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Nevaco Global
25 de octubre de 2026

40 años de la Comunitat Valenciana en Europa: el maná de Bruselas que cambió el paisaje valenciano

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Uno de los carteles de proyectos financiados por la Unión Europea, en Elx. / Áxel Álvarez

Casi 400.000 valencianos soplaron las suficientes velas en los últimos cinco años como para tener que enfrenarse a eso que llaman la 'crisis de los 40'. Las cuatro décadas se han erigido en una barrera vital que martillea a muchos la moral; una cifra que ahora cruza la relación entre la Comunitat Valenciana y la Unión Europea dentro de los 40 años de adhesión de España al mercado económico común. Curiosamente y quizás con esa idea de crisis cuarentañera, la europea es una de las identidades que menos peso tiene entre los valencianos: es el nivel territorial que menor puntuación de identificación recibe entre los valencianos, un 7,45 de media frente al 7,64 de la autonomía, el 8,08 del Estado español o el 7,75 de su localidad.

Sin embargo, esa pertenencia europea, el papel moderador de sus insituciones políticas, y el factor decisivo de programas comunitarios llámense Erasmus, PAC, Feder o incluso el propio euro explican en buena medida el nivel de progreso alcanzado estas décadas. Cuando entró en vigor Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas (actual UE) el 1 de enero de 1986, la Comunitat Valenciana apenas llevaba cuatro años con su Estatut d'Autonomia aprobado, tenía una población de 3,79 millones de habitantes de los que según el INE había unos 40.000 extranjeros, el porcentaje de personas con estudios superiores no alcanzaba el 10 % y se exportaba por valor de 4.300 millones, de las que el 16 % eran cítricos.

Cuarenta años después, la población supera los 5,4 millones y casi un 15 % (un millón) son migrantes, un tercio de valencianos cuenta con título universitario y las exportaciones superan los 32.000 millones con la cerámica como principal sector. Son algunas de las cifras que han marcado la transformación de la Comunitat Valenciana. "El gran cambio ha sido la apertura, pasamos de una economía protegida a una de las más internacionalizadas de España, con empresas obligadas a competir cada día en el mercado europeo y con superávit comercial. Europa también nos dio un ancla de estabilidad, con inflación baja y tipos de interés bajos", explica Cecilio Tamarit, catedrático de Estructura Económica de la Universitat de València y director del Centro de Documentación Europea.

Firma del Tratado de Adhesión de España a la UE, en junio de 1985. / Levante-EMV

En esas aportaciones destacan también los recursos económicos; muchos y de muchos nombres. Fondo de Cohesión, Fondo Social Europeo, los Feder, los Next Generation, la PAC... la nomenclatura varía, pero su resultado son un maná de miles de millones de euros. Por citar algunos datos, entre el 2000 y el 2006, la Comunitat Valenciana recibió 4.588 millones del Marco de Apoyo Comunitario mientras que dos décadas después, el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia tras la covid ha supuesto más de 7.200 millones, si bien, fueron 100 euros menos per cápita que la media, penúltima en el reparto por territorios.

La traducción de la transferencia monetaria en transformaciones físicas es variada. La bandera de las estrellas sobre el fondo azul no es solo un emblema más en cada ayuntamiento, es también un signo habitual de obras que han transformado el mapa autonómico. Las cartografías son un signo visible de la tinta europea desde los años 90. La A-3 que une València y Madrid fue receptora de esta financiación a finales del siglo XX, unos fondos que también llegan por ese momento al encauzamiento del río Segura en Alicante, la modernización del 'trenet' de esta localidad, la creación de la Línea 4 del tranvía de Valencia o la instalación de redes de saneamiento como las de Pinedo, Benidorm o Xàtiva.

Claro que si se ha de pintar una línea sobre el mapa autonómico en materia de infraestructuras el nombre propio es el corredor mediterráneo. Su realidad es siempre en futuro, pero las partidas llevan inscribiéndose en los últimos años dentro de los fondos Feder para el desarrollo de la Red Transeuropea de Transporte, donde este es eje prioritario. En el actual mandato, de 2021 a 2027, Adif cuenta con una asignación de 600 millones para esta obra y, aunque la mayoría de tramos son de fuera del territorio valenciano, sí hay algunos como el de La Encina-Xátiva-Valencia y el de Monforte del Cid-Murcia con más de 100 millones.

