La nueva campaña citrícola se ha iniciado oficialmente, pero con tal falta de actividad que parece que no haya empezado aún. La débil demanda por ... parte de las grandes cadenas comerciales europeas se ve acrecentada por la fortaleza de una competencia foránea en aumento que impide la comercialización normal de la producción española, como acostumbraba a suceder tiempo atrás. Lejos de ser complementaria la producción de Sudáfrica y otros países del Hemisferio Sur para los meses de falta de producto en el Norte (como sucede con Egipto, Turquía, Marruecos... en plena campaña de aquí), las ofertas de fuera no paran de aumentar, en consonancia con la gran expansión de sus plantaciones, y cada vez se solapan durante más meses del año con la cosecha europea (española sobre todo), sin que se vean medidas de reequilibrio ni reacciones en consonancia.
La situación se ve agravada ahora al cumplirse, el 16 de octubre, el periodo de paulatino desarme arancelario para Sudáfrica, según el acuerdo con la UE, lo que hace presumir que, a menor coste, aumentará sus envíos. Consiguientemente, los comerciantes-exportadores valencianos y del resto de España están a la expectativa de lo que pueda suceder, para no arriesgar más de la cuenta, y no compran en el campo más que lo estrictamente imprescindible, que es muy poco o casi nada aún, mientras los agricultores se preguntan qué van a hacer con sus cosechas si se alcanza el punto de máximo aguante en árbol sin que haya posibilidad de llegar al consumidor.
El aforo a nivel nacional augura una levísima recuperación respecto a la campaña anterior (tan sólo un 1,1% más), con 5,74 millones de toneladas, pero confirma la tendencia de caídas de las últimas temporadas, porque esa cifra supone un 4,2% menos que la media de los últimos cinco años.
Por lo que respecta a la Comunitat Valenciana, primera región productora y exportadora, el aumento previsto es del 4,1%, con 2,61 millones de toneladas (115.664 más), pero esa cifra global supone 102.717 toneladas menos (-4,1%) que hace dos campañas, 247.881 menos (-8,7%) que la media de los últimos cinco ejercicios y nada menos que 626.025 de caída (-19,3%) sobre la media de los últimos diez, lo que muestra claramente que estamos en un proceso de paulatina decadencia, con repuntes esporádicos pero sin recuperar ya valores máximos, sino al contrario, con una espiral de bajada continuada. Además, la crisis de la citricultura valenciana es más aguda, a la vista de los datos, porque su producción ya supone sólo el 45,6% del total de España, cuando hace no muchos años era todavía el 60%, antes era dos tercios, antes... Las demás regiones han crecido o se mantienen, en el caso valenciano únicamente hay bajada.
Esa tónica de caída viene corroborada por el reconocimiento oficial, por parte de la Conselleria de Agricultura, de que «en 2026/2027 se ha producido, de nuevo, una disminución en la superficie de cultivo de cítricos que se suma a la tendencia de los últimos años» y, sobre todo, por el marcado descenso de las exportaciones, lo que está directamente relacionado con los problemas de competencia comercial en la UE, más atenta siempre a facilitarles las cosas a otros que a reconocer los derechos de los propios socios y respetar la preferencia comunitaria, principio fundacional de la UE que no se quiere aplicar, aunque no se derogó, ni los gobiernos reivindican ya en tales términos.
El año pasado, las ventas al exterior quedaron en 2,77 millones de toneladas, con una disminución del 4,7% respecto a la campaña anterior y del 13,8% sobre la media de cinco temporadas. En la 2015-16 se exportaron 3,57 millones, en la 2018-19 se recuperó hasta los 3,778 millones, pero en la 2022-23 ya se quedó en 2,967, las dos siguientes campañas se mantuvieron en ese nivel (2,99 y 2,98), para volver a descender en la pasada a los citados 2,77. Para la actual temporada, acabada de estrenar, más dudas y vacilaciones, dadas las cicunstancias y el clima reinante.
En lo que se refiere a las importaciones de cítricos, el Ministerio de Agricultura destaca que ascendieron el año pasado a 219.371 toneladas, un 11,1% más que el anterior y un 7,5% más que la media de cinco años, pero siendo mucho, es un dato muy parcial, porque sólo se refiere a lo que entró en España, no lo que fue a toda la UE, que es esa cifra multiplicada por diez (más de dos millones de toneladas), un volumen que va al alza año tras año y hace ver cómo se está desplazando a la citricultura de España.
Carlos Herrera, contundente con la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez en Ceuta: «No hay una acción que no venga marcada por la chapuza, la mendacidad y la incompetencia»
«Obligaron a mi hija a ducharse con el compañero que le acosaba en Bernedo»
Deportista y muy discreto: así es Pacho Martínez, el hijo de Luis Enrique
Colate, con su hijo Andrea Nicolás en Donostia: «experiencias inolvidables» entre el Peine del Viento y la alta cocina
La playa de Cádiz que se queda completamente desierta en septiembre: un paraíso rodeado de naturaleza para despedir el verano en soledad
Las importaciones al alza de cítricos desplazan las ventas de España en la UE
Las importaciones al alza de cítricos desplazan las ventas de España en la UE
Copyright © Federico Domenech S.A., Valencia.Domicilio social en la calle Gremis nº 1(46014) Valencia.