Huila es el principal protagonista en las exportaciones acuícolas de Colombia hacia Estados Unidos que, contrario al café, resultaron cobijadas con el nuevo arancel de Donald Trump.
Aunque el café continúa exento del nuevo arancel impuesto por el gobierno del presidente Donald Trump a las importaciones de Estados Unidos, una historia muy diferente es la que están contando desde el sector de la acuicultura.
La segunda categoría más exportada del Huila al mundo son los filetes y demás carnes de pescado (7,1%), seguido del pescado (5,4%) y en el cuarto lugar el pescado congelado; siendo Estados Unidos el principal destino de las ventas externas opitas, según datos del Ministerio de Comercio.
Además, en nuestro país, la acuicultura está representada mayormente en producción piscícola y es el Huila el mayor productor y exportador de tilapia.
La tilapia y afines quedaron cobijados con un arancel del 10% que llegó a su fin el 23 de julio. Este terminó y, a partir de ayer 24, pasaron a tener una nueva carga, esta vez del 12,5%; se trata de un gravamen con un marco jurídico diferente, recalcó Carlos Alberto Robles, director ejecutivo de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua), en entrevista con LA NACIÓN.
El arancel lo paga formalmente el importador estadounidense, pero realmente puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios, al consumidor con mayores costos o repartirse entre ambos. Y esto es negativo para los comerciantes colombianos porque reduce márgenes y competitividad, especialmente frente a países que recibieron una tarifa menor o mayores excepciones, recalcó la Cámara de Comercio Colombo Americana -AmCham Colombia.
De acuerdo con el director de Fedeacua, “resulta que, como ocurrió con el arancel del 10% cuando fue impuesto, los compradores o los importadores de Estados Unidos no asumen el total del 10% y ahora con el 12,5% puede ser igual. O sea, parte de ese arancel resulta compartido por los exportadores colombianos, porque es la única manera de poder seguir atendiendo el mercado”.
Y en el eventual caso de que Colombia decida, como respuesta, no venderle a EE.UU., lo cierto es que “simplemente otro productor u otro país exportador asume esa ventana y ese mercado”, recalcó el director.
Por eso el dirigente gremial alerta que el arancel genera “una pérdida de rentabilidad e ingresos para los exportadores”. Si bien continúa la demanda o pedidos que hace Estados Unidos, “internamente se asume un mayor costo dentro de la estructura de ingresos”.
El año pasado, en la acuicultura colombiana, por ejemplo, se comercializaron internacionalmente 18.275 toneladas, de las cuales 16.900 toneladas fueron de tilapia, “la diferencia es trucha, de lo cual también se exporta pero en un menor volumen”, anotó. “Y el gran componente de exportación de la acuicultura colombiana es, precisamente, tilapia producida en el departamento de Huila”, enfatizó el director.
Dos factores adicionales están asfixiando al sector. Los mayores costos de producción, así como la depreciación del dólar frente al peso colombiano.
El nuevo arancel está en el marco de una investigación relacionada con trabajo forzado. En Colombia no hay trabajo forzado, pero el país no tiene una normatividad específica enfocada a contrarrestar o a verificar que en materias primas provenientes de otros países no ocurra el trabajo forzado.
La agricultura no es el caso. “Sin embargo, estamos inmersos dentro de todo el paquete de investigación. Y la solución definitiva no es del sector privado, no es de los gremios, sino puntualmente del gobierno que implemente o defina una normatividad enfocada a establecer mecanismos de trazabilidad y de verificación que las materias primas provenientes de otros países no sean producto de trabajo forzado”.
En esa misma línea, AmCham Colombia considera que “Colombia sí tiene un camino para buscar la reducción o eliminación del arancel. Con la llegada del nuevo gobierno, la buena dinámica entre ambos países y la voluntad de encontrar soluciones expresada tanto por el Vicepresidente electo como por el Ministro de Comercio designado, existe un optimismo prudente sobre la posibilidad de avanzar rápidamente en la adopción y aplicación de medidas requeridas a partir de resultados verificables, solicitar a Estados Unidos la revisión del arancel”.
AmCham Colombia también criticó cómo, previendo esta situación, lanzó advertencias hace algunas semanas; no obstante, el gobierno del presidente Gustavo Petro no actuó a tiempo.