El Gobierno confirmó un nuevo feriado nacional por la visita del papa León XIV
El Gobierno oficializó que el lunes 9 de noviembre será feriado nacional en toda la Argentina por la visita del papa León XIV.
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Cada dos años, en los últimos estertores del verano y el comienzo del otoño coinciden en Estados Unidos la temporada alta en el campo –tiempo ... de cosecha– y la temporada alta en la política: la recta final de la campaña electoral. Este año están unidas por un elemento: el precio disparado del diésel, el combustible que mueve –entre otros– los tractores y la maquinaria agrícola y que amenaza con complicar todavía más el resultado en las urnas para Donald Trump y sus aliados republicanos.
Dentro de poco más de un mes, el 3 de noviembre, los estadounidenses renovarán las dos cámaras del Congreso. Los republicanos tienen ahora mayorías por la mínima tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. El precio del diésel está agudizando el problema central que planea sobre la elección, el coste de vida, profundizado por una decisión que tiene la firma de Trump y con la que cargan los candidatos republicanos: la guerra de Irán y su impacto en los costes energéticos en todo el planeta. Pero, en el caso del diésel, afecta en especial a territorios dominados por los republicanos, como los estados rurales del Medio Oeste. Lo que deberían ser victorias por goleada empiezan a aparecer en las encuestas como resultados inciertos.
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La consecuencia es que hay republicanos –en especial, en estos territorios– que empiezan a distanciarse de Trump y el presidente se plantea medidas sin precedentes –como el veto a la exportación de diésel– que podrían complicar el acceso al combustible en Europa o Latinoamérica.
La semana ha comenzado con el diésel en niveles muy altos, en 6,45 dólares por galón (unos 3,7 litros), poco después de que la semana pasada se batiera su récord histórico, cuando ascendió hasta los 6,52 dólares.Son precios insoportables para muchos estadounidenses con vehículos que utilizan diésel, para el sector del transporte y, en especial, para los agricultores en este momento, cuando tienen el mayor pico de actividad por la cosecha.
Iowa es un ejemplo perfecto del cambio de marea política con los precios del diésel, que llega a candidatos que hasta ahora no se movían ni un milímetro de las posiciones de Trump. Ashley Hinson, una diputada republicana que ahora es candidata a uno de los dos escaños al Senado por Iowa, ha hecho un llamamiento para que los ciudadanos «no tengan que pagar la cuenta de la guerra de Irán en el surtidor».
Hinson ha votado hasta en cuatro ocasiones contra las propuestas de los demócratas de pedir un final inmediato a la guerra de Irán. Ahora, cuando siente el aliento de su rival demócrata en las encuestas, defiende que la guerra tiene que «llegar a un final exitoso e inmediato».
La última vez que un demócrata ganó un escaño al Senado en Iowa fue en 2008. Entre los republicanos hay mucho miedo a que el coste de la vida ponga fin a la racha. «La guerra tiene que llegar a su final lo más rápido posible para que podamos tener precios bajos», ha defendido su compañero de partido Jon Husted, de Ohio, también en el Medio Oeste, también candidato al Senado. Su rival, Sherrod Brown, un demócrata veterano con un mensaje económico contundente y populista, se le está acercando.
Algo similar ocurre en un estado vecino, Míchigan, uno de los territorios más importantes en política en EE UU, clave siempre para las presidenciales y ahora también para la conformación del Senado. Allí, el republicano Mike Rogers intenta detener el ascenso del demócrata Abdul El-Sayed, un candidato que no debería tener grandes opciones: ha abrazado ideas socialistas y aspira a convertirse en el primer senador musulmán de la historia del país.Pero, entre el descontento económico generalizado, las encuestas ya ponen a El-Sayed por delante. «La guerra en Irán tiene que acabar para bajar los precios, y las familias de Míchigan no se pueden permitir esperar más», ha defendido en un anuncio de su campaña que presentó la semana pasada.
El domingo, durante un partido de la liga de fútbol americano NFL, se transmitió un anuncio por televisión en el que Donald Trump advierte de una «batalla final» mientras camina por un pasillo. Medios estadounidenses señalaron que el anuncio parecía casi idéntico a propaganda política a favor de Trump en su campaña para las presidenciales de 2024. La Casa Blanca señaló que estos mensajes eran de servicio público «abiertamente patrióticos» y los comparó con comunicaciones de presidentes anteriores en tiempos de guerra y crisis nacionales.Sin embargo, tanto legisladores republicanos como demócratas lanzaron fuertes críticas a estos anuncios. «No puedes gastar el dinero público para hacer una promoción de ti mismo», declaró el senador republicano John Kennedy, y el demócrata John Hickenlooper tachó los mensajes de «ilegales» y «antiestadounidenses». En el anuncio, Trump afirma que «expulsaremos a los comunistas, marxistas y fascistas. Nos desharemos de la clase política enferma que odia a nuestro país. Derrotaremos a los medios de noticias falsos».
Estas tres elecciones en Iowa, Ohio y Míchigan serán decisivas para ver si el Senado cambia de manos o se mantiene bajo mayoría republicana. Antes de la guerra de Irán, era improbable que el vuelco demócrata ocurriera. Del tercio de escaños de la Cámara Alta que se ponen en juego cada dos años, buena parte de ellos se sitúan en territorios favorables a los republicanos. El cambio de mayoría era más probable en la Cámara de Representantes, que se renueva por completo cada dos años. Ahora todo el Congreso parece en peligro para los republicanos.
Con la economía y el coste de la vida como principal preocupación para los estadounidenses, Trump puede ser un lastre para muchos candidatos de su partido. Una reciente encuesta de la cadena CNN muestra que solo el 27% de los estadounidenses aprueba la gestión económica del presidente, un aspecto que debería ser una de sus fortalezas y una de las razones por las que recuperó las llaves de la Casa Blanca en 2024.
Trump alardea de que la economía va como un tiro y repite los récords en bolsa registrados en su presidencia. Pero buena parte del electorado no se está beneficiando con el 'boom' de sectores como la inteligencia artificial o las criptomonedas.
Las causas del descontento económico tienen que ver no solo con el precio del combustible. La inflación persistente afecta al carro de la compra, el mercado inmobiliario está imposible y hay sectores que protestan por la mano dura de Trump en política migratoria, que está haciendo imposible encontrar mano de obra en algunos sectores, como la construcción o el campo.
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