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25 de junio de 2026

Encuentran un carro de bronce único en la Península que evidencia un comercio de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo

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El hallazgo liderado por el Instituto de Arqueología de Mérida en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), desvela el intercambio de objetos de lujo entre la Península y el Mediterráneo hace 2.500 años.

Encuentran un carro de bronce único en la Península que evidencia un comercio de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo CSIC

Los trabajos arqueológicos de la VIII campaña de excavaciones liderada por el Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura, ha sacado a la luz un excepcional carro de bronce con una estructura y decoración nunca vistas con anterioridad en la península ibérica.

Los únicos ejemplos similares se han encontrado en la antigua Etruria, en la actual Italia, lugar del que podría proceder el carro según las primeras interpretaciones. El hallazgo, presentado esta mañana en rueda de prensa, se suma al descubrimiento de cerámicas y marfiles que evidencian redes de intercambio entre el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V a. C.

La pieza ha sido recuperada durante los trabajos desarrollados en el sector sur del edificio principal, cuyas excavaciones comenzaron en el año 2015. El carro está compuesto por una caja que conserva una rica decoración figurativa: en su parte frontal aparece representado un Aqueloo, una divinidad fluvial que podría vincularse con el inframundo por su gestualidad; y en los laterales figuran dos grifos, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león.

En los extremos, dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura, que descansa sobre dos ruedas, también decoradas. "Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C", destaca Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones.

El equipo investigador señala que las únicas piezas similares conocidas proceden de la civilización etrusca, que vivió su periodo de máximo esplendor en Italia central, entre los siglos VIII y V a. C. Este paralelismo refuerza la hipótesis de que llegó al suroeste peninsular a través de las redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterráneo.

Aunque su función está todavía por determinar, Sebastián Celestino, codirector de las excavaciones, señala que "podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. De hecho, el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio".

Además, los arqueólogos han recuperado un destacado conjunto de materiales importados, encontrados junto al carro. El hallazgo de cerámica procedente de la región del Ática, en Grecia, de un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales, revela el contacto de la civilización tartésica con regiones del Mediterráneo oriental.

"Estos materiales nos están proporcionando una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio", explica Rodríguez.

La campaña, desarrollada durante los meses de abril y mayo, se ha centrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis de altura bajo el que fue sellado intencionalmente el edificio principal, a finales del siglo V a. C. Estos sectores se ubican a ambos lados de la estancia H-100, una habitación de unos 70 metros cuadrados, la más grande excavada hasta ahora en el edificio.

"Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional", señala Rodríguez.

En el sector norte se han recuperado dos braseros y un caldero de bronce que ponen de relevancia, una vez más, la riqueza de este enclave. Sin embargo, el volumen de material cerámico hallado durante esta campaña ha sido significativamente menor en comparación con las anteriores.

"Ha sido una campaña muy positiva. Aunque todavía no podemos aportar información concluyente sobre la funcionalidad de los nuevos espacios, los hallazgos materiales están permitiendo avanzar de forma significativa en el conocimiento del comercio mediterráneo y de las conexiones de Tarteso con otros territorios", destaca la investigadora.

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