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RÍO DE JANEIRO (AP) — El gobierno brasileño describió el jueves como injustificados y motivados por cuestiones políticas los más recientes aranceles de Estados Unidos sobre ciertas importaciones brasileñas, y amenazó con imponer aranceles recíprocos contra productos estadounidenses.
Estados Unidos anunció el miércoles un nuevo arancel del 25% sobre ciertas importaciones procedentes de Brasil, argumentando prácticas comerciales desleales de parte de la décima economía más grande del mundo.
Los aranceles, propuestos por primera vez el mes pasado, entrarán en vigor el miércoles de la próxima semana. La orden exime algunos bienes que no se producen en Estados Unidos o que las autoridades temen que puedan interrumpir las cadenas de suministro, como el café, la carne de res, naranjas y jugo de naranja, así como componentes para aeronaves.
El gobierno de Brasil dijo que la decisión afecta a unos 3.000 artículos, pero que aún no decide si y cómo podría responder con una ley que su Congreso aprobó en 2025 en respuesta a los aranceles del presidente estadounidense Donald Trump.
El ministro de Industria de Brasil, Márcio Elias Rosa, dijo el jueves que la medida de Estados Unidos afecta a alrededor del 18% de las exportaciones del país, lo que sería un estimado de 7.400 millones de dólares en productos, con base en datos de 2024.
La oficina del presidente Luiz Inácio Lula da Silva emitió el miércoles un comunicado en el que refutó las acusaciones de Estados Unidos sobre supuestas prácticas comerciales desleales. Afirmó que el 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos ingresaron a Brasil libres de aranceles en 2025, y afirmó que el gravamen promedio que se aplicó a los productos estadounidenses fue de apenas el 3,1%.
Añadió que ha tomado medidas para imponer aranceles recíprocos, junto con otras contramedidas relacionadas con el comercio, a través de su propia ley y mediante el mecanismo de solución de disputas de la Organización Mundial del Comercio.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, acusó a funcionarios del gobierno de Trump de presionar a la nación sudamericana para dar a empresas estadounidenses acceso exclusivo a algunos sectores de su economía. Dijo que Brasil nunca se ha levantado de la mesa de negociación.
Vieira dijo que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hizo declaraciones “inaceptables, ofensivas para el pueblo brasileño y el gobierno brasileño” después de que se anunciaron los nuevos aranceles. Rubio declaró en una publicación en X en la que dio a conocer los aranceles que la medida era resultado de que Lula antepusiera “su propio ego a un acuerdo” y por no negociar con Estados Unidos de buena fe.
“Rubio lanza un ataque burdo y arrogante contra el jefe de Estado de una nación amiga, quien personalmente ha buscado abrir canales de diálogo en varias ocasiones”, dijo Vieira en una conferencia de prensa en la capital, Brasilia.
“Lo que el secretario Rubio desestima como ‘ego’ es, de hecho, la firme determinación del presidente Lula de defender la soberanía de Brasil y los intereses de nuestras empresas y trabajadores”, señaló Vieira.
Estados Unidos ha mantenido durante varios años un enorme déficit comercial con el resto del mundo, y Trump ha hecho mención de esas cifras para justificar sus aranceles.
Pero las importaciones brasileñas constituyen un objetivo inusual: Estados Unidos ha acumulado de manera persistente superávits comerciales con Brasil. Tan solo el año pasado, las exportaciones de Estados Unidos hacia Brasil superaron en casi 42.000 millones de dólares a las importaciones; sólo los superávits comerciales de Estados Unidos con Holanda y Reino Unido fueron más elevados.