La Comisión Europea prorroga el cobro de tres euros por paquete a partir de julio. La medida de control grava compras con límite de 150 euros en tiendas chinas de internet como Temu, Shein, AliExpress.
La norma ataca de frente al comprador de Canarias. La familia en las islas acude a este tipo de tiendas porque los niveles de renta en Canarias son de los más bajos de España, lo que les permite adquirir ropa, libros o facilidades para el hogar. Una madre que pide una camisa de niño y zapatos en un encargo pagará seis euros por separar los tipos de artículo. El recargo ignora la insularidad y aumenta el presupuesto del hogar en la cesta de la compra.
Bruselas defiende la cuota para "forzar la competencia de mercado"; sin embargo, justamente ataca a la libre competencia, impidiendo que los precios sean accesibles. La institución traslada la carga del pago a la empresa de venta y el negocio traspasa el sobrecoste de aduana al tique del ciudadano.
El arancel supone un ataque al bolsillo. La barrera en la frontera penaliza el intercambio y reduce la libertad de elección del individuo. El burócrata protege intereses de sector con el dinero del contribuyente. Los obstáculos a la importación destruyen riqueza, elevan los precios de subsistencia y condenan a las islas a vivir bajo un régimen de monopolio sin opciones de escape.