Ecuador gana, queda virtualmente clasificada como tercera y rompe el invicto de Alemania (2-1)
Los terremotos de Venezuela podrían haber causado entre 10.000 y 100.000 muertos
El nuevo dron de ataque profundo desarrollado por Indra irrumpe como una de las apuestas más ambiciosas de la industria española de defensa.
Concebido para operar a más de 300 kilómetros, este sistema aspira a situar a España en la primera línea de la guerra de precisión y a transformar su capacidad de proyección estratégica.
El proyecto nace dentro de la división Indra Weapon & Ammunition, creada para impulsar el desarrollo de armamento avanzado y consolidar una base industrial capaz de competir con los grandes actores globales.
La presentación en Eurosatory, el mayor escaparate militar del mundo, confirmó que España ya no quiere limitarse a integrar tecnología ajena, sino producir sistemas propios con alcance real en el tablero internacional.
El dron, desarrollado junto a la emiratí Edge, está diseñado para actuar como munición merodeadora o como arma de ataque profundo, capaz de penetrar defensas, seleccionar objetivos y ejecutar impactos de alta precisión.
Su arquitectura modular permitirá integrar futuras mejoras sin rediseños estructurales, un enfoque que lo convierte en un sistema vivo, adaptable y escalable.
La producción comenzará en León y Valladolid, donde se levantarán nuevas instalaciones dedicadas a motores, fuselajes y sistemas UAS, reforzando la autonomía industrial española en un sector dominado históricamente por Estados Unidos, Francia e Israel.
La guerra de Ucrania ha demostrado que la capacidad de golpear en profundidad es decisiva para compensar la inferioridad en medios convencionales.
Países como Polonia, Francia o Reino Unido han acelerado sus programas de misiles y drones de largo alcance, y España se suma ahora a esa tendencia con un sistema que combina autonomía, alcance y capacidad de penetración.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante López Calderón, ya ha señalado la necesidad de reforzar el arsenal estratégico español, incluyendo la futura adquisición del misil Taurus, un vector que complementaría el nuevo dron y ampliaría el abanico de opciones de ataque.
El sistema de Indra está pensado para operar en escenarios de alta intensidad, donde la saturación de sensores, la guerra electrónica y la defensa antiaérea obligan a plataformas discretas, rápidas y difíciles de interceptar.
Su capacidad para atacar centros logísticos, depósitos de municiones, aeródromos o infraestructuras críticas lo convierte en un multiplicador de fuerza para las Fuerzas Armadas.
Además, su integración con ecosistemas de combate colaborativo permitirá coordinarlo con otros sistemas no tripulados, aeronaves tripuladas y plataformas terrestres, abriendo la puerta a operaciones conjuntas de nueva generación.