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Nevaco Global
27 de septiembre de 2026

La IA busca sitio en la Comunitat Valenciana entre los límites de la luz y el agua

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Recreación del centro de datos que se está poniendo en marcha actualmente en Vara de Quart / INFORMACIÓN

La inteligencia artificial también necesita espacio físico. Detrás de sus respuestas hay centros de datos con máquinas que requieren electricidad y generan calor, exigencias que condicionan su ubicación. La Comunitat Valenciana aspira a acoger parte de esa infraestructura, con proyectos de distinta escala y madurez. El reto es disponer de potencia y conexiones suficientes sin añadir una presión desmedida sobre el agua ni desplazar otros usos industriales.

El director del Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (Vrain), Vicente Botti, explica que entrenar grandes modelos exige una capacidad de cálculo fuera del alcance de muchas empresas e instituciones. La computación en la nube permite utilizar equipos sin comprarlos ni asumir su mantenimiento. Incluso las universidades con instalaciones propias, apunta, carecen de potencia para desarrollar modelos de la dimensión de ChatGPT o Gemini.

La exigencia tampoco acaba con el entrenamiento: atender las consultas de millones de usuarios requiere seguir procesando información. El director del Instituto de Matemáticas, Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial de la Universidad Miguel Hernández, Juan Aparicio, y el CEO de Milmoh, Juanjo Milla, autores del pódcast “Automatiza2”, destacan la concentración de chips especializados y las conexiones internas necesarias para que trabajen coordinados. Esa densidad multiplica el desafío de evacuar calor. El entrenamiento, explican, puede mantener los equipos trabajando cerca de su máxima capacidad durante semanas.

“Hoy el cuello de botella es la red eléctrica, más que la generación en sí misma”, señala Aparicio. Disponer de energía no equivale a poder conectarse donde se proyecta una instalación. El suelo resulta menos crítico, explican, aunque los emplazamientos con buen acceso eléctrico compiten con la industria y la logística. A estos condicionantes se suma otra incertidumbre: la regulación estatal que prepara el Gobierno. De hecho, Google y Microsoft estudian trasladar a Francia o Portugal inversiones previstas en Zaragoza y Madrid si no se suavizan sus exigencias.

El agua introduce otro límite, especialmente sensible en un territorio con recursos hídricos tensionados. Los dos especialistas destacan que el impacto depende del diseño: la refrigeración evaporativa consume agua, frente a alternativas con circuitos cerrados y disipación en seco que permiten reducir ese gasto. Botti también reclama sistemas más eficientes y suministro renovable. El director del Centro de Inteligencia Digital de Alicante (Cenid), Manuel Palomar, resume la condición previa: “Hay que hacer un estudio de sostenibilidad energética y ambiental”.

El mapa que describen los expertos combina obras con iniciativas todavía pendientes de permisos. Sitúan entre las más avanzadas NxN, en Vara de Quart, en Valencia, que comenzó a construirse en febrero, prevé 60 millones de inversión y una potencia inicial de 5 megavatios, con apertura prevista para el primer semestre de 2027. El proyecto Barracuda vincula un cable submarino entre Sagunt y Génova con un centro escalable hasta 10 megavatios. Sus promotores estiman unos 100 millones para el conjunto y el inicio de operaciones en 2028, aunque sigue en tramitación.

En Monforte del Cid destaca Lobo, con tres fases hasta alcanzar 30 megavatios de demanda total y trámites urbanísticos, ambientales y energéticos pendientes. La mayor escala anunciada es la de Digital Valley, en Picassent: capacidad máxima de 200 megavatios y más de 2.200 millones de inversión. Permanece en fase preliminar, sin obras iniciadas ni constancia pública de acceso resuelto a toda la potencia solicitada. Su capacidad constituye una expectativa, no una realidad asegurada en estos momentos.

El retorno territorial merece también examen. “El beneficio principal no es el empleo directo”, apunta Milla, que destaca la inversión, la recaudación y la posibilidad de atraer empresas y talento. Propone publicar consumos auditados, priorizar suelo industrial transformado y concretar beneficios para el entorno mediante formación y acceso a capacidad de cálculo para investigadores y pymes. También reclama, además, energía renovable adicional para evitar que estas instalaciones absorban la disponible y dificulten el suministro a industrias y viviendas.

EDITORIAL PRENSA VALENCIANA, S.A.U.Todos los derechos reservados

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