Volver a la edición
Nevaco Global
6 de septiembre de 2026

España cambia de rumbo con la nuclear: la decisión sobre Almaraz llega en un momento clave

Cargando análisis estratégico...

Durante décadas, la energía nuclear perdió protagonismo en buena parte de Occidente. El accidente de Fukushima en 2011 aceleró esa tendencia y varios países plantearon el cierre progresivo de sus centrales. Ahora el escenario es diferente.

El consumo eléctrico mundial crece por la expansión de los centros de datos, la climatización y la electrificación de numerosos sectores. Al mismo tiempo, la dependencia del gas expone a los sistemas eléctricos a las tensiones de los mercados internacionales.

La nuclear ofrece una ventaja concreta: genera electricidad con bajas emisiones y puede funcionar de manera continua sin depender del viento o de la radiación solar. Por eso países asiáticos como Japón, Corea del Sur e India están reforzando sus planes nucleares.

China también avanza con rapidez y está cerca de superar a Estados Unidos en número de reactores. Desde 2017 se han iniciado 52 reactores en el mundo, de los que 25 corresponden a diseños chinos y 23 a modelos rusos.

El caso de Almaraz muestra una diferencia clave. Una central que ya está construida puede seguir aportando electricidad mediante inversiones destinadas a garantizar su funcionamiento durante más años. En cambio, construir un reactor desde cero exige enormes desembolsos y plazos muy largos.

La experiencia europea pesa en el debate. Olkiluoto 3, en Finlandia, acumuló 17 años de retraso. Flamanville, en Francia, también sufrió importantes sobrecostes. En el Reino Unido, Hinkley Point C afronta un coste estimado de unos 50.000 millones de euros y su entrada en funcionamiento está prevista para 2030.

Estos proyectos han reforzado las dudas sobre la capacidad de la nueva nuclear para competir económicamente con la solar y la eólica, cuyos costes de generación han descendido durante los últimos años.

Para España, mantener parte del parque existente también tiene una dimensión estratégica. El país dispone de pocos recursos fósiles propios y necesita combinar distintas tecnologías mientras desarrolla más almacenamiento, redes y capacidad renovable.

La energía nuclear puede reducir la exposición inmediata a las crisis del gas porque los reactores almacenan combustible para largos periodos. Sin embargo, eso no significa que exista una independencia energética completa.

Europa depende del exterior para obtener uranio y la cadena mundial de enriquecimiento está muy concentrada. Rusia mantiene una posición dominante y China aumenta su capacidad. Esta situación introduce un nuevo riesgo estratégico.

El renacimiento nuclear, por tanto, no implica necesariamente una vuelta masiva a la construcción de centrales. La tendencia más inmediata parece estar en mantener operativos los reactores que ya existen. Para España, la decisión sobre Almaraz encaja precisamente en ese escenario: ganar tiempo mientras las renovables, las baterías y las redes adquieren mayor capacidad para sostener el sistema eléctrico. @mundiario

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte