más pronunciada -69,8% entre las menores de 20 años-, pero explica solo una parte del fenómeno. En el grupo de 20 a 34 años, los nacimientos bajaron 45,4%. Para Pensamiento Lateral, allí aparece una de las preguntas centrales: cuánto de esa baja responde a una decisión de no tener hijos, cuánto a la postergación y cuánto a las dificultades para concretar un deseo que sigue existiendo.

La caída alcanzó a las 24 jurisdicciones, aunque con intensidades y composiciones diferentes. Tierra del Fuego y Santa Cruz registraron las mayores reducciones, con 58,6% y 56,2%, respectivamente. En la provincia de Buenos Aires los nacimientos pasaron de 294.329 a 147.081: prácticamente la mitad. Por su peso demográfico, la provincia concentró el 40,5% de toda la reducción nacional.

El mapa, sin embargo, muestra algo más que porcentajes. En Chaco, el 42,6% de la caída correspondió a nacimientos de madres menores de 20 años y en Santiago del Estero, el 34,2%. En la Ciudad de Buenos Aires esa proporción fue de apenas 10,6%. Es decir, en CABA casi nueve de cada diez nacimientos menos correspondieron a mujeres de 20 años o más.

«No hay una única explicación que pueda aplicarse a todo el país. El mapa permite ver que una misma tendencia demográfica puede estar asociada a procesos sociales diferentes según el territorio y la edad de las mujeres», explica Chichizola.

Entre quienes tuvieron menos hijos de los deseados, las condiciones económicas y de cuidado aparecen como motivos en el 62% de los casos. En agosto de 2026, la canasta de crianza para un niño de 6 a 12 años alcanzó los $713.070 mensuales, considerando bienes, servicios y la valorización del tiempo de cuidado.

A esto se suma una dimensión menos visible: cómo se organiza la crianza. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INDEC, entre quienes realizan trabajo no remunerado, las mujeres destinan en promedio 6 horas y 31 minutos diarios, frente a 3 horas y 40 minutos de los varones.

Una encuesta online del Centro de Investigaciones Sociales de UADE realizada en el AMBA en 2025 permite observar además quién asume la coordinación cotidiana: el 77% de las mujeres consultadas dijo ocuparse principalmente de los grupos de WhatsApp de la escuela, el 71% de los turnos médicos de los hijos y el 68% de las gestiones escolares. El pago del colegio fue la única tarea relevada en la que los varones declararon una responsabilidad mayor.

Esta distribución de las responsabilidades también pone en primer plano la importancia de contar con espacios de disfrute y encuentro. Desde Devir Argentina, compañía especializada en juegos de mesa modernos, destacan el papel activo que muchas mujeres desempeñan en la incorporación del juego a la vida familiar y social: son quienes descubren nuevas propuestas, convocan a otros y promueven experiencias compartidas que fortalecen los vínculos.

«Observamos de forma recurrente cómo muchas mujeres ocupan el rol de iniciadoras del juego en sus hogares y grupos sociales. Son quienes investigan propuestas, acercan novedades y generan la excusa del encuentro», explica Juan Del Compare, Marketing Manager de Devir Argentina. Y agrega: «En la mesa, el rol de cuidado o gestión se desvanece por completo. Mamá deja de ser la encargada de la logística o la educación; no hay roles normativos ni jerarquías, sino jugadores bajo la misma regla de juego».

Así, los juegos de mesa ofrecen la posibilidad de que las madres compartan tiempo de calidad con sus hijos, sus parejas o amigos, desde un lugar diferente, en el que el disfrute, la participación y la diversión son protagonistas. Una dimensión que también forma parte del bienestar cotidiano y de la construcción de vínculos significativos.

El dato cobra especial relevancia al pensar en un segundo hijo. Entre quienes tuvieron menos hijos de los deseados, el 18% de las mujeres menciona el bajo involucramiento de su pareja en las tareas domésticas y de cuidado, frente al 7% de los varones.

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