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Nevaco Global
4 de julio de 2026

Alerta sobre una caída del petróleo por sobreoferta: la Fed advierte que la inflación no cede

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La distensión geopolítica y el restablecimiento de los flujos petroleros hunden el crudo a niveles previos a la guerra, mientras la Reserva Federal mantiene su cautela porque los precios siguen siendo demasiado altos.

El barril de Brent ha retrocedido hasta los 70,8 dólares, un nivel que no se veía desde antes de que estallaran las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. La tormenta perfecta de un posible alto el fuego frágil, el restablecimiento de los flujos petroleros por el estrecho de Ormuz y la cautela de la Reserva Federal dibujan un panorama en el que los inversores empiezan a descontar sobreoferta mientras la inflación se resiste a ceder.

Según el análisis de Bloomberg Television, la cotización del crudo ha ampliado sus pérdidas al calor de las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán. Los últimos encuentros en Catar, apadrinados por la administración Trump, han alimentado la expectativa de una tregua, por precaria que sea. Al mismo tiempo, los datos del gobierno estadounidense muestran que el tránsito diario de buques por el estrecho de Ormuz ha superado los diez millones de barriles, recuperando con creces los volúmenes previos al conflicto.

El Brent a 70,8 dólares no solo pulveriza las subidas que se acumularon durante los peores momentos de la crisis marzo‑abril, sino que además traslada a los mercados la sensación de que el riesgo geopolítico inmediato se desvanece. Sin embargo, los analistas que intervinieron en el programa Horizons Middle East & Africa subrayaron que la calma es «frágil» y que las amenazas sobre la inflación no han desaparecido por completo durante el verano.

En el foro anual del BCE celebrado en Portugal, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reconoció que los riesgos de inflación y crecimiento se han equilibrado más que hace unas semanas, pero insistió en que los precios continúan siendo «demasiado altos». Powell confesó estar «muy frustrado» porque esperaba que la inflación volviera al objetivo del 2 % a finales de primavera, algo que no ha sucedido.

Aunque el tono fue interpretado por algunos operadores como ligeramente más acomodaticio que el de la última rueda de prensa del FOMC, el mensaje de fondo es que el banco central estadounidense no tiene prisa por mover los tipos. La economista jefe de investigación de A.B.D.I.M. explicó en el programa que la Fed probablemente mantendrá las tasas sin cambios durante el resto del año, y que la comunicación más escueta y la ausencia de orientación futura podrían incrementar la volatilidad en el tramo corto de la curva.

«Es muy frustrante. Estaba convencido de que a finales de primavera la inflación estaría de vuelta en el objetivo. La incertidumbre es enorme, y si la situación cambia, estamos preparados para actuar».

La otra pata que movió los mercados asiáticos fue el desplome del índice de semiconductores estadounidense, que cayó más de un 6 % arrastrado por dos gigantes del «Siete Magnífico». Apple está negociando la compra de chips de memoria a dos empresas chinas que figuran en la lista negra del Pentágono —entre ellas YMTC, también señalada por el Departamento de Comercio—, aunque según los expertos de Bloomberg la operación no viola las normas de control de exportaciones porque Apple no transfiere tecnología, solo adquiere componentes. La compañía de Cupertino limitaría el uso de esos chips a los dispositivos que venda dentro de China, en un intento de esquivar la escasez global de DRAM y NAND que ha obligado a subir precios en toda su gama. Tim Cook habría conversado con el secretario del Tesoro para allanar el camino.

Mientras, Meta anunció que ofrecerá capacidad de computación en la nube a terceros, un giro que disparó sus acciones un 9 % en el mercado fuera de hora, pero que sembró dudas sobre si había sobredimensionado su infraestructura de inteligencia artificial. La consecuencia inmediata fue un castigo a los fabricantes de hardware asiáticos: Samsung y SK Hynix perdieron más del 6 % en la sesión, lastrando al Kospi y al Topix.

Además, la exclusiva del Financial Times sobre la posible cesión de una participación del 5 % de OpenAI al gobierno estadounidense —a una valoración de 852.000 millones de dólares— añadió otro foco de atención. La jugada, según las fuentes, busca despejar los recelos políticos de la administración Trump hacia la startup de inteligencia artificial.

Lo que subyace al movimiento de los mercados es un cambio de foco: tras meses obsesionados con el conflicto en Oriente Medio, los inversores están volviendo a los temas estructurales que dominaban antes de la guerra. La irrupción de la IA, las tensiones comerciales latentes y la resistencia de la inflación vuelven a marcar la agenda. El yen y el carry trade japonés también cobraron protagonismo, como señaló el equipo de Bloomberg Television, recordando que las disrupciones en fertilizantes y otras materias primas todavía pesan sobre economías emergentes.

Mientras el alto el fuego en ciernes siga sujeto a plazos de sesenta días y las rutas marítimas se normalicen, la prima geopolítica del petróleo podría seguir desinflándose. Pero la propia fragilidad de la tregua y la amenaza de que la inflación repunte si la demanda se recupera demasiado rápido mantienen a la Fed en estado de alerta. La sensación es que, por primera vez en meses, los mercados descuentan más oferta que miedo… aunque el miedo nunca se ha ido del todo.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.

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