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Nevaco Global
20 de junio de 2026

Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos el precio del petróleo bajará más lento de lo esperado

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El mensaje que emerge de los mercados es claro: el alivio por la reapertura de Ormuz es real, pero la senda hacia precios energéticos más bajos será, previsiblemente, gradual y no exenta de sobresaltos.

Los mercados energéticos han recibido con optimismo las noticias procedentes de Oriente Medio. La firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán que permitiría la reapertura del estrecho de Ormuz ha reducido de forma significativa la tensión geopolítica que durante semanas mantuvo en vilo a los operadores.

La reacción ha sido inmediata: el precio del petróleo Brent ha retrocedido con fuerza desde los máximos alcanzados durante la crisis, reflejando la percepción de que el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de crudo se está disipando, a pesar de que este viernes no se han reunido los representantes de asuntos exteriores de los países implicados, lo que sugiere que la incertidumbre sigue presente. A esto se le suma que, la evolución que descuentan actualmente los mercados no es la de un desplome abrupto del precio del barril, sino la de una corrección progresiva a medida que se consolide la normalización del tráfico marítimo y desaparezca la denominada “prima de riesgo geopolítico”.

Según la última nota de LBP AM, firmada por Sebastian Paris Horvitz, durante los momentos de mayor incertidumbre, la posibilidad de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz ha llevado a los inversores a incorporar en los precios un escenario de escasez potencial. Esa percepción impulsó al Brent por encima de los 100 dólares por barril. Ahora, con el horizonte de una reapertura y una extensión del alto el fuego, buena parte de ese sobreprecio está desapareciendo.

La caída reciente del crudo ya constituye una señal clara del cambio de expectativas. No obstante, los analistas consideran que el recorrido bajista adicional podría desarrollarse a un ritmo más pausado, ya que las previsiones más optimistas apuntan a un retorno gradual hacia niveles comprendidos entre los 70 y los 75 dólares por barril durante los próximos trimestres, un rango que se alcanzaría conforme se confirme la estabilidad política en la región y se normalicen completamente los flujos comerciales.

“El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán es un rescate a China”

Desde la firma financiera insisten en que hay varias razones para pensar que el ajuste será escalonado. En primer lugar, el marco negociador entre Estados Unidos e Irán continúa siendo frágil, ya que aunque ambas partes tienen fuertes incentivos económicos y políticos para evitar una nueva escalada, cualquier incidente podría provocar episodios temporales de volatilidad. Los mercados, por tanto, seguirán exigiendo cierta cautela antes de descontar un escenario plenamente estable.

En segundo lugar, la demanda mundial de energía mantiene una relativa fortaleza. El crecimiento económico en Estados Unidos, los programas de estímulo fiscal en varias economías desarrolladas y la recuperación gradual de algunas regiones siguen ofreciendo apoyo al consumo energético. Esto se convierte en un factor que limita la velocidad a la que pueden descender los precios.

Aun así, el escenario predominante resulta favorable para la economía global. Un petróleo más barato aliviaría las presiones inflacionistas que han condicionado la actuación de los bancos centrales durante los últimos años, especialmente para Europa, que es dependiente de las importaciones energéticas.

Además la firma apunta a que la consecuencia más inmediata sería una mayor tranquilidad para las autoridades monetarias, ya que si la energía deja de ser un factor de presión inflacionista, los bancos centrales dispondrán de más margen para mantener estables los tipos de interés y apoyar la actividad económica sin temor a un repunte de los precios.

No obstante, el entusiasmo podría encontrar límites. Tras las recientes subidas, algunas valoraciones bursátiles vuelven a situarse en niveles exigentes, lo que podría moderar el potencial alcista de los índices. En este contexto, el mensaje que emerge de los mercados es claro: el alivio por la reapertura de Ormuz es real, pero la senda hacia precios energéticos más bajos será, previsiblemente, gradual y no exenta de sobresaltos. No por nada Estados Unidos e Irán siguen sumergidos en unas negociaciones que durarán hasta 60 días desde este viernes.

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