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Nevaco Global
16 de julio de 2026

El dueño de alfajores Alfa Pampa revela su plan para salvar la marca tras entrar en concurso preventivo

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La caída del consumo masivo que golpea a la industria alimenticia argentina sumó un nuevo capítulo judicial con la apertura del concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., la firma fabricante de Alfa Pampa. El proceso, declarado abierto el pasado 25 de junio por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°27 a cargo de la jueza María Virginia Villarroel, marca el inicio de una etapa de reestructuración financiera que busca proteger la continuidad de la pyme que llegó a producir más de un millón de alfajores al mes. Lejos de implicar un cierre de persianas o una quiebra, la medida judicial representa un recurso estratégico para ordenar los pasivos de la compañía, que hoy ascienden a aproximadamente $1.000 millones, y permitir que la empresa siga operando de manera sustentable en un mercado altamente competitivo.

Mariano Bonaventura, fundador de Alfa Pampa, accedió a hablar con iProfesional en exclusiva para explicar las razones que llevaron a la empresa a recurrir a esta herramienta judicial, cómo impactó la crisis del consumo sobre la empresa que llegó a fabricar más de un millón de alfajores por mes y cuáles son las estrategias con las que busca recuperar el crecimiento. El empresario sostiene que la compañía atraviesa un problema financiero, no productivo, y asegura que el objetivo del concurso es preservar la continuidad del negocio.

"El objetivo siempre fue sanear la empresa para seguir adelante y quedar mejor a nivel financiero. No es para dentro de dos años terminar en una quiebra ni nada por el estilo, todo lo contrario", afirma Bonaventura.

Las dificultades comenzaron a hacerse evidentes durante el último año. La caída del consumo masivo redujo la producción desde los 1,2 millones de alfajores mensuales alcanzados en su mejor momento hasta unas 750.000 unidades promedio. Para adaptarse, la empresa redujo su estructura pasando de 28 a 20 empleados, buscó abrir nuevos canales comerciales y ensayó el lanzamiento de líneas alternativas como Miko, Alfita y Tuki para captar otros segmentos de precio. Sin embargo, esas medidas no alcanzaron para compensar el fuerte retroceso de las ventas.

Según explica el empresario, el verdadero problema comenzó cuando la empresa recurrió a préstamos bancarios para cubrir las pérdidas operativas, pero el incremento desmedido de los costos de financiamiento tornó inviable la situación.

"Entre los socios hicimos un aporte de capital, pero lamentablemente fue para pagar cuotas de préstamos bancarios a tasas que superaban el 100% anual, no para comprar maquinaria ni producir más", lamenta el empresario.

"Viéndolo hoy, quizás tendríamos que habernos concursado antes porque esa plata podría haber ido a ampliar el equipo comercial y no a cubrir deuda financiera", reconoce.

La bola de nieve financiera llevó a la firma a tomar la decisión de concursarse en busca de un paraguas legal que pusiera un freno al drenaje de caja.

La deuda presentada en el concurso ronda los $1.000 millones. Bonaventura explica que aproximadamente la mitad corresponde a deuda corriente con proveedores y la otra mitad está integrada principalmente por compromisos con entidades bancarias y obligaciones fiscales.

El empresario destaca que el acompañamiento de los proveedores fue determinante para mantener la actividad. "Nos sentamos con cada uno apenas iniciamos el concurso y el resultado fue muy positivo. Todos entendieron la situación y nos acompañan porque saben que nuestra intención es seguir trabajando", asegura.

Asimismo, la empresa priorizó su plantilla de personal, manteniendo el pago de salarios al día y la entrega de adelantos quincenales habituales, asegurando que los puestos de trabajo no se vean comprometidos durante el proceso legal. "Con los primeros que hablamos fue con los empleados. Nunca les faltó un peso del sueldo y seguimos trabajando exactamente igual que antes", remarca.

Durante junio, la fábrica de Villa Maipú produjo alrededor de 1,2 millones de unidades, un volumen que no registraba desde hacía varios meses. Sin embargo, el incremento convive con márgenes mucho más estrechos que los de años anteriores.

"Es un buen número, pero los márgenes se achicaron muchísimo. Hoy prácticamente estamos empatando entre ventas y costos", explica.

De cara al extenso cronograma judicial que se proyecta hasta agosto de 2027, la compañía tiene por delante el desafío de robustecer su flujo de caja para afrontar el futuro acuerdo con los acreedores.

Para lograrlo, la estrategia comercial apunta a diversificar los canales de venta locales, disminuyendo la dependencia histórica de los grandes supermercados y fortaleciendo la capilaridad en el canal tradicional de kioscos, mayoristas y almacenes minoristas.

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