El riesgo país no para de subir. Ahora, cerca de 700 puntos, máximo desde la elección de 2025. Todo parece indicar que de acá a un año será alcista: los inversores temen a un eventual regreso del kirchnerismo en 2027 y desde ahora se desprenden de activos argentinos. Las tasas altas en Estados Unidos también juegan en contra. La dinámica frena la racha de emisiones de bonos en dólares y, por consiguiente, reduce el ingreso de divisas al mercado de cambios. Menos oferta de dólares es igual a mayor presión sobre el tipo de cambio y menor margen para que el BCRA compre reservas.
El riesgo país, que determina la sobretasa que paga Argentina respecto a Estados Unidos por tomar deuda en el exterior, marcó este lunes un pico de 678 puntos. "Lindo número", dijeron con ironía en la City. En tanto, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mantiene en torno a 5,2%, máximo desde 2007. Esto último no sólo nos eleva el piso de financiamiento, sino que además le quita atractivo a invertir en nuestros activos.
El Gobierno adjudica la dinámica al mal clima global. Si bien en parte es cierto, factores locales tienen mayor peso. Concretamente, la incertidumbre política. Hasta que no se resuelva, difícilmente el indicador bajará a la zona de 400 puntos que marcó en julio. En lo que resta del año, el recorrido sería alcista, con moderación, no muy lejos de los niveles actuales, salvo que ocurra algo más, de acuerdo con operadores.
Para el próximo año, dependerá de la expectativa electoral. Pero una referencia cercana da una pista: el año pasado, previo a la elección legislativa nacional, cuando la tensión escaló por temor a un triunfo del kirchnerismo, el riesgo país trepó hasta rozar los 1.500 puntos, más del doble del nivel actual. Y esta será una elección presidencial, así que la importancia (y el temor) será mucho mayor. Si escenarios de incertidumbre o favoritismo por candidatos anti-mercados se mantienen en las encuestas, sería razonable pensar en un piso de 1.000 puntos para el próximo año.
Mauro Carrizo, líder de gestión de patrimonio en Cocos Capital, advierte volatilidad en el riesgo país de acá en adelante. Por ahora, no prevé una baja sustancial, incluso si aflojaran las tasas en Estados Unidos. Esto último ayudaría eventualmente a comprimir el indicador, pero el componente político local le pone un "piso alto", muy lejos del mínimo que marcó a mediados del año: la incertidumbre por la elección de 2027 ya está presente en el mercado, por lo que estima que hacia adelante el movimiento tenderá más al alza.
"De no mediar novedades positivas importantes y si se acentúa la incertidumbre política, el riesgo país podría avanzar hacia 800 puntos a fin de año y superar los 1.000 puntos en 2027. El mercado también esperará detalles sobre las estrategias alternativas de financiamiento del Gobierno, en caso de no poder retomar emisiones locales del bono AO29, suspendidas con buen criterio hace dos meses a partir de los elevados rendimientos", agrega el analista Gustavo Ber.
Para el próximo año, Tomás Sisto Bourel, de Fortress Capital, no descarta un escenario de gran tensión como el que se observó en la previa electoral de 2025, con fuertes caídas de los bonos soberanos en dólares y repunte del riesgo país. Calcula que el indicador superará los 1.000 puntos si la incertidumbre política escala.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, es un poco más optimista respecto a la dinámica: si bien coincide en que habrá más deterioro en lo que resta del año, prevé que oscilará entre 550 y 700 puntos, dependiendo también de otros factores como las compras de reservas, el superávit fiscal y el contexto externo. Para 2027, previo a los comicios, proyecta un avance hasta la zona de 800 puntos. Resalta que la escalada sería puramente por incertidumbre política, ya que los fundamentos que sostienen la capacidad de pago hoy son sólidos.
La escalada del riesgo país amenaza con desacelerar o, incluso, cortar las emisiones de títulos de deuda en dólares. El costo de financiamiento se elevaría sustancialmente y tanto empresas como provincias preferirían acotarlas o frenarlas hasta que las condiciones mejoren. De hecho, la racha de colocaciones se desató en noviembre de 2025, tras el shock de confianza que generó el triunfo de Javier Milei en las legislativas. A la coyuntura local se suma la suba de tasas en Estados Unidos, que pone un piso más alto al financiamiento y le quita atractivo a los activos de riesgo.
Si bien el riesgo país impacta directamente en el soberano y no el corporativo, indirectamente afecta el costo de financiamiento de las empresas. Además, con mayor rendimiento en los títulos estadounidenses, los inversores exigirán mayores tasas a las compañías argentinas para prestarles dinero.
"Las emisiones de deuda en dólares por unos u$s3.400 millones en septiembre, el mejor registro mensual desde noviembre del año pasado, podrían volver a generar oferta en el mercado oficial de cambios. Hacia adelante, el interrogante es si la magnitud de ese flujo puede sostenerse con un riesgo país que ya superó los 600 puntos y la tasa a 10 años del Tesoro norteamericano sobrepasó el 5%, ambos elementos que encarecen significativamente el costo de financiamiento y reducen el apetito por riesgo argentino del mercado global", resalta PPI.
Por ahora, la emisión de títulos de deuda seguirá aportando dólares en el mercado de cambios: estas operaciones se liquidan de manera gradual, generalmente con un delay de varios meses, en la medida en que las empresas o provincias necesitan pesos para afrontar compromisos locales. De hecho, parte de la buena performance del peso y de las reservas en 2026 se explica por estas operaciones. Se combinan con la oferta de dólares que también generan las exportaciones y los préstamos bancarios al sector privado en moneda extranjera.
Una desaceleración en las colocaciones implicaría una caída en la oferta de dólares más adelante, cuando lo emitido en los últimos meses ya esté liquidado. Menor oferta conllevaría a mayores presiones sobre el tipo de cambio y menor margen para que el Banco Central sume reservas.
Tras el triunfo electoral de Milei en las legislativas de octubre de 2025, las emisiones de títulos de deuda en dólares realizadas por empresas y provincias superan los u$s21.200 millones, de acuerdo con PPI. Se realizaron de la siguiente manera:
"Argentina no ha colocado deuda en moneda extranjera desde agosto (mercado local). Con los rendimientos actuales, nuevas emisiones lucen difíciles de concretar, tanto en el mercado local como en el internacional. Más allá del costo (que no constituye un aspecto menor y que claramente requiere encontrar una ventana de oportunidad adecuada), la posibilidad de concretar nuevas colocaciones sin garantías, colaterales, de organismos ni otras estructuras de crédito mejorado constituiría una señal favorable, que ahora se ve lejana", advierte Fundación Capital.