El negocio automotor argentino atraviesa un escenario en el que las terminales y los concesionarios enfrentan dificultades para sostener sus márgenes, según el diagnóstico de Pablo Sibilla, presidente y director general de Renault Argentina. El ejecutivo señaló que las compañías todavía arrastran efectos financieros de períodos anteriores y que la estructura impositiva continúa afectando la competitividad de los vehículos fabricados en el país.
El análisis de Sibilla se conoció durante el inicio de la producción en serie de la pickup Renault Niagara en la planta de Santa Isabel, Córdoba. El nuevo modelo representa una de las principales apuestas industriales de la automotriz francesa en la Argentina y tendrá una fuerte orientación exportadora, con Brasil como uno de sus principales destinos.
"Realmente nadie gana plata en este mercado. No ganan ni los concesionarios ni las marcas; estamos apenas manteniendo el nivel de flotación, con la cabeza fuera del agua", sostuvo el directivo al describir la situación actual de la actividad.
Según explicó, la percepción sobre la rentabilidad del sector no contempla el impacto que tuvieron las restricciones comerciales y las condiciones financieras de períodos anteriores. Parte de los recursos generados por las compañías quedó expuesta a la pérdida de valor del peso frente al dólar, lo que afectó el resultado económico de las operaciones.
"La gente piensa que ganamos muchísima plata, pero la plata que se ganó o no se ganó en su momento nunca se pudo pagar y quedó en pesos a 350 por dólar", afirmó Sibilla. La referencia apunta a las dificultades que atravesaron las empresas para acceder a divisas y concretar determinados pagos vinculados con sus operaciones.
El escenario también tuvo consecuencias sobre la oferta de vehículos. Renault debió suspender en determinados momentos la comercialización de modelos de volumen como el Kwid y el furgón Master, en un contexto marcado por las restricciones a las importaciones y las dificultades para abastecer el mercado.
"Fue un período doloroso, no quiero volver a esas épocas", expresó el presidente de Renault Argentina al recordar ese período. El Kwid posteriormente regresó al mercado local, mientras que la compañía avanzó con una reorganización de su estrategia comercial e industrial.
La producción de la Renault Niagara en Santa Isabel está vinculada directamente con la estrategia exportadora de la compañía. Entre el 70% y el 80% de las unidades que se fabriquen en Córdoba tendrán como destino otros mercados, principalmente Brasil.
Ese esquema convierte a los costos de producción locales en un factor determinante para la competitividad del proyecto. Una parte de las unidades fabricadas en la Argentina deberá competir en mercados internacionales, donde los costos industriales y tributarios tienen incidencia directa sobre el precio final.
En ese contexto, Sibilla volvió a plantear el impacto de la carga impositiva sobre las exportaciones de vehículos producidos en el país. Según explicó, una unidad fabricada en Argentina enfrenta un sobrecosto tributario promedio cercano al 12% cuando se compara con las condiciones de producción y exportación de otros mercados.
El directivo señaló que existen mecanismos específicos en Córdoba que permiten reducir de manera transitoria determinados costos vinculados con inversiones de capital. Sin embargo, aclaró que esos beneficios no alcanzan a todos los impuestos que impactan sobre la cadena automotriz.
Entre los tributos mencionados aparecen Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, que afectan diferentes etapas de la actividad productiva y comercial. Para Renault, la reducción de esos costos forma parte de las discusiones que las terminales mantienen con los distintos niveles de gobierno.
Sibilla sostuvo que las automotrices comparten el reclamo por una reducción de la presión tributaria sobre la producción local, aunque no espera modificaciones significativas en el corto plazo. "El año que viene es un año electoral, por lo tanto, no veo que vaya a haber un cambio significativo en la parte tributaria, pero tenemos que seguir trabajando para que esa carga a la exportación sea lo menor posible", afirmó.
La discusión sobre los impuestos se encuentra vinculada con la posibilidad de aumentar las exportaciones desde las plantas argentinas. Para las terminales, una estructura de costos más elevada puede reducir el margen disponible para competir en otros mercados.
En el caso de Niagara, la estrategia industrial contempla justamente una participación mayoritaria de las exportaciones. Por eso, cualquier componente que incremente el costo de cada unidad fabricada en Córdoba tiene impacto sobre la ecuación económica del proyecto.