La digitalización de las aduanas mexicanas y las nuevas obligaciones derivadas de la reforma a la Ley Aduanera están elevando entre 10 y 30 por ciento el costo de algunas operaciones de comercio exterior, de acuerdo con estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), debido a inversiones en tecnología, mayores honorarios de agentes aduanales y retrasos en la liberación de mercancías.
Javier Cendejas, presidente de la región noreste del Comce, explicó que el impacto varía según el producto, la aduana y el número de proveedores, pero las revisiones de cumplimiento, los nuevos controles y los tiempos adicionales de despacho ya representan un sobrecosto importante.
A ello se suman inversiones en sistemas de inventarios automatizados, videovigilancia, trazabilidad, monitoreo en tiempo real y la ampliación de los expedientes electrónicos con facturas, contratos, comprobantes de pago, certificados de origen, documentos de transporte y pólizas de seguro.
Por su parte, Gerardo Tajonar Castro, vicepresidente de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, señaló que la transición generó dos presiones financieras para las empresas: el costo tecnológico y el de intermediación.
El problema se agrava cuando existen fallas en las plataformas o discrepancias documentales. Gerardo Tajonar Castro estimó que entre 15 y 20 por ciento de las declaraciones digitales de importación reciben un rechazo informático inicial por inconsistencias de validación.
Del total de operaciones que llegan a las instalaciones aduaneras, agregó, entre 3 y 5 por ciento son detenidas físicamente por diferencias más complejas en los expedientes electrónicos. Aclaró que se trata de estimaciones empresariales y que todavía no existe una medición pública consolidada.
Como consecuencia, un despacho que normalmente se completaba en un plazo de 24 a 48 horas puede extenderse entre cuatro y siete días hábiles cuando existen inconsistencias en el expediente digital. En los casos donde se suspende temporalmente el Padrón de Importadores, la mercancía puede permanecer detenida entre 15 y 30 días.
El presidente de la región noreste del Comce explicó que, en las aduanas marítimas, el almacenaje en los recintos fiscalizados ronda los 100 dólares diarios por contenedor, mientras que las navieras cobran otros 100 dólares por demora en la devolución del equipo. En conjunto, mantener un contenedor detenido representa un costo mínimo de 200 dólares por día.
Con ese escenario, un embarque de 30 contenedores retenido durante 20 días adicionales puede generar un costo cercano a 120 mil dólares únicamente por almacenaje y demoras, sin considerar maniobras, seguros, financiamiento ni las pérdidas derivadas de interrupciones en la producción.
Cendejas agregó que la mayor afectación recae sobre industrias que operan bajo esquemas de entrega “justo a tiempo”, como la automotriz, autopartes, electrónica, alta tecnología, farmacéutica y dispositivos médicos, donde el retraso de un solo componente puede detener una línea completa de producción.
La presión ocurre sobre una de las actividades económicas más importantes del país. Durante 2025, México exportó mercancías por 664 mil 837 millones de dólares e importó productos por 664 mil 66 millones, mientras que la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) procesó 21.9 millones de operaciones de comercio exterior durante 2024, equivalentes a alrededor de 60 mil movimientos diarios.
Desde el 1 de enero de 2026 está vigente la reforma a la Ley Aduanera que fortaleció la responsabilidad de importadores, exportadores y agentes aduanales en la integración y revisión de expedientes electrónicos. A ello se suma la entrada en vigor, el próximo 31 de julio, de la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), que exigirá documentación digital más detallada para acreditar el valor de las mercancías.
Pese a los costos, ninguno de los especialistas consultados propone regresar a los expedientes en papel. Yu Chen, gerente regional de operaciones de la empresa de servicios logísticos Goodcang, sostuvo que la digitalización es indispensable para mejorar la transparencia, la trazabilidad y la competitividad del comercio exterior mexicano.
“El fondo es importante, pero la forma todavía está en proceso. A corto plazo la adaptación será costosa, pero a largo plazo México necesita incorporar digitalización, automatización e inteligencia artificial al comercio exterior”, señaló.
En el mismo sentido, Iván Mauricio Fernández Fabris, presidente de la Asociación de Agentes Aduanales de Puebla, afirmó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para agilizar procesos y analizar grandes volúmenes de información, aunque enfatizó que la responsabilidad legal y el criterio profesional seguirán recayendo en los agentes aduanales.