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Nevaco Global
2 de octubre de 2026

¿Quién da el primer paso? La oferta de Trump a Irán para frenar la crisis de Ormuz

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La negociación entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el comienzo de la guerra. Washington ha hecho llegar a Teherán, mediante Qatar, su respuesta al plan iraní de siete días para intentar poner fin a las hostilidades y recuperar la normalidad en el estrecho de Ormuz. Aunque Donald Trump había rechazado públicamente la propuesta inicial de Irán, los contactos indirectos han continuado y ahora el principal desacuerdo parece encontrarse menos en los elementos generales del posible acuerdo que en el orden en que deberían aplicarse las concesiones.

Ese matiz es importante. No existe todavía un acuerdo entre Washington y Teherán, ni tampoco garantías de que las conversaciones vayan a desembocar en uno. Pero tampoco se ha cerrado completamente la vía diplomática. Qatar continúa actuando como intermediario y el nuevo documento estadounidense busca recuperar, con modificaciones, el marco que ambas partes habían alcanzado en junio antes de que aquella tentativa de entendimiento terminara debilitándose.

Al mismo tiempo, la situación militar evoluciona en dirección contraria. Según fuentes iraníes citadas por Reuters, los responsables militares y políticos están preparando una respuesta más amplia si Estados Unidos vuelve a lanzar una campaña de ataques a gran escala. Las opciones estudiadas incluirían objetivos estadounidenses y activos vinculados a Washington, pero también países que apoyen las operaciones militares estadounidenses e incluso objetivos situados fuera de Oriente Próximo. No existe todavía una decisión definitiva, pero la planificación se habría intensificado.

La propuesta estadounidense conocida hasta ahora debe entenderse como una respuesta al plan iraní de siete días, no como un acuerdo definitivo presentado unilateralmente por la Casa Blanca.

Teherán había planteado una secuencia acelerada: si Washington levantaba el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, flexibilizaba las sanciones sobre las exportaciones de petróleo, liberaba fondos iraníes congelados y se establecía un alto el fuego regional, Irán se comprometía a avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz y a reanudar las conversaciones nucleares. El calendario iraní contemplaba medidas iniciales durante los primeros días, la reapertura del estrecho hacia el sexto día y el comienzo de negociaciones directas en el séptimo.

Trump rechazó públicamente aquella propuesta, argumentando que no respondía a las condiciones estadounidenses. Sin embargo, Qatar siguió transmitiendo mensajes entre ambas partes y Washington terminó entregando una respuesta a Teherán. Según una fuente conocedora de las conversaciones citada por Reuters, el documento estadounidense plantea también un período de siete días destinado a reconstruir la confianza y regresar a una versión reforzada del memorando de entendimiento alcanzado en junio.

Estados Unidos quiere que cualquier reapertura estable del estrecho esté vinculada a compromisos iraníes verificables, especialmente en materia nuclear. Washington busca además que la cuestión del programa nuclear no quede relegada a una segunda fase indefinida. Irán, por su parte, ha condicionado sus movimientos a que desaparezcan primero determinadas medidas de presión económica y militar.

Por eso las negociaciones se encuentran en una especie de bloqueo procedimental: ambas partes hablan de elementos que podrían formar parte de un acuerdo, pero discrepan sobre quién debe dar el primer paso y qué garantías recibiría después. Reuters señala que, según una fuente informada de las conversaciones, el principal desacuerdo actual se encuentra precisamente en la secuencia de las medidas.

Washington quiere que las conversaciones incluyan compromisos concretos sobre las actividades nucleares de Irán. En las últimas conversaciones también ha aparecido la cuestión de las inspecciones internacionales. Fuentes diplomáticas citadas por Bloomberg y otros medios señalaron que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, planteó durante sus contactos en Nueva York la posibilidad de permitir nuevamente el acceso de inspectores nucleares a instalaciones afectadas por los ataques a cambio de alivio de sanciones.

Ese posible intercambio sería relevante porque permitiría introducir un mecanismo de verificación dentro de la negociación; sin embargo, también evidencia hasta dónde tendría que llegar Teherán para conseguir un alivio económico significativo. Actualmente, Irán afronta una presión financiera considerable, dado que la guerra, las sanciones internacionales y el bloqueo estadounidense han reducido drásticamente sus posibilidades de exportar petróleo y han golpeado con fuerza su moneda. De hecho, el rial alcanzó recientemente nuevos mínimos frente al dólar, mientras que la inflación y el encarecimiento de los productos básicos continúan aumentando las dificultades económicas de la población.

La economía, por tanto, se ha convertido en una parte central de la negociación. Para Washington, la presión económica constituye una herramienta para conseguir concesiones. Para Teherán, levantar esa presión es precisamente uno de los objetivos principales de cualquier acuerdo.

Mientras los diplomáticos intercambian propuestas, el aparato militar iraní se prepara para otro escenario. Aquellas fuentes iraníes citadas por Reuters aseguran que los mandos están revisando planes para responder de manera "más contundente" si Estados Unidos reanuda ataques importantes. La preocupación en Teherán es que una nueva operación estadounidense pueda ser interpretada como una repetición de anteriores ataques y que responder de forma limitada no consiga restablecer lo que los dirigentes iraníes consideran capacidad de disuasión.

Según esas fuentes, grupos aliados de Irán en el Líbano, Irak y Yemen habrían recibido instrucciones para estar preparados. La planificación contempla una respuesta que podría extenderse desde el estrecho de Ormuz hasta intereses estadounidenses en la región y potencialmente fuera de Oriente Próximo. Se trata de información procedente de fuentes anónimas y no de una decisión militar públicamente confirmada por Teherán.

.@POTUS: "Iran will very soon be ending — one way or the other." pic.twitter.com/3j6dSLfX7a

La posición de la Casa Blanca tampoco elimina la posibilidad de una nueva escalada. Trump ha señalado que quiere un acuerdo, pero ha rechazado las condiciones iraníes cuando considera que no ofrecen suficientes garantías. La Administración estadounidense mantiene además las sanciones y continúa utilizando la presión económica como instrumento de negociación.

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