BBVA México ajusta previsión de PIB 2026 a 1.2%; afectan inversión y consumo
La economía mexicana avanza con señales diferenciadas entre la demanda interna, el sector externo y las finanzas públicas.
Cargando análisis estratégico...
Todavía no se trata de un acuerdo definitivo, sino de un memorando de entendimiento. En cuanto a la forma, el texto validado por Teherán y Washington, que se supone pone fin a más de tres meses de guerra, sigue el modelo de anteriores documentos diplomáticos elaborados por la Administración Trump: es un texto breve, en forma de lista, con formulaciones a menudo vagas y, en ocasiones, contradictorias.
En cuanto al fondo, el presidente estadounidense ha intentado venderlo como una victoria deslumbrante. Es evidente que estamos a años luz de ello. Donald Trump, que a principios de marzo exigía una “rendición incondicional” de Teherán, ha tenido que hacer importantes concesiones a los dirigentes iraníes a los que, sin embargo, aseguraba que había aplastado, todo ello a cambio de compromisos por parte de estos que siguen siendo muy inciertos.
El documento, firmado electrónicamente el 15 de junio, fue difundido oficialmente el 18 de junio y será rubricado presencialmente por las partes este viernes en Suiza.
De acuerdo con lo ya anunciado por los mediadores pakistaníes, ambos Estados se comprometen a poner fin a la guerra en “todos los frentes”, incluido el Líbano. Una revés para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que siempre ha querido que el destino del país del cedro se tratara por separado.
La segunda gran medida, también anunciada previamente, es la reapertura del Estrecho de Ormuz. El bloqueo de este corredor marítimo por parte de Irán desde el inicio de la guerra ha disparado los precios mundiales del petróleo y del gas. El texto prevé que el tráfico vuelva a la normalidad en un plazo de “30 días”.
El plazo parece difícil de cumplir y, a decir verdad, no dependerá únicamente de la buena voluntad de los dos Estados firmantes. Más allá del reto que supone el desminado del estrecho, “harán falta varias semanas para restablecer el funcionamiento de todas las instalaciones petroleras, incluso meses en el caso de Irak, el segundo productor de la OPEP”, señala una nota del departamento de estudios económicos de BNP Paribas publicada el 16 de junio, tras el anuncio de la reapertura del corredor marítimo.
Poco importa. Para lograr esta reapertura tan esperada —y prometida en numerosas ocasiones—, Estados Unidos ha tenido que hacer concesiones espectaculares. Washington se compromete, en primer lugar, a levantar todas las sanciones contra Irán: “el conjunto de sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos, tanto primarias como secundarias”, así como “las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del Consejo de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica” (punto 7).
¿En qué plazo? El memorando remite la decisión a un “acuerdo definitivo” que debería firmarse en un plazo de “60 días”, prorrogable “de común acuerdo”. Los negociadores americanos se valen de esta ambigüedad para asegurar que no han capitulado y que solo levantarán las sanciones si Teherán cumple con su parte del acuerdo.
Pero las sanciones sobre el petróleo iraní sí se levantan con efecto inmediato, sin esperar a ese hipotético “acuerdo definitivo”, según precisa también el texto (punto 10). Un “incentivo financiero” necesario para convencer a Teherán de que permanezca en la mesa de negociaciones, según argumentan fuentes cercanas a las negociaciones entrevistadas por The Wall Street Journal. Una medida posiblemente ilegal, según otros expertos.
En virtud de una ley de 2015, el presidente de Estados Unidos debe, en efecto, presentar al Congreso cualquier acuerdo relativo al programa nuclear iraní en los cinco días siguientes a su firma. Mientras el Congreso no haya terminado de examinar el texto, la Casa Blanca no puede hacer uso de su “facultad de exención” —y, por lo tanto, a levantar sanciones o embargos—, señala James Acton, codirector del programa de política nuclear de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, un think tank estadounidense especializado en política exterior.
Además de los ingresos petroleros inmediatos y de un eventual levantamiento total de las sanciones contra Irán, Washington se compromete, “junto con sus socios regionales”, a crear un fondo para la “rehabilitación y el desarrollo económico” de Irán, dotado con “al menos 300.000 millones de dólares”. Tras haber gastado al menos 30.000 millones de dólares en atacar a la República Islámica, con resultados desastrosos y cometiendo probablemente crímenes de guerra, Estados Unidos se dispondría así a desembolsar cientos de miles de millones de dólares para reparar lo que ha destruido.
Para añadir cacofonía a la tragedia, Donald Trump aseguró unas horas después de que el memorando se publicara en la prensa que no tenía previsto crear ningún fondo de reconstrucción. La publicación, pocas horas más tarde, de una versión del documento avalada por su propia Administración vino a contradecirlo.
Si dicho fondo llegara a existir, también plantearía problemas jurídicos en los que los negociadores estadounidenses no han pensado, o han fingido ignorar. Desde al menos 2019, Estados Unidos considera oficialmente que el sector de la construcción iraní está controlado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La Administración se lo comunicó al Congreso en 2020 y posteriormente en 2025. El mismo Congreso que deberá ratificar el memorando.
“¿Afirmará la Administración ante el Congreso que el CGRI se ha retirado del sector de la construcción iraní de la noche a la mañana? ¿O revocará la designación del CGRI como organización terrorista extranjera para allanar el camino?”, se pregunta Miad Maleki, exalto cargo del Departamento del Tesoro estadounidense encargado de aplicar las sanciones contra Irán.
A cambio de estas concesiones, Washington considera que ha obtenido dos victorias importantes. Además de la reapertura del Estrecho de Ormuz, Irán “reitera que nunca fabricará armas nucleares”, según el protocolo difundido por Bloomberg, e incluso que “no adquirirá ni desarrollará armas nucleares”, según una versión difundida unas horas más tarde por la Administración Trump.
Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.
Leer artículo en Nevaco GlobalNevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.
La economía mexicana avanza con señales diferenciadas entre la demanda interna, el sector externo y las finanzas públicas.
El populismo económico puede ayudar o dañar, según cómo se manejen los recursos públicos.