Planas: "La propuesta de cerrar las fronteras en la agroalimentación es un inmenso error"
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El reino saudí interrumpe la principal ruta alternativa de exportación de crudo tras un ataque con drones desde Irak. El Brent se mantiene por encima de los 100 dólares con el estrecho de Ormuz cerrado desde marzo.
El precio del petróleo Brent supera los 104 dólares después de que Arabia Saudí cerrara el oleoducto Este-Oeste. El reino ha interrumpido la principal ruta alternativa de exportación de crudo y el mercado descuenta un estrangulamiento del suministro global.
El Ministerio de Energía saudí anunció el viernes 11 de septiembre el cierre preventivo del oleoducto Este-Oeste, conocido como Petroline. La infraestructura transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo al día desde los campos del este hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
El comunicado oficial sitúa el origen del problema en ‘múltiples ataques en la mañana del jueves 10 de septiembre de 2026’, que dejaron varios heridos. Aunque el ministerio no detalló inicialmente la autoría, el departamento de Exteriores confirmó minutos después que los drones fueron lanzados desde territorio iraquí.
La infraestructura mide 1.200 kilómetros y puede mover hasta 7 millones de barriles diarios. Su función es estratégica: conecta los campos petroleros del golfo Pérsico con el puerto de Yanbu y permite exportar crudo sin pasar por el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudí ya había detectado ataques anteriores desde Irak contra instalaciones energéticas en Riad y la Región Oriental. La respuesta conjunta con Estados Unidos a finales de julio marcó un punto de inflexión, pero no evitó el golpe actual sobre una pieza logística mucho más sensible.
La decisión saudí de no responder, anunciada por el Ministerio de Exteriores, introduce un compás de espera diplomático. Lo que no se ha recuperado es la confianza operativa: ninguna petrolera moverá crudo por un oleoducto que acaba de ser atacado hasta completar las reparaciones y las auditorías de seguridad.
El cierre del Petroline elimina la única vía de exportación saudí que no depende del estrecho de Ormuz.
Con el estrecho de Ormuz cerrado desde marzo, el oleoducto Este-Oeste se había convertido en la válvula de escape de la producción saudí. Su interrupción deja al mercado sin la alternativa que sostenía los flujos hacia Europa y Asia.
La prima de riesgo ya no es especulativa: el mercado cotiza un cuello de botella físico real en el golfo Pérsico.
El precio del petróleo Brent reaccionó al alza hasta situarse en torno a 104 dólares por barril, según los datos que recoge El Periódico de la Energía. El movimiento se apoya en una demanda que no cede y en una oferta que pierde flexibilidad.
La cotización se afianzó por encima de los 100 dólares en en la sesión del viernes. Los operadores descuentan que cualquier prolongación del cierre obligará a competir por cargamentos alternativos, con fletes y seguros al alza.
El nivel actual recuerda a los repuntes de 2022, pero la causa es distinta. Entonces el mercado temía una recesión por el encarecimiento del gas; ahora la restricción es física y afecta a dos rutas críticas a la vez.
Las referencias de futuros apuntan a una prima geopolítica persistente mientras no se confirme la reapertura del Petroline. Ni siquiera la oferta adicional de otros productores del Golfo está compensando la pérdida de la ruta saudí por el mar Rojo.
España importa la mayor parte del crudo que refina. Una escalada del Brent se traslada primero a los mercados mayoristas de productos refinados y, con un desfase de entre dos y tres semanas, al precio de la gasolina y del gasóleo en el surtidor.
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