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Nevaco Global
28 de octubre de 2026

La caída del líder de la banda del frustrado robo boquetero en San Isidro y su vínculo con el falso abogado Marcelo D’Alessio

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“¿Qué es lo que vos sentís que está fallando? ¿Mano de obra, mala? ¿No hay buena mano de obra? ¿No hay gente confiable?”, preguntó el falso abogado Marcelo D’Alessio, que cumple una condena de 13 años y medio de prisión por asociación ilícita, espionaje ilegal y extorsión, entre otros delitos.

Del otro lado del teléfono le respondieron: “Es como decís, tal cual. Estás haciendo realmente un planteo bárbaro. Yo también lo hago. De repente después de lo que me pasó allá me había tomado, digamos, una pausa prudente para repensar, para volver, para cambiar la forma, la regla, la estructura, para ver qué se soltó, qué se me fue, qué factor se me soltó de la mano, ¿me entendés? Y volver a intentarlo con otras reglas, otras normas, otras formas, y porque es la única manera de tener éxito, viste. Si seguís haciendo lo mismo te va a pasar lo mismo”.

El interlocutor de D’Aleassio, alojado en una celda del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, era el empresario Eduardo Enrique Ripa, de 60 años. La charla telefónica ocurrió el 3 de febrero pasado a las 15.56.

Así surge en un dictamen presentado por Patricio Ferrari, fiscal general adjunto de San Isidro, ante el juez de Garantías Ricardo Costa, donde solicitó la detención de Ripa por su presunta participación en el intento de robo de la sucursal San Isidro del Banco Macro.

Se trata del frustrado plan criminal descubierto en agosto de 2024 que incluyó la construcción de un túnel de 155 metros de largo y 4,35 metros de profundidad en pleno casco histórico para llegar hasta la bóveda de la entidad y apoderarse de un botín millonario.

En las últimas horas, Ripa fue detenido por detectives del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la Policía Federal Argentina, que colaboraron con el fiscal Ferrari en la investigación.

No fue el único sospechoso que quedó tras las rejas. También fue detenido el hijo del presunto líder de la banda, el representante artístico Christian Ripa, de 31 años, y el ciudadano uruguayo Alejandro Quiroga de los Santos, de 56 años.

El puntapié inicial para identificar a los eslabones superiores de la organización criminal (la “mano de obra” ya había sido detenida poco después de que se frustrara el plan criminal) fue una denuncia anónima que llegó a la fiscalía.

“El denunciante señaló a Eduardo Ripa y a su hijo Christian Ripa como líderes de una organización, vinculándolos -entre otras cosas- directamente con la planificación del intento de robo al banco de San Isidro. También habló de Roberto Sudamer Pesca, Alejandro Quiroga y un policía apodado Seba como otros intervinientes. Hizo, además, referencia de un ciudadano italiano, apodado El Tano, que fue el encargado de los alquileres utilizados por la banda. Asimismo, aportó datos sobre los inmuebles en los que residían los nombrados o las propiedades que utilizaban como oficina y las líneas telefónicas que solían usar”, sostuvo el fiscal Ferrari en el citado dictamen, al que tuvo acceso LA NACION.

El ciudadano italiano conocido por el apodo de El Tano fue identificado como Giampaolo Fadda. Se ordenó su captura nacional e internacional. Sudamer Pesca está preso en la cárcel de Sierra Chica y habría sido el integrante de la banda que cometió “el error” que hizo frustrar el plan criminal.

Según el expediente judicial, Sudamer Pesca habría sido el delincuente que, desde el túnel, manipuló la varilla que el 6 de agosto de 2024 salió a la superficie, a pocos metros del banco, y fue descubierta por un empleado de un local gastronómico que justo había estacionado la camioneta con la que hacía el reparto.

El descubrimiento de la varilla hizo que la banda abortara el plan criminal. Esa mañana de agosto, cuando la planificación del golpe se derrumbaba, Eduardo Ripia estaba a escasos metros de la entidad bancaria.

“En líneas generales, la investigación comprobó la existencia de un grupo dedicado a cometer delitos de alto impacto, como el intento de robo al banco de San Isidro. La logística estaba liderada por Eduardo y Christian Ripa, quienes junto a otras personas (Fadda, Quiroga de los Santos) se encargaban de contratar a ciudadanos uruguayos para la ejecución de los golpes (Sudamer Pesca y algunos de ellos ya detenidos), gestionar alquileres y confeccionar documentación falsa. Contaban y cuentan además con la colaboración de un efectivo policial, cuya función era obtener y proporcionar información a la que solo él podía acceder y así colaborar en eludir las investigaciones. La prueba reunida hasta ahora y, en particular, las prolongadas intervenciones telefónicas (más de un año) ha permitido verificar la veracidad de prácticamente todos los extremos consignados en la denuncia anónima inicial y recabar información de significativo valor para el avance de la investigación”, afirmó el fiscal Ferrari al fundamentar el pedido de detención de los sospechosos.

Pero la banda liderada por los Ripa no solo habría planificado el frustrado robo al citado banco de San Isidro. También habrían estado detrás de la organización de otro golpe que no llegó a concretarse: un asalto a la sucursal Chivilcoy de la misma entidad bancaria que estaba previsto para la Nochebuena pasada.

Así surge del expediente judicial y de la charla que tuvieron el falso abogado D’Alessio y Eduardo Ripa, cuya línea telefónica había sido intervenida por orden de la Justicia.

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