El mercado de ganado de Salamanca registró este lunes la entrada de 388 reses procedentes de Salamanca, Zamora, Ávila, Extremadura y Sevilla. La presencia de animales fue destacada desde primera hora y el recinto volvió a reunir a ganaderos, tratantes y compradores de distintos puntos del país, aunque las operaciones se desarrollaron con más lentitud de la habitual.
La explicación, coinciden los profesionales, sigue siendo la misma que en las últimas semanas: la acumulación de ganado «gordo» en los cebaderos y la caída del precio de la carne.
Andrés Pérez Casado, conocido en el sector como «el Kaiser», explicaba que el mercado atraviesa un momento complicado. «Hay mucho atasco de carne y las granjas están llenas de ganado de 700 kilos y de 600 kilos», señalaba mientras recorría los corrales. Según apuntaba, una de las causas está en el frenazo de determinadas exportaciones que anteriormente daban salida a parte de esa producción.
«Desde octubre no se ha cargado nada para determinados mercados y todo ese ganado se ha quedado dentro del mercado nacional», explicaba. Una situación que, a su juicio, está provocando una importante saturación. «Tenemos carne para mucho tiempo», advertía.
Pese a ello, mantenía la esperanza de que la situación pueda mejorar en los próximos meses. «A ver si se va deshaciendo la bola y vuelve a moverse el mercado», afirmaba. «Si se abren otra vez algunos mercados y empieza a salir ganado, se desalojará un poco todo esto».
El tratante también recordaba que la corrección de precios era, en cierta medida, previsible tras las fuertes subidas registradas durante los últimos meses. «El mercado había subido, subido y subido. Alguna vez tenía que parar», comentaba, aunque advertía de que tampoco sería sostenible volver a valores demasiado bajos para los ganaderos.
La preocupación es compartida por otros profesionales presentes en la jornada, como el del tratante Hernández, quien aseguraba que apenas hay cambios respecto a semanas anteriores. «Está como el otro día, nada más», resumía.
En su opinión, el problema es sencillo de explicar con una frase: «La gente no quiere pagar porque la carne cuesta cada día menos y es lógico que los terneros también valgan cada vez menos».
«A ver si se va deshaciendo la bola y vuelve a moverse el mercado»
«A ver si se va deshaciendo la bola y vuelve a moverse el mercado»
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