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Hay un momento exacto en el que el pasado se cruza con el futuro. Es el punto de inflexión en el que el reloj de arena se da vuelta y la sociedad empieza a mirar al Gobierno con el prisma de la próxima elección. Lo mismo hace cada uno de los actores sociales en particular: inversores, empresarios, sindicatos, oposición. Nombres que asoman, aliados que se desvanecen y alianzas que se gestan. El dólar, los vencimientos, el riesgo país y demás factores que aparecen invisibles en tiempos de calma electoral vuelven a escena y las jugadas preventivas del equipo económico se mueven en esa línea. Ese momento ya llegó.
“Yo lo veo más lineal, no compito contra otros espacios políticos, compito contra mí mismo”, disparó Milei en su última entrevista con LN+. La nueva encuesta de Giaccobe & Asociados tiene un dato elocuente: 58,9% de los argentinos creen que la situación económica está empeorando. Su relevamiento muestra otro dato que en el Gobierno siguen de cerca: por primera vez en el estudio que se repite mensualmente desde hace años, el gobernador Axel Kicillof lidera la imagen positiva con un 36,7% y 50,4% de negativa, con los datos cerrados al 31 de julio. Lo sigue Patricia Bullrich con 34,5% positiva y 55,1% negativa. Tercero el Presidente con 33,9% positiva y 57,2% negativa.
En la “fiebre” de Giaccobe es la primera vez que el exministro de Cristina y actual gobernador supera al líder libertario. Esto no se debe a un crecimiento de Kicillof sino a la caída de Milei en su encuesta. Hay otro factor inesperado en otros relevamientos que van en línea con la polarización global: Myriam Bregman, representante de la izquierda, perforó su techo histórico de imagen positiva superando 15 puntos en algunos guarismos.
La imagen, claro está, no indica intención de voto, pero sí una realidad que surge cada vez más fuerte debajo de las napas y que en muchas oportunidades circula como luz amarilla en los principales despachos del círculo rojo. También es consecuencia de un punto que enoja al oficialismo: la idea de la micro versus la macro. Los problemas de trabajo (41%) y la inflación (17%) lideran, según el último relevamiento de la consultora Aresco, los desvelos de los argentinos. No hay encuesta que no marque la situación del empleo como un eje en alza y es ahí donde juega el histórico péndulo de la economía argentina.
La pérdida de poder adquisitivo por parte de sectores muy dinámicos tanto a nivel empleo como de aporte al crecimiento de la economía empiezan a sentirse también cada vez con mayor fuerza en la percepción.
En mayo cerraron 2371 empresas respecto del mes anterior, lo que implicó una caída mensual del 0,49%. De esa forma, se acumula un total de 30.633 compañías que dejaron de funcionar desde diciembre de 2023. Esta cifra representa un descenso del 6%, el mayor para los primeros dos años y medio de una gestión presidencial en las últimas dos décadas, según surge del Monitor Mensual de Empresas elaborado por Fundar, un informe que analiza la evolución mensual del entramado empresarial argentino sobre la base de información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Considera como empresa a “toda persona física o jurídica que cuenta con al menos un trabajador registrado en relación de dependencia, excluyendo el personal de casas particulares”.
“No voté ni votaría al kirchnerismo pero eso no implica que me esté yendo bien. Estamos pensando en pedir el concurso de acreedores y es algo que me duele. Nunca lo hicimos y tuve que suspender a gran parte del personal porque no vendo nada”, grafica un empresario pyme que lidera una marca de alto conocimiento a nivel nacional. Y agrega: “Lo que más me enoja es cuando leo que algunos funcionarios se autocelebran entre sí y todos estamos haciendo un esfuerzo fenomenal con caídas de ventas persistentes. No sé cuánto más podré aguantar, pero ellos llegaron al poder porque todos como sociedad estábamos enojados con lo que había. No hay que olvidarlo”.
El Presidente no miente cuando toma los indicadores del Indec para graficar el crecimiento del consumo privado global y producto bruto interno. Pero sobre todo en el primer dato se incluye la compra de toda clase de bienes y servicios en el país, entre los que el aumento del gasto en servicios esenciales como luz, gas, transporte y alquileres (que subieron por la necesaria quita de subsidios y actualización de tarifas) se contabilizan en el consumo, aunque no como la concibe el ciudadano de a pie.
La batalla de bricks versus clics como teoría supletoria de un consumo por otro no se da en los números. No se trata de CAME versus Mercado Libre porque ni por volumen ni por cantidad de productos la economía digital suple a la de transacciones personales, según los datos de la propia Cámara Argentina de Comercio Electrónico. A nivel nacional representa solo un 18% del total de las operaciones.
Donde sí se juega la actividad es en otro terreno. Las pymes son el 98% de las empresas del país y las micro -aquellas que tienen menos de 10 empleados- equivalen al 70,4%, según datos de Abeceb. Pero el número más importante es que significan el 47% del empleo registrado en el país y más del 46% se siente amenazada por las importaciones, según el mismo estudio.
El comercio, en tanto, es espejo del 21% del total del empleo del país, la industria del 12% y la construcción y la administración pública del 9% cada uno. Los datos surgen de otro relevamiento que generó Ecolatina en base al Indec y al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y refleja que el peso del 51% que estas actividades tienen en el empleo total del país es significativo también al momento de medir estadísticas macro y realidad sectorial.
“La construcción estuvo paralizada gran parte de la gestión, a la administración pública la sindican como ñoqui y a la industria como un modelo que tiene que cambiar. Pero con minería, petróleo y gas llegarán los dólares, pero no alcanzará para puestos de trabajo”, se enojó un exministro macrista que prefirió guardar su nombre en reserva.
Como contrapartida, en materia de dólares el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) se consolida como un motor estratégico para la economía local, al reunir 44 proyectos por casi US$200.000 millones de inversión. En ese marco, se destaca la iniciativa de YPF para el desarrollo de su proyecto integrado de producción y exportación de gas natural licuado (GNL) por US$51.000 millones, anunciada esta semana. Se trata de la mayor inversión privada de la historia argentina y la más elevada bajo el marco del RIGI hasta la fecha.
“Los inversores empiezan a ver que estos dólares que son un activo de la gestión Milei pueden ser un riesgo en la administración de otro tipo de ideología. Por eso lo que ocurra durante los próximos meses en materia de percepción y actividad será clave para aislar fantasmas que siempre regresan”, agregó el titular de un banco internacional que envió un informe reservado a su matriz.
El Presidente, en tanto, enfiló sus cañones durante las últimas semanas también contra el gobernador de la provincia: “¿La opinión de Kicillof es importante?“, se preguntó el mandatario en forma irónica. “Fue ministro de la presidiaria, de la chorra, fue ministro en el mejor contexto de la historia y la chocó”, recordó en una entrevista con radio Mitre y enfatizó que “la provincia de Buenos Aires no crece porque tiene un comunista de gobernador”.
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