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La calificadora de riesgo Moody’s Ratings mejoró la calificación para la deuda Argentina. Es algo que el mercado esperaba, lo que puede impactar en el valor de los bonos y traducirse en una nueva baja del riesgo país, que se ubica por encima de los 400 puntos básicos.
El ministro de Economía Luis Caputo publicó un mensaje al respecto: "Importante: Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva". Y felicitó a José Luis Daza y Federico Furiase.
Moody's elevó la nota de la deuda soberana de la Argentina de Caa1 a B3 y, además, cambió la perspectiva de estable a positiva, al considerar que el riesgo de default cayó de manera significativa gracias a la consolidación del proceso de estabilización macroeconómica. Para la calificadora, el programa económico dejó atrás la etapa inicial de ajuste y comenzó a mostrar mejoras "más duraderas" en los fundamentos crediticios del país, impulsadas por el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la liberalización de la economía y una mayor previsibilidad en las políticas públicas.
Uno de los principales argumentos de Moody's es que el equilibrio fiscal se convirtió en el ancla del programa económico. La agencia sostiene que, a diferencia de otros intentos de estabilización, esta vez el ajuste se apoya en una corrección sostenida del déficit, la eliminación del financiamiento monetario del Tesoro, la reducción de distorsiones económicas y una normalización gradual del esquema monetario y cambiario. "El superávit fiscal sirve como el ancla central del programa de estabilización", afirma el informe, que también destaca que esas políticas redujeron la volatilidad macroeconómica y fortalecieron la confianza.
La calificadora también pone el foco en la mejora del frente externo, históricamente uno de los principales puntos débiles de la economía argentina. Según Moody's, el país atraviesa una transformación estructural de su capacidad de generación de divisas gracias al crecimiento de las exportaciones, el cambio de signo del sector energético -que pasó de ser un factor de presión externa a generar superávits- y el fuerte ingreso de inversiones en hidrocarburos, minería e infraestructura. En ese contexto, resalta el impacto del RIGI, que ya reúne proyectos por u$s141.700 millones, de los cuales unos u$s45.000 millones están en ejecución.
Entre los datos que Moody's considera más relevantes figura la recomposición de las reservas internacionales. El informe señala que el Banco Central compró más de u$s11.000 millones en el mercado cambiario durante la primera mitad de 2026 "sin generar presiones sobre el tipo de cambio", un hecho que, a juicio de la agencia, refleja una mejora genuina de la dinámica externa. Sin embargo, aclara que el nivel de reservas "permanece relativamente débil", aunque el riesgo de una crisis de balanza de pagos disminuyó respecto de años anteriores.
El cambio de perspectiva a positiva implica que Moody's considera posible una nueva mejora de la calificación si el Gobierno logra consolidar los avances actuales. La agencia proyecta que la disciplina fiscal, la baja de la inflación y las inversiones en energía y minería seguirán fortaleciendo la capacidad de generar dólares y de afrontar los compromisos financieros del país. Además, destaca que, aunque persisten riesgos políticos, el abanico de posibles políticas económicas tras las elecciones presidenciales de 2027 "se ha reducido" respecto de otros ciclos electorales, lo que aumenta la probabilidad de continuidad del rumbo económico.
No obstante, el informe también deja advertencias claras. Moody's subraya que el riesgo político sigue siendo una restricción importante para la calificación soberana y advierte que un eventual cambio de rumbo tras las elecciones de 2027, con una administración más intervencionista que revierta parte de las reformas, podría deteriorar nuevamente la confianza de los inversores, frenar el ingreso de capitales y debilitar la acumulación de reservas. "El riesgo político sigue siendo un factor clave que limita la calificación", señala el documento.
De cara a futuras revisiones, Moody's deja definidos los factores que podrían impulsar una nueva suba de la nota: mayores inversiones en sectores exportadores, una acumulación sostenida de reservas, mejoras en la capacidad de pago externa y la profundización de las reformas promercado. En cambio, advierte que la calificación volvería a quedar bajo presión si se debilitara el programa de estabilización, se interrumpiera el proceso de acumulación de reservas o reaparecieran tensiones en el frente externo que comprometan la capacidad de financiamiento del país.
En ese marco, desde el equipo de Research de Puente señalaron que la mejora en la nota de Moody's "es el equivalente a la nota B- de Fitch y de Standard & Poor's, a la cual habían subido hacia mayo y junio pasado". "De esta manera, Moody's se pone en línea con las otras dos grandes calificadoras. A diferencia de esas dos, sin embargo, el panorama que le asignó Moody's a Argentina es positivo, mientras que las otras dos quedaron en estable", sostuvo.
Y detalló: "En particular, Moodys dijo que las posibilidades de default habían caído sustancialmente, y que la suba de la nota refleja la estabilización macroeconómica que está llevando a cabo el gobierno y la mejora en el frente externo. Por otra parte, la perspectiva estable abre la posibilidad a que las reformas estructurales que están llevándose a cabo en el marco de esta estabilización macroeconómica puedan llevar a una nueva suba de la calificación en el futuro".
"En principio, los bonos no reaccionaron mucho a esta noticia, dado que el mercado en su mayor parte ya estaba cerrado. No obstante, tampoco esperamos mucho ajuste tras esta noticia, dado que el repricing de la deuda a un nivel de B- ya se había hecho en su mayor parte luego de las primeras dos acciones de las calificadoras", concluyeron desde Puente.
El anuncio no sorprende al mercado, por lo que no impulsaría un rally de igual magnitud a los que hubo recientemente, pero habrá un efecto inevitable: el upgrade ampliará el universo de inversores que compran deuda argentina. Muchos fondos internacionales, por reglas propias, no están habilitados a invertir en mercados con cierto nivel de riesgo. Por lo tanto, una mejora en la nota de crédito, que implica mayor confianza respecto al cumplimiento de la deuda, abre el camino para que más inversores se posicionen en activos argentinos, lo que impulsaría los precios y, por ende, bajaría más el riesgo país.
La mejora en la calificación de riesgo de la deuda no sólo impacta positivamente sobre los bonos soberanos en dólares, sino también sobre las acciones de las empresas: mejora la confianza y las expectativas de los inversores y las compañías pueden financiarse a tasas más bajas tras una compresión del riesgo país.
Además, muchas empresas, sobre todo los bancos, poseen títulos de deuda soberana en dólares en sus carteras de inversión, por lo que una suba en los precios de estos activos incrementaría sus patrimonios y, por consiguiente, sus valuaciones.
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