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Nevaco Global
9 de octubre de 2026

Milei se suma a frente anti chino de Trump: ¿freno al ingreso de autos asiáticos?

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El gobierno de Javier Milei dio otro paso en su alineamiento comercial con Estados Unidos. Se adhirió a una declaración internacional impulsada por el presidente Donald Trump para enfrentar un problema que Washington define como "sobrecapacidad" o "sobreproducción" industrial. Detrás de esa expresión técnica aparece, aunque el documento no lo menciona expresamente, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y otros países asiáticos cuyos productos considera de baja calidad, pero subsidiados y con precios que rompen el mercado.

En forma clara, se trata de una alianza anti China. Pero la pregunta que se formulan analistas de comercio internacional consiste lo siguiente: ¿esto significa que podrían frenarse o encarecerse en el futuro los autos chinos y otros productos asiáticos que llegan al mercado local? Por ahora, la respuesta es que no, según pudo saber iProfesional en fuentes de la Cancillería. No tendrá efectos prácticos en lo inmediato, sino informativos.

En la Cancillería explican que la adhesión argentina no establece aranceles, prohibiciones ni restricciones concretas a las importaciones. Para ninguno de los países firmantes tampoco. Tampoco obliga al país a aplicar automáticamente las medidas comerciales que eventualmente adopte Estados Unidos.

Se supo, empero, que China hizo llegar su malestar por canales informales al canciller Pablo Quirno y no escalará por ahora porque el documento no nombra a Pekin y porque no tiene efectos prácticos. Pero la embajada china toma nota para futuras negociaciones del swap. Por su parte Trump vuelve a actuar con clubes de países amigos o aliados por fuera de los organismos multilaterales como en este caso la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Lo que se firmó es, por el momento, una declaración política que propone estudiar el fenómeno, intercambiar información y crear plataformas sectoriales para analizar dónde existe una capacidad productiva considerada excesiva y qué consecuencias genera sobre otros países. Pero el documento tiene una fuerte carga geopolítica.

Además de Argentina, adhirieron Australia, Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Polonia, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. China no aparece mencionada expresamente. Sin embargo, para Washington, el destinatario resulta bastante evidente.

Traducido al lenguaje cotidiano, un país construye enormes fábricas, aumenta su capacidad para producir determinado bien y fabrica mucho más de lo que puede vender dentro de su propio mercado. Entonces necesita colocar ese excedente en el exterior y lo hace a precios muy bajos.

Si además esa producción recibe subsidios estatales, créditos baratos, beneficios fiscales, energía subsidiada u otras ventajas, el producto puede llegar a otros mercados a precios que los fabricantes locales consideran imposibles de igualar. Ese es el argumento de Estados Unidos y de varios países europeos frente a China.

Los sectores que aparecen especialmente bajo la lupa son los autos eléctricos, las baterías, los productos químicos, los semiconductores y los paneles solares, aunque el debate alcanza también al acero y a otras ramas industriales.

Un ejemplo permite entenderlo mejor: si una fábrica china puede producir un millón de vehículos pero su mercado interno absorbe solamente una parte, el resto debe venderse en otros países. Si esos vehículos llegan a precios muy competitivos, pueden ganar rápidamente participación de mercado y desplazar a fabricantes locales.

Para Washington, eso no sería simplemente competencia comercial: sería el resultado de una política industrial estatal que termina distorsionando el mercado mundial. China, naturalmente, rechaza esa interpretación y sostiene que las acusaciones de "sobrecapacidad" son utilizadas por Estados Unidos y Europa como argumento para proteger sus industrias.

Un diplomático argentino consultado por iProfesional en reserva puso el foco sobre una de las principales contradicciones de la iniciativa. "Es un documento orientado contra China y contra algunos países que producen bienes de baja calidad y pueden inundar los mercados. Pero es irónico que Estados Unidos utilice el argumento de que esas prácticas son antimercado cuando el país que más aranceles ha colocado y más ha alterado las reglas tradicionales del comercio durante Trump es justamente Estados Unidos", señaló.

La contradicción es evidente en términos de la política comercial norteamericana. Trump convirtió los aranceles en una de sus principales herramientas de negociación internacional y profundizó una política de protección de la producción estadounidense y de negociación país a país.

Por eso, para algunos diplomáticos y especialistas, la discusión sobre la "sobreproducción" forma parte de una batalla mucho más amplia: la disputa por quién va a dominar las industrias estratégicas del siglo XXI.

Estados Unidos intenta evitar que China controle cadenas de producción consideradas fundamentales para la economía mundial. China busca preservar su enorme capacidad industrial y su expansión internacional. Y los países intermedios deben decidir de qué lado pararse. El foco se pone sobre las empresas de tecnología, inteligencia artificial, y toda la actividad digital.

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