La tienda de perfumes de lujo The
Fragance Bar. / José Carlos Guerra
El sector de la perfumería y la cosmética atraviesa uno de sus mejores momentos. Las ventas no han dejado de crecer en los últimos años y las empresas viven una etapa de expansión que ya se refleja en las calles de Las Palmas de Gran Canaria. Basta con recorrer la calle Mayor de Triana para comprobarlo, y es que cada pocos metros aparece un establecimiento especializado en belleza y cuidado personal. En apenas 462 metros se concentran nueve tiendas del sector, a las que próximamente se sumará Primor, que ultima su apertura. La proporción actual equivale a un establecimiento por cada 51 metros de recorrido, una concentración que evidencia el peso que ha adquirido esta actividad en una de las principales zonas comerciales abiertas de Gran Canaria.
Entre los establecimientos con mayor trayectoria figuran Sabina, Perfumerías Dalia y Douglas. A ellos se han sumado en los últimos años grandes cadenas como Sephora, Rituals, Kiko y Druni, esta última con dos tiendas en la misma calle, separadas por escasos metros. Una de las incorporaciones más recientes es The Fragrance Bar, especializada en perfumería de lujo y productos exclusivos. La próxima apertura será la de Primor, cuyo local se encuentra actualmente en obras. Hasta hace poco, la calle Mayor también albergaba la Casa del Perfume Canario, orientada especialmente a los turistas que buscan llevarse una fragancia como recuerdo de su visita a la Isla, aunque el establecimiento se ha trasladado al vecino barrio de Vegueta.
A diferencia de otras actividades comerciales, la industria de la perfumería y la cosmética mantiene una fuerte dependencia de las tiendas físicas. Según los datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, el 90% de las compras realizadas en 2025 se efectuaron de manera presencial, mientras que las ventas por internet registraron una caída del 4,72%. Además, los consumidores muestran una mayor preferencia por los establecimientos especializados frente a supermercados y grandes superficies que también comercializan estos productos. Esta tendencia ayuda a explicar la expansión de las cadenas de belleza, especialmente en un contexto de crecimiento del mercado. En 2025, el sector alcanzó en España un valor de 11.818,86 millones de euros, un 5,8% más que el año anterior, una tasa que duplicó con creces el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB).
Marc Llobet, presidente de la Zona Comercial Abierta de Triana, explica que la proliferación de estos establecimientos no es un fenómeno exclusivo de la capital grancanaria, sino que responde a una tendencia nacional. A su juicio, el auge de la perfumería y la cosmética está relacionado con un cambio en los hábitos de consumo, que ha convertido el cuidado personal en una prioridad para una parte creciente de la población. A ello se suma la capacidad de las grandes cadenas para aprovechar las economías de escala, reducir precios y competir incluso con los supermercados. «Y hay un punto también de que no es lo mismo comprar en un Carrefour que en un Primor, con toda la estética que desprende la tienda», señala.
Las perfumerías Dalia y Sabina en Triana. / José Carlos Guerra
Sin embargo, el crecimiento del sector también coincide con una mayor presión estética alimentada por las redes sociales. Las rutinas de skincare se han popularizado entre públicos cada vez más jóvenes, incluidas niñas y adolescentes que incorporan productos cosméticos a sus hábitos diarios sin que necesariamente los necesiten. Esta preocupación excesiva por el aspecto físico y el uso de cosméticos se relaciona con un fenómeno conocido como cosmeticorexia.
La expansión también ha intensificado la competencia entre las principales compañías del sector, especialmente entre Druni y Primor, que pugnan por ocupar espacios en las zonas comerciales más importantes del país. Esta rivalidad «atroz» sucede en Triana, pero Llobet también pone como ejemplo lo que ocurre en Mesa y López, donde Primor ha incorporado el antiguo local de Benetton a su red comercial sin renunciar al establecimiento que ya tenía en la zona.
Aunque los productos para el cuidado de la piel representan la categoría de mayor dimensión dentro del mercado, las fragancias destacan por su ritmo de crecimiento. La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética atribuye esta evolución a la importancia que tiene el perfume en los hábitos de consumo españoles. «Refleja la arraigada cultura del perfume que existe en nuestra sociedad, y donde los hombres avanzan incluso a un ritmo más acelerado que las mujeres en el hábito de perfumarse», recoge la entidad en su balance anual.
La fortaleza de esta industria también se refleja en su proyección internacional. España ocupa el segundo puesto mundial entre los exportadores de perfumes y cosméticos, con unas ventas al exterior cuyo valor equivale al de las exportaciones de vino y aceite de oliva juntas. El gasto medio anual por habitante en productos de cuidado personal y aseo alcanza los 235 euros, por encima de los aproximadamente 184 euros de la media de la Unión Europea. Estas cifras reflejan la importancia que los consumidores españoles conceden a las fragancias, la cosmética y el cuidado corporal, así como su disposición a destinar una parte significativa de su presupuesto a estos artículos.
El calendario comercial tiene una fecha especialmente señalada para la industria: la Navidad. Durante diciembre puede concentrarse hasta el 28% de las ventas anuales de perfumes, que siguen figurando entre los regalos más habituales de estas fiestas. Aunque la campaña navideña dispara la demanda, el consumo mantiene una actividad sostenida durante el resto del año. En 2025, las ventas de fragancias crecieron un 9,5% y superaron los 2.400 millones de euros, consolidándose como la segunda categoría más importante del mercado de la perfumería y la cosmética, por delante de los productos de cuidado personal. Un crecimiento que también encuentra su reflejo en Triana, donde los escaparates dedicados a la belleza ocupan cada vez más espacio.