Un portacontenedores de Maersk en el puerto de Los Angeles, el pasado marzo
La danesa Maersk, segunda naviera más importante del planeta, ha sorprendido este jueves al mercado con unos resultados mejores de lo esperado y una revisión al alza de las perspectivas para el ejercicio. Lo hace por una demanda robusta, el tirón en Asia -con China de referencia- y unas tarifas comerciales más altas, que se disparan hasta un 22%, por la congestión logística en varios puntos del planeta. Esquiva así el golpe de la guerra de Irán. Las acciones de la compañía se dispararon hasta un 8% tras conocerse las cuentas y previsiones.
Los ojos del mundo llevan meses puestos en el estrecho de Ormuz, vía clave para el flujo de petróleo, gas o materias primas. Desde Maersk se asegura que la economía aguanta mejor de lo esperado. La empresa se anotó un beneficio neto atribuido de 1.263 millones de dólares -1.100 millones de euros- en el segundo trimestre, el doble que en el mismo periodo del año pasado. La mejora del resultado se apoya en el repunte de la demanda asiática, que compensa otras regiones del planeta, y el mayor coste de los fletes. “El impacto financiero de la situación en Oriente Medio -el coste del combustible repunta un 44%- se vio compensado por un mayor volumen de tráfico marítimo y tarifas al contado más elevadas”, reconoce. En Oriente Medio ha conseguido trasladar el incremento de costes a través de los contratos que firma, y en Ormuz ha lanzado rutas terrestres para sortear las aguas.
“El segundo trimestre fue una prueba más de la nueva era de mayor volatilidad en la que hemos entrado”, expone la compañía. Habla de “congestión e interrupciones en diversas regiones” -como Oriente Medio, Europa o el este de África- por la falta de inversión en puertos y de unos “cuellos de botella que persisten”. Los ingresos totales crecen un 20% por el repunte en servicios -un 4% más de carga- y tarifas -un 22%-, a 15.757 millones de dólares en el trimestre, unos 13.700 millones de euros.
La demanda del Lejano Oriente es “fuerte y generalizada” desde el 2024, algo que ha llevado al límite las capacidades comerciales, expone. Maersk asegura que está aprovechando este tirón para mejorar sus volúmenes y las ganancias. China se ha lanzado a exportar como nunca a todo tipo de mercados para contrarrestar la caída de sus intercambios con EE.UU. por los aranceles. La compañía consigue que su negocio de transporte marítimo esté ya en niveles previos al conflicto de Irán, y ha recuperado el paso por el Mar Rojo en el tercer trimestre.
La empresa espera que el comercio global de contenedores crezca un 4% para el conjunto del ejercicio. Para este año espera ahora un ebitda de entre 10.500 y 12.500 millones de dólares, por los 8.000-10.000 millones que barajaba hasta ahora. También espera que el flujo de caja sea neutral, cuando antes lo esperaba negativo, de al menos 1.500 millones. La empresa ya había mejorado perspectivas en junio, por lo que el impacto inicial previsto de la guerra de Irán se va orillando.
Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.
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