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Nevaco Global
4 de noviembre de 2026

Liberaron aves exóticas en la ciudad y ahora deben retirar nidos de 200 kilos porque se convirtieron en plaga

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Las aves llegaron a Europa como mascotas, pero algunas escaparon o fueron liberadas y formaron colonias en distintas ciudades.

La experiencia muestra cómo la liberación de aves exóticas puede generar consecuencias ambientales y económicas difíciles de revertir.

Durante décadas, miles de cotorras argentinas fueron trasladadas a Europa para venderse como mascotas. Su plumaje verde, su capacidad de adaptación y su comportamiento social las convirtieron en aves populares. Sin embargo, algunas escaparon de sus jaulas o fueron liberadas y comenzaron a reproducirse en parques, jardines y espacios urbanos.

Lo que inicialmente parecía un fenómeno aislado terminó por convertirse en un desafío ambiental para ciudades como Madrid, Barcelona y Roma. Estas aves construyen nidos comunitarios que pueden alcanzar los 200 kilos, una característica que obliga a las autoridades a intervenir cuando las estructuras representan un riesgo de caída o afectan instalaciones eléctricas.

El impacto de la especie no se limita a la seguridad urbana. También se investigan sus efectos sobre otras aves.

La protagonista de esta historia es la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), una especie originaria de Sudamérica que se distingue por su plumaje verde, su pecho grisáceo y sus vocalizaciones intensas.

Durante las décadas de 1980 y 1990, estas aves fueron comercializadas ampliamente en distintos países europeos. España fue uno de los principales destinos de las importaciones.

Según los datos históricos aportados sobre este comercio, entre 1986 y 2005 ingresaron legalmente a España más de 190.000 ejemplares. Las fugas y liberaciones de aves mantenidas en cautiverio contribuyeron al establecimiento de poblaciones silvestres.

Una vez instaladas en las ciudades, las cotorras encontraron condiciones favorables para reproducirse: árboles altos, disponibilidad de alimento y espacios adecuados para construir sus nidos.

Con el paso de los años, sus poblaciones aumentaron y comenzaron a generar conflictos con la actividad humana y con determinados ecosistemas locales.

En España, la cotorra argentina está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, una clasificación que responde a los riesgos asociados con su expansión fuera de su distribución natural.

Las autoridades deben evaluar aquellos nidos ubicados en puntos sensibles.

Una de las características más llamativas de esta especie es su forma de construir los nidos.

A diferencia de la mayoría de los loros, que utilizan cavidades naturales para reproducirse, las cotorras argentinas elaboran estructuras con ramas y otros materiales vegetales.

Además, no siempre construyen un nido individual. Varias parejas pueden compartir una misma estructura, que contiene diferentes cámaras de cría y crece a medida que se incorporan nuevos materiales.

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