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Nevaco Global
31 de agosto de 2026

De las carnicerías Roig a la cantina antes de la leche Pascual: las sagas familiares que dominan la alimentación en España tienen orígenes curiosos

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Detrás de las grandes marcas que llenan hoy los supermercados españoles se esconden apellidos que han pasado de mostrador en mostrador, de generación en generación. Aunque en la mayoría de casos hay un respaldo económico importante, los orígenes de estas sagas familiares poco tienen que ver con los grandes despachos: empezaron en una carnicería de barrio, una charcutería de pueblo, una cantina de estación o una tienda de ultramarinos. No hubo ángeles inversores ni grandes capitales iniciales.

La selección que te contamos a continuación no responde a un ránking de facturación ni de notoriedad, sino al interés de mostrar cómo negocios casi domésticos lograron convertirse en gigantes sin perder el apellido. Los sectores son variados —la distribución, la charcutería, la cerveza, la leche o el aceite—, pero todos comparten el patrón de partir de una necesidad concreta y crecer gracias al acierto de varias generaciones.

Todo arrancó en un modesto mostrador de carnicería. Francisco Roig Ballester, que se había iniciado en el sector ganadero, levantó junto a su mujer, Trinidad Alfonso Mocholí, una red de carnicerías en la provincia de Valencia bajo el nombre de Cárnicas Roig; la primera abrió en 1960 en La Pobla de Farnals. En 1977, el matrimonio dio el paso que cambiaría la distribución española: transformar esos locales en ultramarinos. Cuatro años después, sus hijos —Juan, Fernando, Trinidad y Amparo— compraron el negocio a su padre. No fue una herencia, sino una operación financiada con préstamos y asumida con riesgo: por entonces la empresa tenía solo ocho tiendas de unos 300 metros cuadrados. El nombre Mercadona, desveló años después el propio Juan Roig, no venía del valenciano, sino de una marca italiana de pastas, Mercadonna, a la que se le quitó una ene. Con esa base, y con la incorporación en 1982 del primer escáner de código de barras de la distribución en España, se cimentó el imperio.

El relevo generacional no solo consolidó el proyecto, sino que lo convirtió en el líder indiscutible de la alimentación en España. En 1990, Juan Roig y su esposa, Hortensia Herrero, tomaron la mayoría del capital y aceleraron una expansión que alternó la compra de cadenas en crisis con el crecimiento orgánico de la llamada «mancha de aceite». En 1996 nacieron Hacendado, Bosque Verde, Deliplus y Compy, marcas hoy omnipresentes en los hogares. Los resultados de 2024 resumen la dimensión alcanzada: 38.835 millones de euros de facturación bruta, un beneficio neto récord de 1.384 millones, un 37% más, y una cuota de mercado del 28,2% en España, con 1.674 tiendas y 110.000 empleados. El 85% de sus compras se realiza a proveedores españoles y portugueses. Y la saga continúa: la tercera generación, con Juana Roig al frente del canal online, ya gestiona parte del negocio. De aquella carnicería de La Pobla de Farnals a controlar más de una cuarta parte de la cesta de la compra nacional: el esfuerzo de un mostrador familiar sostiene hoy a uno de los mayores grupos de distribución de Europa.

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