El acuerdo alcanzado recientemente entre Estados Unidos e Irán ha generado una reacción positiva en los mercados energéticos
La reapertura del Estrecho de Ormuz y la expectativa de más crudo iraní impulsan una caída histórica del petróleo y alivian presiones inflacionarias. AFP
Los precios internacionales del petróleo bajaron tras la entrada en vigor del acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, que reactivó el tránsito por el estratégico Estrecho de Ormuz y alivió los temores de una interrupción prolongada del suministro energético mundial.
Tras meses de tensión por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, los primeros buques petroleros retomaron el paso por esta ruta estratégica para el comercio mundial. En un solo día transportaron más de 12.5 millones de barriles de crudo y varias navieras reanudaron operaciones.
El pacto abre una negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní e incluye la reapertura de puertos y la reactivación gradual de las exportaciones petroleras de Teherán. La expectativa de una mayor oferta ayudó a contener los precios del crudo.
El precio del petróleo reporta una fuerte reducción. En algunos momentos de la crisis, el barril se ubicó en cerca de 120 dólares. Ayer promedió los 79 dólares.
Durante los meses de conflicto, la posibilidad de un cierre del Estrecho de Ormuz provocó fuertes presiones sobre los mercados energéticos, elevando los costos de combustibles y alimentando riesgos inflacionarios en distintas economías.
Aunque la reapertura de la ruta marítima es una señal de estabilidad, la normalización del comercio energético podría tardar meses. Aún persisten retos como la recuperación de reservas petroleras, las sanciones económicas y el avance de las negociaciones entre Washington y Teherán.
El petróleo sigue siendo un recurso estratégico para la economía mundial. Su precio impacta directamente en los combustibles, el transporte, la inflación, el crecimiento económico, las tasas de interés y las finanzas públicas, por lo que sus variaciones repercuten en los mercados globales.
Los automovilistas estadounidenses comenzaron a percibir un alivio en sus bolsillos. Por primera vez desde marzo, el precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos cayó por debajo de los cuatro dólares por galón (3.8 litros), una reducción impulsada por el desplome reciente de los precios internacionales del petróleo tras el acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán.
De acuerdo con la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional se ubicó en 3.9 dólares por galón. La disminución ocurre después de que el petróleo estadounidense acumulara una caída cercana al 15% durante el último mes, luego de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo que contempla una tregua permanente y abre un periodo de negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní.
El anuncio relajó a los mercados energéticos. Durante la etapa más crítica del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el crudo superó los 120 dólares por barril ante el temor de un desabasto mundial; tras el pacto, el referente estadounidense descendió a niveles cercanos a los 80 dólares. Actualmente, la baja se refleja de manera desigual en EU: mientras California registra un promedio de 5.64 dólares por galón, en Carolina del Sur ronda los 3.58 dólares.
Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos -donde los precios al consumidor reaccionan rápidamente a las fluctuaciones internacionales-, en México la situación es distinta: los consumidores no perciben reducciones significativas debido a mecanismos fiscales y acuerdos de estabilización que amortiguan la volatilidad del petróleo.
La gasolina Magna se ha mantenido cerca del límite de 24 pesos por litro, bajo un acuerdo voluntario entre el Gobierno federal y distribuidores privados. Incluso, en regiones como el Occidente, se reportan ligeros incrementos por costos logísticos y de transporte. Especialistas señalan que la estructura de distribución, los impuestos y los costos de refinación locales hacen que los ajustes en México sean mucho más graduales.
Aunque el petróleo sigue a la baja, el impacto global pleno tardará semanas o meses por dos razones principales:Logística marítima: El Estrecho de Ormuz -por donde transita una quinta parte del crudo mundial- apenas normaliza operaciones tras meses de tensiones militares. Cientos de embarcaciones siguen esperando cruzar y los productores del golfo Pérsico aún restablecen sus exportaciones.