El economista Martín Redrado cuestionó el rumbo del programa económico del presidente Javier Milei y advirtió que, sin medidas que impulsen el empleo formal y la recuperación del consumo, el crecimiento de algunos sectores productivos no alcanzará para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de los argentinos. “Más de lo mismo garantiza un país solo para 10 millones de argentinos”, afirmó.
El expresidente del Banco Central sostuvo que la economía atraviesa una situación en la que una parte importante de la población tiene dificultades para cubrir sus gastos básicos y debe recurrir al endeudamiento para llegar a fin de mes. En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar hacia una nueva etapa del programa económico que combine la estabilidad macroeconómica con una mejora de los ingresos y la generación de puestos de trabajo.
“A la mayoría de los argentinos les cuesta llegar a fin de mes y una gran parte de los argentinos están endeudados, no solo las empresas, sino las familias”, señaló.
Redrado remarcó que muchas de esas deudas no se originan en consumos extraordinarios, sino en la necesidad de afrontar los gastos cotidianos. “No ha sido producto de dispendio, no ha sido producto de gastos en bienes suntuarios, sino de poder cubrir la canasta alimentaria”, explicó.
Uno de los principales cuestionamientos del economista estuvo dirigido a la composición del crecimiento económico. Si bien reconoció el avance de las exportaciones, en particular en los sectores minero, petrolero y agropecuario, advirtió que esas actividades requieren grandes inversiones de capital y tienen una capacidad limitada para generar empleo en relación con otras ramas de la economía.
En contraposición, identificó al comercio, la industria y la construcción como actividades fundamentales para ampliar la ocupación y lograr que la recuperación económica llegue a más sectores de la sociedad.
Consultado sobre si el crecimiento de los sectores más dinámicos termina beneficiando al resto de la población, Redrado fue contundente: “Mire, hasta ahora no derrama, porque no genera empleo”.
En esa línea, cuestionó la expansión de lo que definió como la “uberización del empleo”, en referencia al crecimiento de las actividades vinculadas con plataformas digitales, y planteó que el Gobierno debería ampliar los incentivos a la inversión para incluir a las pequeñas y medianas empresas (pymes).
“Así como generamos incentivos para grandes inversiones, tenemos que generar una verdadera revolución impositiva que incentive inversiones en las pequeñas y medianas empresas”, reclamó.
De todos modos, el economista también cuestionó la política económica de la administración anterior. Consideró que la Argentina atravesó una “catástrofe económica” en 2023 y criticó el financiamiento del gasto público mediante la emisión monetaria del Banco Central, al que vinculó con la aceleración de la inflación.
Redrado también advirtió que la elevada informalidad laboral constituye uno de los principales obstáculos para sostener el actual esquema económico. Según sostuvo, la estabilidad de las variables macroeconómicas debe estar acompañada por políticas que permitan incorporar a más trabajadores al empleo registrado.
“Argentina debe tener un programa con equilibrio económico y equilibrio social. Y para tener equilibrio social tenemos que generar una lucha frontal contra la informalidad”, afirmó.
En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias de mantener los actuales niveles de empleo no registrado. “Mientras tengamos un 50% de nuestros compatriotas que están en el sector informal, estamos generando un programa que va a tener muy poca sustentabilidad”, sostuvo.
Como parte de las medidas para impulsar la actividad, propuso reducir los impuestos que recaen sobre los trabajadores registrados, con el objetivo de mejorar sus ingresos disponibles y reactivar el consumo.
Para ilustrar su planteo, mencionó el caso de una persona que percibe un salario de un millón de pesos y que, con una reducción de su carga impositiva, podría disponer de $90.000 adicionales para gastar en el supermercado. Según su argumento, ese incremento del consumo también contribuiría a recuperar parte de los recursos fiscales a través de la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA).