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Nevaco Global
9 de julio de 2026

Cocaína fumada en Mendoza: un cambio preocupante en el consumo

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Hace dos años saltó en Mendoza un emergente: el consumo de cocaína fumada. De qué se trata y a quiénes afecta.

Hace dos años saltó en Mendoza un emergente: el consumo de cocaína fumada. De qué se trata y a quiénes afecta.

Cocaína fumada, el emergente en el consumo que preocupa a Mendoza. Foto: Freepik

Bajar es lo peor es el título de la primera novela de la gran autora argentina Mariana Enríquez. Aunque fue escrita a mediados de los 90, sigue vigente. Bajar es lo peor porque el tiempo de estar arriba es breve y cuando se desciende es estrepitoso. Ahora, con la nueva modalidad de consumo de la cocaína mucho más. Son unos cinco minutos. Ese tiempo es el que calculan dura el efecto de la cocaína fumada. Se trata de una modalidad que hace unos dos años se instaló en Mendoza y cuyo consumo se da especialmente en adolescentes y jóvenes adultos de extrema vulnerabilidad social.

La situación es preocupante. "Vos los ves, y están muy arriba y de repente les viene el bajón", contó a MDZ una profesional que tiene contacto con personas con esta adicción. En tanto que la coordinadora del Plan Provincial de Adicciones, Marta Hintuchi, advirtió a este medio que en los últimos dos años comenzaron a registrarse casos compatibles con el consumo de cocaína fumada, una modalidad que genera un efecto mucho más intenso e inmediato y acelera el desarrollo de la dependencia física y psíquica.

Hintuchi explicó que, más que la aparición de una nueva sustancia, lo que preocupa es el cambio en la vía de administración. "La sustancia sigue siendo la cocaína, un estimulante, pero al fumarse el efecto llega mucho más rápido al cerebro. Esa intensidad hace que el consumo vuelva a repetirse en menos tiempo y aumenta considerablemente el riesgo de adicción", señaló.

La especialista agregó que históricamente la cocaína fue consumida por vía inhalada, especialmente en ámbitos de diversión nocturna ."Es una droga estimulante que muchas veces se busca para vencer la ansiedad social, la timidez o la inhibición y facilitar el contacto con otras personas", indicó.

Sin embargo, recordó que el primer antecedente del cambio de modalidad de consumo en Argentina se registró en 2001, principalmente en el conurbano bonaerense y en Santa Fe, con la aparición del paco, un derivado elaborado a partir de residuos del procesamiento de la cocaína, de muy baja calidad, bajo costo y extremadamente adictivo.

En Mendoza, en cambio, ese fenómeno no se había observado con claridad hasta hace aproximadamente dos años. "Los emergentes del consumo van cambiando y hoy empezamos a encontrar situaciones que antes no veíamos", sostuvo.

Un joven que trabaja en un barrio popular de Mendoza contó el paso a paso de esta situación y lo que viven adolescentes. "Ese polvillo que compran, que es parte de los residuos de la cocaína, lo mezclan con bicarbonato, lo ponen una cuchara y agua, y una llama, abajo, que es generalmente un encendedor, y lo queman hasta que eso se va volviendo una piedra negra que se separa del líquido. Después esa piedrita es lo que muelen y es lo que fuman, que es como un crack, fumar eso. Se lo ponen en unas pipas que arman también, las arman ellos generalmente, con virulana, cañito de cobre, lo que sea, y dan una fumateada de eso, que parece que es muy fuerte el efecto, que quedan como en la estratosfera", relató.

Además, agregó: "A los 5 minutos quedan de vuelta del viaje, lógicamente quieren más, quieren salir a comprar más. Entonces, lo que dicen los médicos es que es muy dañino para las neuronas, neuronalmente causa daños muy rápidos y se cae en se cae en una adicción rápidamente, y es una cuestión barata, entonces cala mucho en los sectores populares", explicó el joven.

En ese sentido, la coordinadora del Plan de adicciones aclaró que todavía no es posible determinar con certeza qué sustancia específica están consumiendo algunos usuarios. "No sabemos si se trata de paco, del desecho de la cocaína, o de crack, que tiene una elaboración distinta y un costo mucho más elevado. Lo que nos hace sospechar por la clínica y el perfil de las personas que llegan a tratamiento que se trata de una sustancia de muy mala calidad. Lo que vemos es una cocaína fumada, con un efecto mucho más rápido e intenso", explicó.

Según relató, la población más afectada está integrada principalmente por adolescentes y adultos jóvenes, y se han recibido a mujeres de alrededor de 40 años. "Hemos atendido chicos de 14 y 15 años. Son consumos que aparecen en poblaciones muy vulnerables", afirmó.

Para la especialista Hintuchi, detrás del consumo problemático hay una realidad social mucho más compleja. "Cuando un chico de 14 años llega a fumar cocaína, la pregunta no es solamente qué consume, sino cuándo el Estado perdió contacto con ese adolescente", planteó. Generalmente son chicos que no están yendo a la escuela.

En ese sentido, remarcó que el abordaje no puede limitarse únicamente al tratamiento de la adicción. Los primeros 15 días de deshabituación suelen ser los más difíciles debido al fuerte síndrome de dependencia físico, pero luego comienza un trabajo aún más profundo vinculado a la reconstrucción de los vínculos sociales.

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