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Nevaco Global
5 de julio de 2026

El comercio electrónico en España facturó 114.800 millones en 2025

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Los datos de la CNMC confirman la aceleración del canal online, aunque el gasto se concentra en sectores concretos. Viajes y moda lideran la facturación, pero el peso de las compras desde España hacia el exterior marca un déficit de 14.742 millones.

La facturación del comercio electrónico en España alcanzó los 114.800 millones de euros durante 2025, un 20,6% más que el año anterior, según los datos de la CNMC. Este nuevo récord refleja un trasvase acelerado del consumo hacia el canal digital, que ya no es un complemento sino el motor de buena parte del gasto de los hogares.

La cifra, la más alta de la serie histórica, duplica el volumen de transacciones que se registraba hace solo seis años. En el primer trimestre de 2020, en pleno confinamiento, se contabilizaron 226,6 millones de operaciones; en el cuarto trimestre de 2025 se superaron los 575 millones, un salto que habla de un cambio estructural en la forma de comprar.

El cuarto trimestre de 2025 concentró el mayor volumen de negocio, con 31.418 millones de euros y un crecimiento interanual del 22%. Las rebajas y la campaña navideña impulsaron tanto la contratación de viajes como la renovación de armario, un patrón que ya se repite año tras año.

A diferencia de lo que ocurría hace un lustro, el comercio electrónico ya no es patrimonio exclusivo del bien duradero o la tecnología: los servicios y los artículos de moda han tomado el relevo, y el dato lo confirma.

Los sectores con mayor peso en la facturación online durante 2025 fueron las agencias de viajes y los operadores turísticos, seguidos de cerca por las prendas de vestir. En el último trimestre del año, cada uno de estos segmentos acaparó alrededor del 7% de los ingresos totales, una concentración que deja poco margen a otros gastos.

La compra online ya no es un complemento; es el canal que más está modificando la cesta de gasto de los hogares españoles.

Una mirada a la composición del último trimestre da las claves del comportamiento del consumidor digital:

Por número de transacciones, los juegos de azar y apuestas lideran la clasificación con un 9,1% del total, seguidos del transporte terrestre de viajeros (6,5%) y los restaurantes (6,1%). En conjunto, la actividad turística en sentido amplio –incluyendo agencias, aerolíneas, hoteles y alquiler de vehículos– concentra más de la mitad de las compras que llegan a España desde el exterior.

De cada 100 euros que se mueven en el comercio electrónico español, apenas 42,2 euros corresponden a compras dentro del país. El resto, un 57,8%, son operaciones con origen en España pero destino en el extranjero, un desequilibrio que genera un déficit neto de 14.742 millones de euros.

Esa balanza negativa está impulsada sobre todo por la moda: las prendas de vestir concentran un 9,9% de las compras hechas desde España hacia el exterior, a menudo en grandes plataformas internacionales que ofrecen precios más ajustados y una logística ágil. Le siguen los servicios auxiliares a la intermediación financiera, con un 9,6%.

En sentido inverso, el turismo sigue siendo el gran imán. Las actividades relacionadas con viajes (hoteles, transporte, alquiler de coches) acaparan el 58,6% de las compras que realizan los extranjeros con destino a España, lo que confirma el atractivo del país como potencia turística digital.

Más allá del titular de récord, el comportamiento del comercio electrónico en 2025 deja varias lecciones para el bolsillo y para las empresas. En primer lugar, el crecimiento no es homogéneo: se concentra en servicios y moda, dos categorías con una dinámica de precios muy distinta a la de la alimentación o la electrónica de gran consumo. Mientras que un billete de avión o una prenda se compran cada vez más online, la cesta del supermercado todavía se resiste, aunque gana terreno poco a poco.

Este avance mete presión a los formatos físicos. Las tiendas de ropa y las agencias de viaje presenciales llevan años reinventándose, y el dato de la CNMC confirma que la batalla no ha hecho más que empezar. Para el consumidor, sin embargo, la variedad de canales es una ventaja: puede comparar precios, leer reseñas y, si actúa con cabeza, minimizar los riesgos del comercio transfronterizo.

Precisamente, el fuerte desequilibrio entre compras interiores y exteriores es una llamada de atención. Comprar en plataformas internacionales sin revisar la letra pequeña –plazos de entrega, posible retención en aduanas, garantías– puede convertir un aparente ahorro en un quebradero de cabeza. Y la CNMC ya ha advertido en informes anteriores de que el auge del ecommerce trae consigo un aumento de las reclamaciones por publicidad engañosa y problemas con las devoluciones.

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