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Nevaco Global
6 de junio de 2026

Los expertos alertan: las reservas mundiales de petróleo podrían agotarse en apenas 30 días si persiste la crisis en Ormuz

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La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las continuas amenazas sobre el estrecho de Ormuz han vuelto a encender las alarmas sobre un posible 'shock' energético global

La tensión geopolítica en Oriente Próximo ha situado nuevamente al petróleo en el centro de las preocupaciones económicas mundiales. La falta de avances entre Estados Unidos e Irán y las restricciones que afectan al estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta, han reabierto el debate sobre cuánto tiempo podría resistir el sistema energético internacional si el flujo de crudo se viera seriamente alterado. Por este estrecho marítimo transita alrededor del 20% del petróleo que consume el mundo, lo que convierte cualquier interrupción prolongada en una amenaza para el comercio global, la inflación y sectores estratégicos como el transporte, la industria o la aviación.Los cálculos más optimistas apuntan a que el mercado aún dispone de cierto margen de maniobra. Según Goldman Sachs, las reservas mundiales de petróleo y productos refinados equivalen actualmente a unos 101 días de demanda global, una cifra que podría reducirse ligeramente en las próximas semanas. Sobre el papel, este volumen permitiría amortiguar el impacto de una crisis temporal sin llegar a una situación de escasez generalizada. Sin embargo, la entidad estadounidense ya ha advertido de posibles tensiones en determinados mercados, especialmente en el suministro de queroseno para aviación en Europa y de combustibles refinados en algunas regiones de Asia. Además, no todas las reservas disponibles pueden utilizarse de forma inmediata, ya que una parte corresponde a reservas estratégicas estatales o se encuentra bloqueada por cuestiones logísticas.La visión más pesimista llega desde Société Générale. El banco francés considera que, una vez descontados los barriles que no pueden liberarse rápidamente al mercado, el petróleo realmente accesible se reduciría a unos 600 millones de barriles. En un escenario de restricciones severas y prolongadas en el estrecho de Ormuz, ese volumen podría agotarse en un plazo de entre 30 y 50 días.Los expertos recuerdan que situaciones similares han provocado históricamente fuertes incrementos de precios destinados a contener la demanda. El encarecimiento del crudo repercute directamente en los costes del transporte, la producción industrial y la logística, además de afectar al bolsillo de los consumidores a través de los combustibles y otros bienes básicos. Entre los sectores más vulnerables destaca la aviación. Europa depende en gran medida de las importaciones de queroseno y productos refinados que llegan a través de rutas conectadas con Oriente Próximo, por lo que una interrupción prolongada podría elevar significativamente los costes operativos de las aerolíneas y trasladarse al precio de los billetes.Pese a estas advertencias, los mercados financieros continúan mostrando una relativa calma. Los principales índices bursátiles mantienen una evolución positiva, reflejo de la confianza de muchos inversores en que el conflicto no se prolongará lo suficiente como para poner en riesgo el abastecimiento energético mundial. No obstante, mientras persista la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, el fantasma de una crisis petrolera global seguirá planeando sobre la economía internacional.

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