Obras en el tramo Xàtiva- La Encina del corredor mediterráneo. / M.Marzal/EFE

La modernización de la línea 9 del Tram de Alacant, la instalación de la gigafactoría de Sagunt, la construcción del acceso ferroviario al Puerto de Castelló o la regeneración de las playas de l'Arbre del Gos, Saler y Garrofera son otras de las obras donde el maná enviado desde la UE supone un importante impulso. Si bien, no todo el dinero europeo conlleva el ruido de grúas e importantes infraestructuras: la PAC, por ejemplo, llega a más de 33.000 beneficiarios anuales, eso sí, con una caída de un 17 % respecto a hace tres años, cuando eran 40.000 al tiempo que los erasmus entre los que vienen y los que se van alcanzan los 10.000 estudiantes.

Entre las pequeñas historias está la de Sergio Pedregosa, para quien los fondos europeos han sido oportunidad laboral. Lo cuenta desde Bruselas, donde se encuentra desde 2022. Allí llegó hace cinco años con una beca del Ivace, cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+). "En ese momento estaba en el paro y no encontraba nada", explica. Tras un año en una compañía ligada al gobierno de Flandes, se quedó en Bruselas. "Hay más oportunidades laborales", explica. Lo hizo en una compañía internacional en la que gestionaba proyectos europeos sobre silvicultura, ganadería extensiva y agricultura sostenible.

Ahora es uno de los más de 50.000 valencianos entre 16 y 65 años que está viviendo en un país de la UE, 3.556 en Bélgica, más del doble que los 20.000 que lo hacían en 2009 en todo el territorio comunitario y los casi 1.300 que estaban registrados en tierras belgas según el INE. Porque la UE es también una puerta de salida para buscar empleo: "La vida del emigrado no es sencilla, porque siempre eres foráneo, pero a nivel de practicidad, no nos damos cuenta de los privilegios que supone la Unión Europea, donde las oportunidades se multiplican y puedes optar a cualquier trabajo sin más requisitos que otro ciudadano de ese país porque somos ciudadanos europeos", reflexiona Sergio.

Claro que en el balance hay fluctuaciones. La evolución del PIB per cápita es una muestra. En 1986, el dato valenciano estaba en el 73 % respecto a la media europea y 30 años después, en 2007, se rozó la convergencia, al alcanzar el 96 %. "Llegaron la inversión extranjera, los fondos estructurales, las autovías y una competencia que obligó a modernizar empresas acostumbradas a un mercado protegido", indica Tamarit. Pero la crisis económica de 2008 "marca la ruptura" y esa brecha se ha alejado hasta los 16,3 puntos de distancia, pese al crecimiento de los últimos años.

Los vaivenes no solo son temporales sino también sectoriales. "Los ganadores han sido los sectores que ya miraban hacia fuera", indica Tamarit. El gran éxito lo pone en la cerámica: "Es el mejor ejemplo de cómo una industria tradicional, apoyada en el Instituto de Tecnología Cerámica y la universidad, puede llegar a liderar su sector en el mundo". En 1986 representaba el 6,5 % de las exportaciones, ahora es el 11 % según un estudio del IVIE de 2022. "También ganaron el turismo, por la libre circulación de personas y la liberalización del transporte aéreo, y la logística alrededor del puerto de Valencia. En conjunto, el 58 % de nuestras exportaciones va todavía a la UE", agrega.

Por contra, los perjudicados han sido sobre todo las industrias tradicionales intensivas en mano de obra: textil, calzado, juguete y mueble. "Hay que matizarlo", explica Tamarit, "el golpe más duro no vino de la competencia europea, sino de la política comercial común, que abrió el mercado a Asia con la entrada de China". Por ejemplo, en el caso del sector juguetero, las importaciones de China pasaron de 7 a 1.717 millones entre 1980 y 2021 mientras que el calzado era el segundo sector económico con mayor exportación, un 14,5 % del total, en 1982 y esta se ha reducido al 3,5 %.

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