País Vasco envía ayuda a Cuba contra el bloqueo
La asociación Euskadi-Cuba lidera el envío de tres contenedores de ayuda humanitaria para contrarrestar los efectos del bloqueo económico.
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Casi una decena de valores del selectivo español superan el 20% de subida en el año, con ArcelorMittal al frente al ganar un 55%. ACS y Repsol aprovechan el tirón de los centros de datos y el crudo para subir más del 40%.
El Ibex 35 marca nuevos máximos en 2026 y casi una decena de compañías acumulan subidas superiores al 20% en el ejercicio. Tres de ellas, ArcelorMittal, ACS y Repsol, superan el 40% de revalorización en un año marcado por la resiliencia del acero, la expansión de los centros de datos y el repunte del crudo.
ArcelorMittal logra un alza del 55,16% en 2026, encadenando su segundo año consecutivo de fuertes subidas tras avanzar cerca de un 75% en 2025. La demanda global del metal aumentará un 2% este año, según las estimaciones del sector, y la protección comercial en Estados Unidos está recortando importaciones y elevando el poder de fijación de precios, como señalan desde Bloomberg Intelligence.
La acción ha alcanzado máximos desde 2011 por encima de los 62 euros y ayer cerró en 60,62 euros. Aunque el consenso de Bloomberg no le otorga un gran potencial alcista a corto plazo, cuatro analistas ven margen hasta los 73 euros, lo que devolvería a la cotización a niveles de 2010.
ACS roza el 48% de revalorización en el año. La compañía de infraestructuras encadena subidas desde 2022, con un repunte acumulado del 433% hasta alcanzar máximos históricos en los 140,40 euros. El negocio de centros de datos impulsa las expectativas: Morgan Stanley sitúa su precio objetivo en 156 euros, un potencial del 25%, mientras UBS destaca que ‘está bien posicionada para beneficiarse del despliegue de centros de datos’.
Repsol, por su parte, se anota un 42,67% y supera los 20 euros por acción por primera vez desde 2014. La escalada del Brent, que sube un 43% en 2026 hasta los 87 dólares, ha catapultado a la petrolera. Desde Renta 4 valoran ‘la buena ejecución en upstream y la evolución de los márgenes de refino’. El consenso aún le da un potencial del 8% hasta los 24,56 euros.
El acero, los centros de datos y el crudo han sido los motores de un arranque de año que devuelve a la bolsa española a niveles de hace una década.
El Ibex 35 sube un 8,42% en 2026, pero la dispersión entre valores es notable. Las energéticas dominan las subidas: Acciona avanza un 39,64%, Enagás un 35,67% y Acerinox un 34,12%. Endesa, Solaria y Merlin Properties suman en torno al 24%, y Sacyr roza el 20%. La banca, en cambio, se mantiene más templada: CaixaBank sube un 13,83% y Santander un 9,49%.
Creo que el rally de estos tres valores refleja tendencias estructurales, no solo un rebote cíclico. La demanda de acero vinculada a la electrificación, la expansión imparable de centros de datos y la geopolítica del petróleo ofrecen un suelo más firme que en otros momentos. Sin embargo, la incertidumbre sobre los aranceles o una desaceleración del crudo podrían frenar el impulso.
Para el inversor, la pregunta ya no es si estas empresas tienen margen, sino cuánto de ese potencial está ya descontado. El mercado parece haber descontado parte del optimismo, pero las valoraciones de los analistas más alcistas sugieren que aún hay recorrido. La clave estará en si los resultados del tercer trimestre confirman las expectativas de crecimiento de doble dígito en beneficios.
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La asociación Euskadi-Cuba lidera el envío de tres contenedores de ayuda humanitaria para contrarrestar los efectos del bloqueo económico.
Hubo un tiempo, no tan remoto, en que el quiosco era una aduana sentimental del país, una garita donde España iba a enterarse de los ministros y las chavalas. Ahí funcionó 'Interviú' , con su mitad de destape alegre y su mitad de sumario judicial, como si el país sólo pudiera digerir la libertad si cruzas a una vedete desabrochada y a un subsecretario trincón. Se cumple ahora medio siglo de la invención de 'Interviú', y hasta tres libros vienen a glosar la aventura de aquella revista cruelmente alegre. Lo bueno y lo malo que yo sé de este empleo nobilísimo y apaleado del periodismo lo aprendí allí, en una redacción de whisky temprano y brío delincuencial, cuando los cronistas no teníamos que ser caballeros y el puritanismo perdió el corsé. 'Interviú' no fue, en rigor, una revista. Fue un escándalo con grapa, un catecismo del descaro, un espejo vivo donde la democracia joven ensayaba sus aspavientos, sacando el muslo de jamón sexual en una página y en la página siguiente sacando el archivo de unas corruptelas con deneí incluido. 'Interviú' salía los lunes, y así los lunes fueron día de susto. Lo pueden avalar los kiosqueros que ya no hay . El kiosco ha sido un confesionario civil donde el ciudadano iba a absolverse, porque sí, mirando de ágil reojo a una rubia imposible mientras simulaba interés por la política internacional. Cuando el país aprendía a votar, a divorciarse, a blasfemar en susurro, a discutir de autonomías, la revista se empeñó en otras lujurias variadas, a menudo incluso pedagógicas, desnudando lo que había estado prohibido, ya fuera una actriz de Landa, o un expediente con olor a cloaca ministerial. Tampoco vamos a idealizar aquí a 'Interviú', recayendo en una ingenuidad museal, o nostálgica. Aquello fue también una rentable industria del destape, donde las guapas paginaban las denuncias. La revista siempre sostuvo un rato de camerino y otro rato de comisaría, un ojo en el cabaré y otro en el sumario, y así se hizo más famosa que el cineguía sin bragas que logró con las portadas. Fue, cada lunes, el 'Un, dos, tres' en papel de la Transición. Una cesta de Navidad durante todo el año.