Las importaciones de queso se disparan y amenazan la ganadería ovina y caprina en España
La industria del queso en España se enfrenta a una paradoja preocupante para los trabajadores del sector en el país, que están viendo cómo el mercado disfruta de una época dorada de crecimiento al mismo tiempo que le da la espalda a la producción local. Y es que la demanda ha dejado de interesarse por los quesos con origen español mientras las importaciones registran cifras récord.Según los datos del último Barómetro llevado a cabo por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), las ventas de queso en establecimientos de distribución organizada (supermercados) se situaron en torno a las 463.000 toneladas en los últimos doce meses, lo que supone un crecimiento del 3,6% con respecto al año anterior. Sin embargo, los quesos de oveja y cabra están empezando a perder presencia en la cesta de la compra, lo que, a su vez, se traduce en una menor demanda de materia prima. En concreto, hablamos de una caída del 3% en la producción de leche de cabra, un porcentaje que asciende al 5% en el caso de la oveja.El consumo se desplaza poco a poco hacia quesos que no están vinculados a la gastronomía española y que proceden de regiones como Alemania, Países Bajos o Francia. Prueba de ello son las 435.000 toneladas de queso importado en 2025, una cantidad sin precedentes que supone un crecimiento del 6,4% con respecto al año anterior y que triplica la cantidad de las exportaciones. Además, en la última década el número de quesos que llegan al país ha aumentado un 60%, mientras que si hablamos de productos lácteos en general el año pasado se superó por primera ves el millón de toneladas importadas.Las particularidades de los productos extranjeros, a los que Fenil se refiere como «quesos poco diferenciados y de muy bajo coste» complican cada vez más la competitividad de los ganaderos españoles que trabajan en los sectores ovino y caprino. En concreto destaca la irrupción de Países Bajos como uno de los principales productores de leche de cabra de la Unión Europea, cuyo modelo se basa en empresas de escala muy tecnificadas con la que abaratar los precios de la materia prima hasta un 30% con respecto al mercado peninsular, más pequeño, local y sometido a las condiciones climatológicas, como las altas temperaturas del verano, que reducen la producción más de un 10% durante la época estival.La España (cada vez más) vaciada«En el resto de Europa ha ganado la gran industria, lo que les hace jugar con cierta ventaja», señala Ángeles Santos, ganadera y miembro de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), que habla de «uberización» del campo para referirse al salto de escala que experimenta el sector y advierte de la falta de relevo generacional que sufren los dueños de las granjas españolas. «La vida en el medio rural es difícil, no hay telecomunicaciones ni servicios básicos. Además, existe un estatus social con respecto al estatus social: si vives en el campo parece que has fracasado en la vida», reconoce.«En el resto de Europa ha ganado la gran industria, lo que les hace jugar con ventaja» Ángeles Santos Ganadera y miembro de COAGAmancio, dueño de una quesería artesanal en Huéscar, una localidad de Granada, que elabora queso con leche de cabras murciano-granadinas, lleva años viendo como el número de ganaderos disminuye progresivamente como consecuencia, dice, de la falta de rentabilidad del negocio.«El cambio climático está reduciendo la disponibilidad de pastos, obligando a depender más de piensos cuyo precio no deja de aumentar. Además, cada vez pesan más los costes derivados del papeleo», lamenta Amancio, que también comparte su frustración frente a lo difícil de competir con la industria extranjera. Su negocio, Collados Quesería, transforma entre 5.000 y 10.000 litros de leche al mes que apenas pueden hacer frente a los 50.000 litros diarios de procesan las grandes empresas.Frente al abandono del medio rural, los ganaderos reivindican la importancia de su labor, que no se limita a la actividad económica, también tiene que ver con mantener viva la España vaciada, generando vínculos y aportando al tejido social del país. «Desde COAG hemos propuesto beneficios para aquellos que se decidan a trabajar en el campo, no solo en el sector de la ganadería o la agricultura, sino para cualquier autónomo que preste sus servicios fuera de las ciudades», explica Ángeles Santos. El queso de vaca acapara la cesta de la compraLas caídas en la producción de leche de cabra y oveja mencionadas con anterioridad se suman a otra tendencia que experimenta el sector: la producción española de quesos puros de vaca ha aumentado un 30% en los últimos años, pasando de las 200.000 toneladas en 2016 a unas 260.000 en 2024. Según Fenil, este incremento busca responder a las demandas de los consumidores actuales, cuyo consumo se ha desplazado hacia los quesos frescos.«Los consumidores están priorizando el precio por encima de la calidad» Ángel López Investigador de IfapaTal y como señala Ángel López, técnico del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa), este cambio en la demanda está relacionado con la pérdida paulatina de nivel adquisitivo. «Los consumidores están priorizando el precio por encima de la calidad », advierte. La poca estabilidad temporal que tiene la leche de cabra, explica el investigador, dificulta la planificación a largo plazo y la producción a gran escala de este tipo de producto. Además, el hecho de que la vaca proporcione más litros que el resto de animales abarata los costes de la materia prima. «España debe invertir en diferenciarse en calidad, no en precio, porque no podemos competir contra el sistema a gran escala del resto de Europa«, opina López. Los ganaderos, así como la federación nacional de la industria láctea, destacan la necesidad de poner en valor el producto tradicional de la tierra con el objetivo de sostener el medio rural.«Reclamamos a las administraciones que impulsen, junto al propio sector, más campañas de promoción en nuestro país y en mercados importantes para las exportaciones, como pueden ser EEUU y Reino Unido», ruegan desde Fenil, a la vez que reivindican la importancia de instar al consumidor a mirar la etiqueta para que se decante por el queso con origen español.

