Cuando Estados Unidos está en medio de brotes de contaminación de ciclosporiasis y problemas de salmonela, que supuestamente han sido provocados por lechugas y chiles jalapeños —respectivamente— cultivados y empacados en México, debido principalmente al uso de agua de riego contaminada, falta de higiene durante la cosecha, manipulación y contacto con animales en los campos de cultivo —según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA)—, aparece el “fantasma” de la violencia e interrumpe la exportación de aguacate desde Michoacán.
Y no es un problema menor. Los deliciosos aguacates michoacanos son el segundo producto agroalimentario más importante en las exportaciones —después de la cerveza y superando a las del tequila y frutos rojos (berries)—, con operaciones que superan los seis mil millones de dólares anuales; nueve de cada 10 aguacates que se consumen en el país del Norte se envían desde aquí.
Afortunadamente, la cancelación de las exportaciones —debido a la inseguridad que padecen los inspectores de sanidad fitosanitaria estadounidenses, quienes tienen a su cargo la certificación para que todo el producto se vaya en las mejores condiciones—, fue anulada a partir de ayer sábado, una vez que desde la Presidencia de la República se reforzó la seguridad de la zona para proteger al personal encargado de certificar el producto y de que la Asociación de Productores y Empacadores de Aguacate de México (Apeam) se comprometió a cumplir “con el mayor rigor cada uno de los requisitos, protocolos y estándares que rigen el programa” de exportaciones.
Sin embargo, antes de que se diera a conocer la reanudación de las exportaciones por parte de la embajada de los Estados Unidos, la Presidenta Claudia Sheinbaum, desde el “púlpito” de la conferencia mañanera ofreció una “brillante solución” al Gobierno estadounidense: “Con los Estados Unidos les dijimos, hay algún tema para los inspectores de los Estados Unidos, que tienen que revisar estas certificaciones en Michoacán, en qué lugares, se les da todo el apoyo para que puedan hacer su trabajo seguros, y si no, pueden delegarle ese trabajo a Senasica (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria), que es una institución de la Secretaría de Agricultura y lo desarrollaría en ese caso”.
La verdad, qué “inocencia” de la Presidenta, cuando estamos envueltos en el “remolino” de las acusaciones en contra de nuestras lechugas y jalapeños —estos productos no son verificados en México por personal estadounidense— que causan ciclosporiasis y salmonela, ofrece como solución que inspectores mexicanos certifiquen la exportación de los aguacates.
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