El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo económico del Gobierno frente a las críticas por una recuperación desigual entre sectores y aseguró que el crecimiento a distintas velocidades no constituye una anomalía, sino una consecuencia del cambio en la estructura productiva del país.
Durante su exposición en el Día de la Exportación, organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Caputo sostuvo que el agro, la energía y la minería -sectores que, según afirmó, estuvieron “castigados” durante años- son ahora los principales motores de la generación de divisas y permitirán sostener la estabilidad cambiaria en el futuro.
“Hay que preguntarse si esto de que la economía crece a dos velocidades es normal o si hay alguna anomalía. Y la respuesta es que es obvio que es normal”, planteó. En su explicación, utilizó una comparación futbolística para describir lo que, a su juicio, ocurrió durante los últimos años: “Si tenías a tus mayores generadores de dólares en el banco de suplentes, naturalmente te iban a faltar dólares”.
Caputo apuntó contra las políticas de los gobiernos kirchneristas y sostuvo que durante años se instaló la idea de que la Argentina sufría una permanente “restricción externa” por la falta de dólares, mientras se castigaba a sectores con capacidad exportadora. “Es como ser DT de un equipo y tener a Messi, Di María y Enzo Fernández en el banco”, graficó.
El ministro también buscó responder a quienes interpretan el crecimiento de la energía, la minería y el agro como una señal de retroceso del sector industrial. Según Caputo, los datos históricos no permiten sostener que la Argentina haya llegado al actual escenario desde un modelo industrial sólido.
“Venimos de que la producción industrial cayó 10% durante los 11 años previos a la llegada de Javier Milei y otro 11% durante el último año y medio. No veníamos de un modelo industrial, sino esencialmente financiero”, afirmó.
En ese escenario, sostuvo que durante los períodos de alta inflación las empresas terminaban priorizando la gestión financiera por sobre la inversión productiva. “La persona más importante de una compañía en épocas de inflación era el CFO”, señaló, en referencia al director financiero.
Según Caputo, por lo tanto, el desafío actual no consiste en elegir entre industria y sectores exportadores, sino en generar las condiciones para que estos últimos aporten las divisas necesarias para que el resto de la economía pueda crecer.
El funcionario rechazó la idea de que una economía con sectores que crecen a ritmos diferentes sea necesariamente negativa. Aunque “se la presenta como algo malo”, sostuvo que el avance del agro, la energía y la minería puede terminar beneficiando al resto de las actividades mediante una mayor disponibilidad de dólares y una mejora de las condiciones macroeconómicas.
“Que haya sectores que ya sabemos que no solo generan dólares, sino que cada vez generarán más dólares, da mayor previsibilidad a cualquier industria”, afirmó. Según su visión, ese proceso contribuirá al orden fiscal y monetario y, especialmente, a una mayor estabilidad cambiaria.
Caputo también planteó que el Gobierno debe acompañar ese proceso con una reducción de impuestos y regulaciones, menores tasas de interés y mejoras en infraestructura. Al sector privado, en cambio, le reclamó aumentar la inversión.
“Del lado del Gobierno, hay que bajar impuestos, regulaciones, tasas de interés y seguir mejorando la infraestructura. Y del lado privado, hay que invertir, ya que no hay negocio financiero. Ahora es negocio real y, para competir en ese mercado, hay que invertir”, sostuvo.
Caputo vinculó además el nuevo esquema económico con una reducción de los precios relativos y una mayor oferta de bienes. Consideró que los consumidores argentinos no deberían pagar varias veces más que los habitantes de países vecinos por productos similares.
“Es moralmente injusto que 48 millones de argentinos tengan que pagar por cualquier producto dos, tres, cuatro, 10 veces el valor de un producto que en un país vecino”, afirmó.
Mencionó entre otros ejemplos a los automóviles, electrodomésticos, neumáticos y prendas de vestir, y sostuvo que esa diferencia afecta especialmente a los sectores de menores ingresos.